Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 12, 2009

El sitio de su recreo

Dejo el post de hoy para mañana. Ha fallecido el músico Antonio Vega. Nunca he sido muy mitómano, pero que ya no estén ni Enrique Urquijo ni él, dos voces que con sus destellos e imperfecciones me acompañaron en los años más jóvenes, me hace pensar que todo sucede muy deprisa.

En mi época de profesor, siempre prefería comentar con mis alumnos “El sitio de mi recreo” antes que El Poema de Mío Cid. Si a alguno le sirvió para aficionarse a la Literatura, mérito es de Antonio más que del profesor.

viernes, febrero 15, 2008

Baile de ilusiones

Entrada de viernes al más puro estilo Clandestino.

“El que tenga un amor que lo cuide
y que mantenga la ilusión
porque la vida es un baile de ilusiones
y el que no baile está muerto”.

Pues nada, nada, A bailar, Clandes:

martes, noviembre 27, 2007

Secretos

Chhhhssss..... Hoy querría hablar de los secretos, así que le voy a pedir un mínimo de discreción al personal.

"Secretitos, secretitos, ya está Estilografic con secretitos. Pues como no me lo digas yo no te ajunto, nenaza, que eres una nenaza".

Que no, que no, que me refiero a Los Secretos. Olvidé las mayúsculas. Al grupo de música, que celebra sus treinta años de carrera con la edición de un dobe Cd y un doble DVD con todos sus éxitos, hombre, hay que ver cómo se pone el personal.

Yo, ya que estamos con lo de los secretitos, voy a confesar uno: a mi Los Secretos al principio me parecían pelín ñoños, la verdad. Sin embargo, según fue pasando en tiempo y fueron madurando, bueno, no sé si maduraron ellos o yo, o los dos, o ninguno, no sé, el caso es que me fueron gustando cada vez más hasta convertirse en uno de mis grupos favoritos.

El salto lo dieron, o lo di yo, cuando pusieron, o puse yo, el acento en las letras. Comencé entonces a fijarme en sus historias a veces desgarradoras, pero a veces también desbordantes de un dulce pesimismo contenido, si es que esto que acabo de escribir, “desbordantes de un dulce pesimismo contenido” quiere decir algo coherente, ¡válgame el Señor!

Afloraba en ellas la personalidad de Enrique Urquijo, un tipo de los que dejan huella, no sé si en lo personal, peor sin duda sí que en sus canciones. Pocos como él sabían en sus letras encajar las derrotas y reconocer las miserias, hasta el punto de confesar sentirse vulgar al bajarse de cada escenario (Ojos de gata).

Otro secretito: pocas canciones me han hecho llorar más fácilmente que aquella en la que un padre desperado busca consuelo y lo encuentra en uno de los lugares más bellos que no se pueda imaginar: en los brazos de una hija. (Agárrate a mí, María).

Enrique Urquijo escribió con su vida la letra de la más triste de sus canciones. Fue encontrado muerto en un portal del madrileño barrio de Malasaña una fría mañana de noviembre de 1999. Si su propia vida desbordaba, como sus canciones, un dulce pesimismo contenido, supongo que volverá a emocionarnos cuando menos lo esperemos. Pero ese es, hoy por hoy, el secreto mejor guardado.

miércoles, junio 20, 2007

Piensa en mí

¿Sabe alguien lo que son las entrañas, exactamente? El diccionario de la RAE, sabio pero insensible, dice se trata de “cada uno de los órganos contenidos en las principales cavidades del cuerpo humano y de los animales” y también que son la “parte más íntima o esencial de una cosa o asunto”. Yo sé lo que son, porque un día se me metió ahí una canción y no hay forma de que salga. Hablo de “Piensa en mí”, de la versión que hizo Luz Casal y popularizó Almodóvar en Tacones Lejanos. Las entrañas no son como los MP3 de un giga, no te creas, no, no debe haber mucho sitio ahí, en las entrañas digo, que deben caber sólo dos o tres temas como mucho. Pero, oye, no hay forma de borrarlos.

Sigo a Luz desde que le hacía coros a Rosendo y compañía en los conciertos de Leño, que para quienes sean demasiado jóvenes - nos os preocupéis, que todo se cura – diré que es el grupo en el que la guitarra más carabanchelera de todo Carabanchel dio el salto a la fama. Luz pronto destacó en solitario y sin ser una voz lo que se dice técnicamente perfecta tenía eso que te digo, que se te metía en las entrañas, no veas de qué manera.

Hace poco Luz nos anunciaba discretamente que se tomaba un descanso debido a su enfermedad, con la misma discreción que ahora en su web nos dice que sus venas están quemadas, sus ojos vagos y llorosos, sus huesos doloridos, sus músculos lentos, su cuerpo perezoso, su estómago resentido y su cabeza calva, pero que felizmente, ha terminado con la quimioterapia.

Luz se ha visto a sí misma al final del túnel y yo, que no la conozco personalmente, la verdad, me alegro mucho porque, ya lo he dicho, llevo un trocito de ella en las entrañas. Este que aquí os pongo:




Estilografic.art

lunes, junio 04, 2007

Aquellas pequeñas cosas

Andaba yo tan tranquilo en viernes por la tarde, pensando en la de cosas que tenía pendientes y de repente, ¡catuplum!, todavía no sé cómo se me echó encima en fin de semana. Mira que es algo que pasa todos los viernes, pero no sé chico, me cae así tan de sopetón que cuando quieres reaccionar ya estás de sábado.

Y yo es que ya el fin de semana no soy nadie. O mejor dicho, soy otro, que es como si me teletrasportaran. Las únicas fuerzas que me quedan las dedico, aparte de lo del partidito, a comprar la prensa, que ya es bastante. Lo digo porque bajar a comprar el periódico los domingos cada vez se va pareciendo más a ir al Ikea a comprar muebles cuando tienes casa recién estrenada y las paredes tiritando. Vamos, que te traes de todo: la enciclopedia de los seres extraterrestres, la serie de abanicos de las folclóricas, la yogurtera por piezas, el juego completo de tupperwares históricos, la colección de maracas pintadas a mano..., que para qué coño querré yo una colección de maracas precisamente ahora, en esta etapa de mi vida.

Pues al final cargas; no será cómo lo hacen pero cargas. Y para una que sacan que te interesa, como me pasó a mí con las tazas del Forges, se te agota rápido. Mira que ese día me fui prontito a por el periódico, pero nada, se ve que hubo quien durmió a pie de kiosko o que Forges pintó pocas, que si no no se entiende.

Ayer repetí la operación, aunque confieso que estuve por desempolvar el saco de dormir para asegurarme, pero esta vez sí que pillé el disco de Sabina, que todavía no lo he dicho pero lo que iba a contar es que este fin de semana El País ha comenzado la colección de discos de Sabina y Serrat. Palabras mayores.

En esta ocasión además he tenido suerte, porque como promoción regalan el Física y Química, que es de los pocos que no tengo, bueno sí, lo tuve en una cassette de esas que había antes (¿se acuerda alguien de ese trasto?), pero no sé qué fue de ella, la verdad. Y es el único gratis, porque luego te soplan 9 euros por cada CD, que viene además con un librito muy mono. Es lo del cebo que te ponen, que luego va el pececito tontodelculo que pica, te enganchas y no hay forma de soltarse.

Aunque la verdad es que yo creo que esta vez no me voy a enganchar, porque además de tener ya casi todos los CDs yo es que las canciones de Serrat y Sabina las tengo almacenadas en el disco duro de mi cabeza. Que son parte de mi vida, en pocas palabras. Yo estoy por ejemplo leyendo en el metro algo que no me está gustando y automáticamente mi cerebro se programa y empieza a volarme esa canción para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré... O estoy aburrido comiendo solo en algún bareto de mala muerte y me sale que quiero mudarme hace años al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía...

Como bien contaba este fin de semana EPS, estos dos pájaros representan el yin y el yang. Te cuentan en sus canciones todo lo que tú no has vivido y te lo hacen vivir, como si fuera tuyo. Cada uno a su manera. Serrat, el sentimiento; Sabina, el goce de vivir. Que tu infancia ha sido triste y aburrida, pues el Nano te regala una en la que una novia morena abre a la luna tus sentidos, jugando a los juegos prohibidos a la sombra de una higuera. Qué siempre has deseado – que ya nos vamos conociendo – ser un macarra de ceñido pantalón, pandillero tatuado y suburbial, hijo de la derrota y el alcohol, sobrino del dolor y primo hermano de la necesidad, pues para qué vas a correr riesgos, si Sabina ya lo hace por ti. Ahí reside su grandeza. Es como si ellos hubieran vivido miles de vidas por nosotros.

Y luego está la capacidad de sugerir, algo que uno siempre ha admirado en estos poetas de la canción. No se puede decir menos y a al vez expresar más que en esa pequeña obra maestra que es “Aquellas pequeñas cosas”, canción que debería figurar en los libros de texto de todo el mundo. Dónde estará el truco, me preguntaba yo, que hace tan grande a esta canción, si parece tan sencilla y tan poca cosa. Amigo, es que Serrat sólo pone la letra, pero consigue que cada uno le asignemos nuestros propios sentimientos, esas tonterías que todos tenemos y que “nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

Por cierto, que si alguien tienen tazas de Forges que le sobren, por favor me las mande. Inmediatamente.

martes, mayo 29, 2007

Una de abejas (like a rolling stone)

El otro día me picó una abeja. ¿No dicen que están desapareciendo? Pues a mi me picó una, en toda la oreja (y para que nadie se vea obligado a releer el post una vez terminado, repito que donde me picó fue en la oreja, y ya entenderán mi insistencia más adelante). La verdad, es que pese a ello yo no le guardo rencor a este animalito, que algo le estaría haciendo yo a la pobre, seguro.

Yo es que a las abejas las tengo cierto cariño. Y respeto, sobre todo respeto. Más desde que leí un reportaje que publicó hace tiempo la revista Science sobre los bichitos en cuestión y su forma de ventilar las colmenas. Es alucinante. Los animalitos, por sí solos, no saben como actuar, pero el conjunto, es decir, la colmena, se comporta como una máquina perfecta. Verás, resulta que la forma de ventilar una colmena depende de la capacidad de agobiarse de cada individuo. Me refiero a lo que nosotros sentimos cuando vamos en el metro en hora punta y parece que te falta el aire.

Cuando una abeja se agobia bate sus alas para expulsar el aire caliente de la colmena. Si todos los individuos se agobiaran a la vez, la temperatura bajaría bruscamente de golpe, pero eso no ocurre, sino que se mantiene constante. ¿Por qué? La explicación es genética, amigo. Los miembros de la colmena proceden todos de la misma madre, pero de distinto padre, así que no se comportan igual. Unos se agobian antes y otros después, y como resultado, la temperatura se mantiene constante. Es la colmena la que decide, no cada uno de sus individuos. Qué listos.

Veámoslo en un ejemplo real: están Wilie y Maya en su colmena y Maya empieza a aletear...
(¿Que no saben quiénes son Willie y Maya? No me lo puedo creer. Que mal anda este país de memoria histórica, cagoenlaleche. Son las dos abejas de los dibujos de - es cierto - hace ya unos cuantos años. No, no eran pareja, pero entre ellos había cierta tensión dramática erótico-sensual que le daba su punto a la serie).
Pues eso, que está los dos en la colmena y Maya empieza a aletear.
- ¿Ya estás con los calores, Maya?, mira que te agobias pronto.
- Qué quieres Willie, luego cuando tu empiezas no te digo nada.
Y más tarde será Willie el que aletee, cuando a Maya ya se le haya pasado el “calentón”. Así la temperatura de la colmena se mantiene constante.

Organización se llama eso. No como nosotros, los humanos, que parecemos todos hijos de la misma madre y del mismo padre, y así se forman las que se forman. Que hay que ir a trabajar, pues todos cogemos el coche al mismo tiempo; que es la hora de comer, pues hala, todos a la vez al mismo restaurante a pedir mesa; que a todos nos sube el calor a la vez el fin de semana, pues nada, al centro comercial, que hay aire acondicionado y si no te das prisa te quedas sin aparcamiento. Y luego, claro, todos a pedirle la baja al médico, con el moco colgando.

Definitivamente, tenemos mucho que aprender de las abejas. Que por si fuera poco, el otro día voy y me entero de que Mick Jagger se sometió en su día a un ritual amazónico consistente en –aguanten un momento la respiración, queridos lectores varones, que esto va a doler - ponerse una caña de bambú en el pene y llenarla de abejas para que los bichos picoteen aquello y lograr la gran erección. Ríete tú de la viagra, eso sí que es tener “satisfaction”. De ahí mi insistencia al principio del post en que a mí la abeja me picó en la oreja.

No sé, no sé, pero últimamente entre los cocoteros de Keith y las abejas de Mick me da a mi que estos muchachos, los Stones digo, están empezando a hacerse mayores.

En fin, ladies and gentlemen, para terminar, con todos ustedes, Sus Satánicas Majestades. En plena forma.

miércoles, mayo 09, 2007

Chica de ayer

Me pasa con algunas canciones, que hay trozos de la letra que no acabo de entender e imagino estrofas de lo más surrealistas. De pequeño, que la canción tiene ya sus añitos, con Mediterráneo de Serrat decía “le daré verde a los pinos y amarillo a la tenista”. Para qué me iba a complicar la vida, si no tenía ni idea de que existía la “genista”. Aún hoy, cuando la canto en la ducha, de vez en cuando se me cruza la imagen de la Sharapova entre verso y verso y acabo metiendo el gazapo.

En Chica de ayer, de Nacha Pop, también cambiaba una estrofa: “y luego por la noche atenta a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar”. Mira que me gustaba la canción, pero había algo en ese verso que no acababa de convencerme. “Antonio – me decía yo refiriéndome al cantante del grupo-, que a veces se le va la olla”. Así estuve mucho tiempo hasta que un día, de copas por Malasaña me metí en un garito - El Pentagrama, más conocido como “el penta” – y en el fondo del vaso del tercer cubata se me apareció la revelación: “¡el penta, coño!”, no es “atenta”, sino “al penta”, “y luego por la noche al penta a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar”.

Se trataba de una sola palabra pero, ¡jóder!, la canción cobraba otro sentido. Entonces sí, el tema dejó de ser imperfecto y pasó a ser para mí la mejor canción pop que jamás había escuchado. Y lo sigue siendo, por eso me alegro de que vuelva Nacha Pop, aunque ya no sea lo mismo.

No sé como estará Antonio, al que tantos homenajes le han hecho en vida, pero no es el de hace veinte años. Aun así, sigue siendo una referencia en la música de este país.

Señoras y señores, con todos ustedes “Chica de ayer”:



Estilografic.art

martes, abril 03, 2007

La Noria

Para quienes todavía no hayan viajado y lo vayan a hacer en los próximos días, y también para los que regresarán más adelante (espero que todos lo que se han ido), mi pequeña contribución a la campaña de la Dirección General de Tráfico con esta canción de Pereza y Amaral: La noria.

La letra es dura, lo sé, pero más duro es que tus seres queridos no vuelvan a verte más.

Buen viaje a todos y feliz regreso.

NOTA: GoEart ha deshabilitado los reproductores externos, así que hay que irse a su web a escucharla.

viernes, marzo 23, 2007

Faro de Lisboa

Llega el fin de semana, asi que dejo algo de música. Buena canción, buen dúo, aunque todo algo triste. Pero bueno, bonito al fin y al cabo.

Faro de Lisboa. (Revólver y Bunbury).



Estilografic.art

miércoles, marzo 21, 2007

La Traviata

Sé que se va acercando la hora de comer, pero es que hay tentaciones a las que uno no puede, ni debe, resistirse.


Se trata de un fragmento del DVD "L"opéra imaginaire (l'Opéra comme vous ne l'avez jamais vu)".

(Gracias, Pepe)

Estilografic.art

martes, febrero 13, 2007

So lonely

Qué quieren que les diga, entre que no me apetece ni un poquito escribir sobre De Juana Chaos, que es martes y 13 y que estoy pachucho, les voy a dejar con un poco de música aprovechando que se anuncia el regreso de The Police.



Esta canción en otra época, y sin fiebre, siempre me hacía saltar. En fin, cómo pasa el tiempo.

Estilografic.art

miércoles, enero 17, 2007

Demasiado ocupados en la palabras...


Han pasado casi 30 años desde que J. M. Serrat publicara uno de sus trabajos más poéticos y quizás menos conocidos, al álbum que lleva por título 1978.

Queda muy lejos, sí, pero en ese disco hay una canción, Tordos y caracoles, cuya letra bien podría haber sido escrita estos días. Para quien no la conozca:



No atiende
ese alboroto de tordos
a cuestiones
de patria y de frontera,
de próceres,
de aniversarios y banderas,
ni aún hoy que es
día de fiesta nacional,

cuando irrumpe en la canción del sol
de la charca en donde abrevan,
del árbol que esconde el nido
y la compañera,
picando olivos,
hurgando en mieses...,
si el territorio le pertenece.

Les contemplaba una procesión
de caracoles murmurando
su falta de consideración,
a ras de suelo y babeando...

Demasiado ocupados en las palabras
para poner a salvo de ellas las cosas,
demasiado obligados en sus pesadas corazas
como para poder entender a aquél
que lo deja todo para poder ser él.

Demasiado preocupados en palpar con los cuernos,
en mandar christmas de Navidad,
y en prepararse un hermoso entierro.

Quien quiera que se dé por aludido, porque hay tanto caracol suelto por ahí...

miércoles, diciembre 27, 2006

The Strokes y feliz 2007

Uno de mis primeros discos – una cinta de cassette, ¿se acuerdan de ese objeto? – fue por casualidad un álbum de Albert Hammond que andaba por casa y que no sé de dónde salió. Mi hermano y yo la poníamos una y otra vez en un viejo radio cassette, más que nada porque no teníamos otra, hasta que nos hicimos con otra cinta con los dos míticos discos – el rojo y el azul – de los Beatles, y al menos los alternábamos.

La verdad es que no estaba mal del todo aquel disco que mezclaba temas en castellano y en inglés, pelín cursis los primeros y más cañeros los segundos. Ya casi no me acordaba de aquello de “y allá en el otro mundo/ que en vez de infierno encuentres gloria/ y que una nube de tu memoria/ me borre a mí”.

Volví a acordarme de Albert Hammond y de aquel disco cuando empecé a escuchar a The Strokes y al enterarme de que Hammond Jr., el hijo, era uno de sus guitarristas. Luego supe que el viejo Hammond, el padre, también sigue dando caña, además de escribir y producir para gente como un tal Julio Iglesias.

Pues a lo que iba. Que no deja de ser curioso que ahora que soy más mayor me gusta más la música que hace el hijo (también en solitario), y entonces que era más joven me gustaba lo que hacía el padre. Del último y tercer disco de The Strokes, First impressions of Earth, dejo aquí para terminar el año este fantástico You only live once. El tema figura en la lista que elabora la revista Rolling Stone con las 100 mejor canciones del año.

Por cierto, que el título- You only live once (Sólo se vive una vez) - como ocurre con el nombre de Hammond, también ha dado muchas, muchas, muchas, muchas y muchas vueltas. Pero como diría Michael Ende: “eso es otra historia, y merece ser contada en otra ocasión”.

Que lo disfruten, y feliz 2007.



Estilografic.art

miércoles, diciembre 13, 2006

Sabina sigue perdiendo voz



Olga Román, la “buena voz” de Sabina, se prepara para su próxima maternidad y se toma un descanso.

Se ha hablado mucho últimamente de la afonía del cantante, pero la pérdida de Olga si que es un duro golpe para su garganta. Peor que los miles de güisquis, cigarros y otros vicios confesados de sus eternas madrugadas.

Menos mal que la pluma no le falla al poeta.


jueves, septiembre 28, 2006

Serrat en Puerto Rico

“En mi casa hace algún tiempo que aparecen individuos que no conozco, que no invité, que se sientan en mi mesa y dan cuenta de mi jamón, mis latas de almejas y de mis hijas...De sus ojos emana polvo de estrellas. Les brillan los ojos del mismo modo que me brillaban cuando comenzaba a afeitarme, y eso me reconcilia con la vida. Darle sentido a la vida es una de las cosas más difíciles en una persona”.

Irónico, acertado y directo, Joan Manuel Serrat actuó ayer en Puerto Rico y alternó sus canciones con sus siempre recomendables observaciones sobre la vida. Cuenta la crónica de EFE cómo el cantautor se sorprende a sí mismo interpretando “Señora” después de tanto tiempo, ahora que el protagonista se ha convertido ya en “un soñador de pelo largo y alopécico·”.

Insiste en su ironía Serrat al interpretar “Una de piratas”: "estamos en Puerto Rico: borinqueños; ¿qué os voy a contar yo de piratas? Si por aquí llegaron, de aquí zarparon y por aquí circulan los piratas más grandes".

Juanito: siempre supiste contar antes y mejor que los demás lo que todos estábamos pensando.

Estilografic.art