Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, diciembre 02, 2009

Melopido

Voy a dar rienda suelta a mi indignación, que no imaginación. Hay errores que son imperdonables. Esos tipos juegan con las ilusiones de pobres criaturas inocentes. Y sabiendo como se sabe que se producen año tras año, los errores digo, lo que no sé es como no existe ya un protocolo de actuación definido tendente a la búsqueda de una solución beneficiosa para todas las partes implicadas y a aplicar justo y merecido castigo a los responsables de semejante desaguisado…, que diría SSS (Soraya Sáenz de Santamaría). Pues no, siempre somos los mismos lo que acabamos pagando el pato.

Cada correspondiente día primero de diciembre (o incluso un poco antes, si me apuras) a los correspondientes hogares van llegando, por uno u otro medio pero van llegando, los correspondiente catálogos o folletos que editan los correspondientes centros comerciales en los que se detalla la variada oferta juguetera para las Navidades, también correspondientes. Así, resulta que a uno no le queda más remedio que dejar que las criaturas que por casa deambulan escudriñen concienzudamente los catálogos recibidos para llenarlos finalmente de anotaciones a pie de página, cuyo contenido viene a resumirse más o menos en la consabida frasecita de “melopido”.

Pues bien, resulta que en el folletito que lleva por sugerente título “Ilusiones cumplidas”, que no viene ahora a cuento detallar por qué centro comercial ha sido editado, se anuncia que el Disfraz de Spiderman, que viene con su máscara y todo, se puede adquirir al módico precio de 39, 95 euros la unidad, y que el producto Barbie y su Avión, que digo yo que no sé para qué querrá la Barbie ese pedazo de avión por mucho que éste sea rosita y la mar de mono, sale por la ya no tan módica cifra de 49,90 euros.

¿Hasta aquí queda todo claro? Pues no. Resulta que no, que al día siguiente, una vez señalados en el referido folleto los referidos artículos por las referidas criaturas con la referida leyenda de “melopido”, compra uno la prensa y se desayuna con la publicación de un anuncio, todavía no referido, en el que se advierte de que se ha producido un error en no se especifica qué parte del proceso de edición del dichoso catálogo de las dichosas ilusiones cumplidas y que, por consiguiente y a lo que voy, sucede que el Disfraz de Spiderman, con máscara y todo, cuesta en realidad 49,90, ya decía yo, y que asimismo se ha producido, mecagoenlaleche, un nuevo error en el precio de la Barbie y su Avión, el cual ya no nos va resultando tan mono, y que el importe a abonar en el caso de hacernos con el susodicho artículo sonrosado sería de 69 euros del ala, del ala del avión, entiéndase.

Y demos gracias a Dios Nuestro Señor de que al padre de las aludidas criaturas no se le haya ocurrido anotar en cualquier otro catálogo destinado ya, eso sí, a un público más mayorcito, la leyenda de “melopidoyotambién” en ningún producto de la marca Belkin, puesto que en la misma prensa desayunada más arriba aparece un otro anuncio de semejantes características correctoras en el que se especifica que una serie de productos de Belkin, como son el TuneBase Direct con manos libres y el TuneBaseFM con Clear Scan, presentan “un riesgo potencial de incendio”, lo que faltaba, y en el que se recomienda a quienes lo hayan adquirido que “dejen de usar su producto de manera inmediata”. Asimismo, se añade solícita y amablemente que los afectados pueden ponerse en contacto con la empresa en una dirección de Internet (tres uvesdobles, tal tal tal…), donde podrán pedir una unidad TuneBase de reemplazo completamente gratis, estaría bueno, no te jode…

Curiosamente, en el anuncio aparece también (todo un detalle por parte de la empresa, que todo hay que decirlo) un teléfono gratuito al que pueden llamar los usuarios que no tengan internet. Aunque, eso sí, yo me pregunto: si a mí, usuario que sí que dispongo de internet, me ha costado lo mío enterarme de qué narices es un TuneBase, un tipo que no tenga internet y que, por tanto, viva en el limbo, ¿sabrá en qué consiste y para qué sirve el susodicho aparatejo? Pa’mi que ni lo sabe ni le importa.

En fin, serán cosas de la famosa Economía Sostenible, yo no digo que no, pero sostenerse, lo que se dice sostenerse, la cosa no se sostiene la cojas por donde la cojas.

martes, octubre 27, 2009

Romance de Cobo y Aguirre

En llegando ya noviembre,
cuando viene jalogüín,
montábase en el partido
un enredo de postín.

Vicealcalde, vicealcalde,
¿cómo cuentas a “El País”
que hay Rodrigo para Rato
en la Caja de Madrid?

De los sus ojos llorando
Manuel Cobo dice así:
“revuélvenseme las tripas
y echo hasta el gelocatil”.

Ultrajada Doña Espe,
tu cabeza va a pedir,
no esperes que tal afrenta
sea asunto baladí.

A poco que te descuides
saldrás en Telemadrid
en un pleno bostezando
o algún dedo en la nariz.

Gallardón lánzase al ruedo
defendiendo a gallardín:
“¡voto a brios que a Manolito
doy mi apoyo sí o sí”.


Las huestes de Don Rodrigo
no dicen ni “mu” ni “mi”.
Hace Rato que se fueron
hasta del FMI.

Quiera Dios que un Ser Supremo,
bien llamado Marianín,
intervenga en el asunto
y a este enredo ponga fin.

Zapatero a todo esto,
que anda viéndolas venir,
exclama por fin: “¡albricias!,
¡bien me sienta este trajín!”

Denle solución, señores,
a la Caja de Madrid,
que el bueno de Estilografic
guarda el dinerillo allí.

viernes, octubre 16, 2009

A toda Costa

Comedia en un solo acto

Original de Estilografic Punto Blog

La acción se desarrolla, cómo no, en un barecito de Valencia. Pero no, no cualquiera cosa, no. Un barecito de nivel, con sus cañitas bien tiradas, sus tapitas bien puestas y sus tarifas bien elevadas, notejode. Ya estamos otra vez con lo de siempre: ¿que cómo narices sabe el espectador que el marco de la acción es un barecito de Valencia y no, por ejemplo, un pub irlandés de Carboneras de Guardazaón, provincia de Cuenca (si lo hubiera), o la cafetería de la Colegiata de Talavera de la Reina (si la tuviera)? Muy fácil: los clientes se estarán poniendo moraos de paella y habrá un póster en la pared de David Villa en brazos de Rita Barberá. Yo creo que con eso basta, no hace falta poner fallas ni nada. En la barra, un elegante Ricardo Costa (Ric) se toma unas cañitas con un no menos elegante Pacocamps. La tensión, como las gambitas de la paella, se masca en el ambiente.

Ric (intrigado): ¿Qué te sucede, mi querido Pacocamps, que tienes ese mal semblante a todas luces no exento de preocupaciones?
Pacocamps (en efecto, preocupado): Verás Ricardo, habrás tenido noticia por la prensa de que las cosas se están poniendo feas.
Ric: He tenido noticia, sí.
Pacocamps: Y habrás notado, mi querido amigo, que desde Madrid nos están presionando sobremanera.
Ric: Algo he notado, sí.
Pacocamps: Y ni que decir tiene que habrás observado que incluso dentro del propio partido hay quien está dispuesto a todo con tal de hacernos desaparecer.
Ric: Lo vengo observando, sí.
Pacocamps: Bien, pues entonces comprenderás que tenemos que hacer algo a toda costa.
Ric (receloso): Huy, huy, huy..., qué mal me huele esa expresión....
Pacocamps (decidido): Verás, por fin he tomado una decisión. Quiero pedirte algo.
Ric: Venga vale, otra cañita.
Pacocamps: No, no. Me refiero a una petición política. Creo que ha llegado el momento de que abandones el barco.
Ric: Ah bueno, si es por eso no te preocupes. He traído los manguitos.
Pacocamps: No, si me refiero a tus cargos, el de secretario general y el de portavoz.
Ric: ¿Cómo? Eso sería un es-can-da-lo...es-un .es-can-da-lo. ¿Y tú?
Pacocamps: ¿Yo qué?
Ric: ¿Tú no abandonas?
Pacocamps: Yo es que no tengo manguitos.
Ric: Ya, ¿Y has pensado cómo lo vamos a hacer para que luego no digan que, claro, si abandono yo también tendrías que abandonar tú, y con mas razón si cabe...
Pacocamps: Ya, ya, ya he pensado en algo para que parezca que no te echamos pero que sí, o que sí te echamos pero que no..., en definitiva, que la gente se líe y no sepa muy bien a qué atenerse.
Ric: ¿Te refieres, por ventura, a un cruce de comunicados de prensa, a cuál más críptico, enigmático y oscuro, seguido de un sinfín de declaraciones, también a cuál más críptica, enigmática y oscura, que se me ocurre que podría iniciar Fraga, a quien a su vez contestaría Rita Barberá, para que después González Pons diera un poco por culo con la intención de que, a posteriori, Fabra saliera en mi defensa, siempre pensando en que finalmente Cospedal apareciera poniendo un poco de cordura a todo el desaguisado como aperitivo a una final y contundente intervención de Mariano, en la que definitivamente éste último afirmara con rotundidad que no, que él no se ha enterado de nada?
Pacocamps: No. Me refiero a un viaje.
Ric (sorprendido): ¿A un viaje?
Pacocamps: Sí, se me ha ocurrido a mi solito. Verás, acompáñame a la calle (salen ambos al exterior). Aquí está, bien atadito a la farola (le enseña un extraño artilugio con forma de seta).
Ric (extrañado): ¿Eso qué es lo que es?
Pacocamps: Un globo. No me dirás que no es mono.
Ric: Bueno sí, pero el dibujito de la gaviota os lo podíais haber ahorrado. ¿eh? ¿Y para qué quieres un globo tan grande? Oye... ¿no estarás pensando que...?
Pacocamps (con decisión): ... te metas dentro, si. Y que el globo eche a volar recorriendo por el aire la extensa comarca de la huerta valenciana, repleta de hortalizas y cítricos, para que finalmente, y siempre siendo retransmitido todo ello en directo por las cámaras de Canal 9, el artilugio acabe posándose sobre la Albufera, rodeada toda ella de arrozales. Y que cuando los equipos de rescate consigan por fin llegar al casi inaccesible lugar en el que el globo habrá tomado tierra, o más bien agua..... ¡tatachaaaaan! dentro del globo, ¡oh sorpresa!, no haya nadie.
Ric: ¿Y yo dónde estoy?
Pacocapms: Tú en realidad no habrás subido al globo, criatura, sino que habrás permanecido todo el tiempo escondidito aquí, en la cámara frigorífica del bar, la mar de fresquito y a la espera de que se pase todo este jaleo, que la gente se olvide de lo de la Gürtel y del bigotes y que puedas recuperar tu brillante carrera política como Dios manda, amigo mío.
Ric: Ya, ¿y tú crees que la gente se olvidará pronto? ¡A ver si me voy a congelar...!
Pacocamps: Que no, hombre, que no, que con la crisis y la subida de impuestos la gente se olvida rápido de todo esto, ya lo verás. Y ahora, mi querido amigo, te invito a que subas al globo para que compruebes qué buen trabajo han hecho los de Orange Market.
Ric: Ah, ¿pero también hacen globos?
Pacocamps: Por supuesto, a ver si te crees que trabajamos con cualquiera. Sube, sube sin miedo, que está bien atado...
Ric (subiendo al globo): pues un poco pequeñito sí que es, no se si cogería... Pero... ¡qué pasa Paco!... ¡oye...! ¡que esto se elevaaaaaaa....! ¿se puede saber qué has hecho? ¡Pacooooooooooo!
Pacocamps: ¿Que qué he hecho? ¡cortar la “correa”!, en alemán, Gürtel, ya sabes ¡jajajajajaja!

lunes, septiembre 21, 2009

¡Oé, oé, oé...!

Riiiiing, riiiiiing
- Hola buenos días, Querría hablar con el presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero..., famoso en el mundo entero.
- Mmmmmm... ¿No llamará usted de Prisa...?
- No, señorita. Es más, he procurado marcar los números bien despacito para no equivocarme.
- No, si me refiero a que espero que no sea usted editorialista o tertuliano de El País o cualesquiera otros medios pertenecientes al grupo de comunicación de nombre Prisa.
- Ah, no, no, no se preocupe.
- Ah, eso está bien. ¿Y cuál es su nombre?
- Estilografic Punto Blog.
- Mmmmmmm... Entonces, deduzco por su apellido que tiene usted un blog, ¿eh pillín?
- Sí señorita. No trato de ocultarlo. Así es.
- Bien, ¿y puede saberse cuál es su línea editorial?
- ¿Línea editorial?
- Quiero decir que con quién comulga.
- Yo es que no suelo ir a misa, señorita.
- Me refiero a que si simpatiza o coincide usted, de una manera u otra, bien con el llamado sector tedeté, esto es, con los afines de toda la vida; bien con el conocido como sector pepero, es decir, con los enemigos, también de toda la vida; o bien si, por último, viene a resultar usted más coincidente con el recalcitrante sector que enarbola el llamado “fuego amigo”, ya sabe, el susodicho grupo Prisa, que tan respondón nos está saliendo últimamente.
- Oiga, yo soy independiente.
- ¿Independiente de qué?
- Pues de qué va a ser, independiente de todo poder poderoso, ya sea éste político, económico, empresarial o mediático. No le quepa duda.
- Bien, ¿y para qué quiere usted hablar con el presidente?
- Mi intención es hacerle una entrevista para mi modesto blog.
- ¿Y se puede saber qué peliagudos asuntos pretende usted abordar en la aludida entrevista o interview?
- Bueno, yo sólo quiero saber si se siente solo, sobre todo después de la marcha de los ex ministros Sevilla, Molina y Solbes del Congreso.
- ¿Solo el presidente? Ya le digo yo que no. Ahora mismito está precisamente reunido con el equipo de baloncesto.
- Ya, ¿y tampoco se siente acosado?
- Bueno, cuando le achucha Gasol un poco sí. Pero eso es normal. Pregúnteles si no a los serbios...
- No mujer, yo más bien me refiero a los errores cometidos...
- Bueno, sí, vale, la cosa empezó bastante mal, pero chico, fue empezar a funcionar Ricky y...
- Oiga, yo estoy hablando de falta de dirección....
- ¿Scariolo? Para mi no lo ha hecho del todo mal, ¿eh?
- Yo me refiero a las críticas que desde dentro de..
- Bah, bah, chiquilladas. Aquello de Marc Gasol después del partido de Turquía fue un simple comentario sin importancia, no vayamos a sacar ahora las cosas de quicio, por Dios...
- Señorita, a ver si nos aclaramos, me parece que estamos hablando de cosas distintas...
- Calle, calle... Escuche, escuche qué alboroto...

OÉ, ÓÉ, OÉ, OÉ, OÉ....

- ¿Lo oye?
- Sí que lo oigo, sí. ¿Podría informarme de qué esta sucediendo?
- ¡En volandas, amigo!, lo llevan en volandas cual si fuera el verdadero héroe del campeonato. Póngalo, póngalo en su blog que se enteren los de Prisa . ¡Este hombre es el puto amo!
- ¿Y ese griterío de fondo? Me pareció oírles gritar algo así como "¡adelanto de elecciones!", ¿no?
- No. no, están diciendo “¡somos altos de cojones!” No me sea usted duro de oído o, lo que es peor, malintencionado.

¡CATACLASH!

- ¿Y ese estruendo ahora qué ha sido?
- ¿Estruendo? Estoooo.... ¿A qué se refiere, señor Estilografic? Yo no he oído nada.
- Al ruido de cristales. No habrán arrojado al presidente por la ventana de... Oiga, ¿se encuentra bien el señor Zapatero?
- ¡Mejor imposible!, créame.
- Oiga, yo esto lo voy a tener que contar..., me da a mí que las cosas no van bien por ahí.
- ¿Lo ve?, ¡Lo sabía! ¿Ve como es usted de los del “fuego amigo”? ¡No piensan más que en tergiversarlo todo! ¡Espero que por lo menos deje bien claro que ha sido cosa de tres!
- Sí, si, no se preocupe señorita, eso lo voy a dejar bien claro. Al menos de momento son tres: Pedro Solbes, Jordi Sevilla y Cesar Antonio Molina. Ya veremos de aquí en adelante...
- No, no. Me refiero a que ha sido de tres, ¡canasta de tres!, que lo han lanzado desde bien lejos..., ¡los muy brutos!

miércoles, septiembre 09, 2009

El papel de los padres

La enorme repercusión que han tenido en los medios de comunicación los disturbios en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón me lleva a preguntarme una vez más acerca de cuál es el papel de los padres tanto en la educación de sus propios hijos como, por extensión, en la sociedad en general.

No se trata de analizar aquí, no es mi intención, si el botellón era o no legal, si la actuación de la policía fue la adecuada o no, si los implicados eran del barrio o venía de fuera, si eran ricos o pobres... Hablamos - hablo - de otra cosa, de comportamientos violentos gratuitos y de las causas que los provocan o, al menos, de algunas de las posibles causas que pudiera provocarlos, puesto que llegar a la verdadera “raíz del problema” es un objetivo que, me temo, se me escapa o bien requiere de una excesiva generalización para acabar resumiéndose en una sola palabra, que no sería otra que “educación”.

¿Estaremos los padres haciendo algo mal?, es la pregunta que quiero hacerme. Y yo diría que sí, que lo estamos haciendo bastante mal, y como padre me incluyo.

Mis padres - que son, como es normal, mi principal referencia a la hora de hablar de padres – nunca han sido de mucho adoctrinar ni dar la vara. Quiero decir que no han sido de los de “Estilograaaafic, no hagas eeeesto, Estilograaaaafic, no hagas lo ooootro...”, no. Más bien han sido siempre fieles al dicho de “predicar con el ejemplo”. Y creo que no les ha ido del todo mal. Porque, a ver, tú cómo le dices a un hijo que se comporte con educación si está hartito de verte, por ejemplo, un día sí y otro también con los pies encima de la mesa; cómo convences a un hijo de la importancia de estudiar y de hacer los deberes si el mayor trabajo intelectual que te ha visto hacer es “examinar” la foto de la tía de la contraportada del AS; cómo le dices a un chaval de 15 años que no te conteste de mala manera si le estás mandando cada dos por tres, literalmente, a tomar por el culo... y así, poco a poco, hasta llegar a cosas más importantes.

Yo jamás he visto a mis padres comportarse de manera violenta con nadie, al menos en mi presencia. Y, por tanto, no les ha hecho falta decirme, hijo, no seas violento. Nunca he oído a mis padres dirigirse a alguien de malos modos, y por tanto jamás han tenido que decirme, hijo, di las cosas con educación... He tratado de ir aprendiendo de lo que veía, tarea que además me da la sensación de que ni siquiera es consciente, sino que responde más bien al comportamiento subconsciente, que al final es precisamente el que mejor se adhiere y el que deja la huella más profunda.

Convivo o coincido a diario, por razones de edad y situación familiar, con familias compuestas por padres e hijos en edad infantil o adolescente, y veo cosas que no me gustan nada de nada. Ojo, insisto en que como padre no me excluyo, que yo también caigo, seguro, en muchos de los errores que señalo. Estoy hablando de padres que no saben (y lo que es peor, ni quieren saber) qué pudieran estar haciendo sus hijos en determinados momentos; hablo de niños - algunos desde muy corta edad- que pasan horas y horas en la calle sin que los padres apenas se asomen a echarles un ojito de vez en cuando; hablo de adolescentes que han sido educados desde muy temprana edad en el mejor de los casos por los abuelos, pero en la mayor parte de los casos por personas contratadas al mejor precio posible y que, vuelvo al mejor de los casos, pueden haber tenido mucha dedicación y saber hacer, pero a las que con toda seguridad les habrá faltado aportar un elemento tan importante o más en la educación de un niño: el cariño.

He de reconocer que en esta argumentación estoy mezclando dos casos bien distintos: el de los padres que literalmente “pasan” de comportarse como tales y el de los padres cuya situación personal, generalmente debido a motivos laboral, apenas tienen tiempo para dedicarles un poco de atención y cariño a sus hijos.

Respecto al primer caso, lo único que tal vez quepa argumentar es que ser padre no es obligatorio. Es cierto – y lo digo por experiencia - que por mucho que trate de imaginar, uno no llega a saber lo que significa realmente ser padre hasta que no tiene a su bebé entre sus brazos. Pero hombre, yo creo que ya todos somos mayorcitos y deberíamos al menos haber tratado de imaginar y analizar la consecuencias que ello conlleva, que son además, para toda la vida.

En cuanto al segundo caso, considero que ahí nos encontramos, no sé si ante la “raíz del problema” antes mencionada, pero sí ante un asunto grave al que los sucesivos gobiernos de los últimos años, no sólo en España, sino en todo el mundo, no han hecho otra cosa que buscar parches y más parches, sin atreverse ninguno a coger el toro por los cuernos: la necesidad de un cambio absoluto en el modelo de sociedad.

A mi me parece – ya alguna vez he hablado de ello, no recuerdo si en este blog o en otros –que éste es uno de los asuntos más importantes que hoy tienen, o deberían tener, los gobiernos entre las manos, por encima, si se me permite, de otros muchos a los que sí se dedica tiempo, atención o dinero. Yo diría que se trata incluso - me voy a mojar - del gran reto del siglo XXI: crear una sociedad más educada, justa y equilibrada.

De la misma manera que uno de los grandes logros del siglo XX fue la incorporación de la mujer al trabajo, ahora, uno de los grandes retos del siglo XXI debería ser la adaptación de la sociedad a esa nueva realidad, algo que todavía deja mucho que desear y que está teniendo como consecuencia la aparición y desarrollo de muchos de los problemas arriba mencionados. Ojo, no se me interprete mal, que no quiero decir que la incorporación de la mujer al trabajo en sí haya resultado negativa, no, pero sí que la sociedad no ha sabido adaptarse a ella.¿La consecuencia?: el caos absoluto, es decir, que nuestros hijos comparten cada vez menos tiempo ya no sólo con los padres, algo que ya sucedía antes, sino también con las madres.

No estoy hablando, ni mucho menos, de dar un solo paso atrás, sino más bien de un gran salto adelante: que gobiernos, empresas, agentes económicos, sociales... y nosotros mismos (con especial mención al personal masculino) pongamos todo lo que está en nuestra mano para adaptarnos a esta nueva realidad y a lo que ello supone, con el único objetivo de tratar de crear una sociedad más justa y menos violenta, con unos valores bien definidos bajo una base sólida sustentada en una buena educación y, por qué no decirlo aunque suene cursi, el cariño.

Vuelvo, para finalizar, al ejemplo de mis padres y confieso que, como casi todo el mundo, en mi época de jovencito rebelde he podido cometer, a espaldas de ellos, alguna que otra locura o, como parece que es el caso de Pozuelo, beber más de la cuenta. No sé si algo tendrá que ver la educación recibida, pero vamos, con una buena cogorza encima a mi me podía dar por reír, por ponerme ñoño a lo mejor algo “pegajosillo”, pero jamás me dio por liarme a hostias, qué quieres que te diga.

martes, julio 21, 2009

La luna en el mar riela


La canción del pirata (José de Espronceda) es uno de los típicos poemas que muchos nos sabemos, o nos hemos sabido, prácticamente de memoria. No pasa nada por saberse un poema de memoria. Hay gente que recita poemas de memoria como hay gente que se sabe de carrerilla la lista de empresas del Ibex35, o la evolución del euribor de enero a diciembre, o, yo qué sé, el porcentaje de los impuestos que determina la corresponsabilidad fiscal en el nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas, pongamos por caso.

Yo estos días, de tanto y tanto leer y ver informaciones sobre el tan cacareado 40º aniversario del primer viaje del hombre a la luna, no hago más que acordarme del verso de La canción del pirata que decía que “la luna en el mar riela”, y como lo de la luna está ya a estas alturas más que trillado (qué voy a conta yo que no haya contado ya, y mejor, el pesado de Jesús Hermida) me voy a centrar en el post de hoy en el tan maravilloso como poético significado del verbo “rielar” (brillar con luz trémula). Por tanto - relájense, amigos - no voy a hacer ni una sola referencia más ni al mercado bursátil, ni al interbancario, ni mucho menos a la ministra Salgado, quien da - todo hay que decirlo - mucho menos juego que el añorado Solbes.

Durante el breve pero fructífero periodo en que ejercí como docente... (ya estamos con la batallitas del “profe”), siempre que en clase comentábamos el poema de Espronceda, el verso “la luna en el mar riela” era como invisible, todo el mundo se lo saltaba. Normal, a ver quién era el listo que sabía qué narices significaba “riela”. Entonces era cuando el profe – o sea, servidor - ponía gesto de interesante y preguntaba aquello de “¿no me digáis que no habéis oído nunca la palabra “riela”?

- Pues no, ni tú tampoco - di la verdad, profe - hasta que no leíste La canción del pirata, tío listo.

Y tenía toda la razón, el alumno aventajado. Existe incluso la teoría, no sé si acertada o no, de que el verbo “rielar” lo inventó el propio Espronceda de manera involuntaria, pues al parecer no está documentado antes de 1835. Tengo que confesar que yo no lo he comprobado, ¿eh?, que últimamente ando un poco mal de tiempo, liadillo que estoy con otras cosillas. Quien defiende esta teoría argumenta que el poeta quiso utilizar “rehilar” (moverse como temblando), y añado yo que a lo mejor lo que pasó es que no le funcionó correctamente el corrector ortográfico del word y se lo cambió por “rielar”. Esas cosas pasan. El caso es que la imagen que utilizó Espronceda, venga de donde venga, es tan sugerente y poética, y tiene tanta fuerza, que a partir de entonces este limitado verbo se emplea, cuando se emplea, casi exclusivamente aplicado al reflejo de la luna en el agua, a esa imagen que parece temblar con el leve movimiento de las olas.

Yo era un pequeñajo cuando el hombre llegó a la luna. Qué bien suena, lo de “el hombre”, como si todos hubiéramos estado allí, y qué poca gracia debe hacerle la expresión a M. Collins, que después de ir hasta allí tuvo que quedarse en el módulo de mando, el pobre, y no llegó a pisar la luna. No obstante, a mi la impresión que me queda es que el bueno de Collins no se perdió gran cosa, que la luna vista de cerca es fea de cojones y que pierde toda su magia y magnetismo que desde aquí a lo lejos le otorgamos. Que no riela ni un poquito, vamos.

Es más, para mí que al dichoso “hombre”, llegar a la luna no le sirvió nada más que para recrearse en lo fantástica y preciosísima que es la tierra. No hay más que ver cualquiera de la fotografías que desde la superficie de la luna se hicieron de nuestro planeta para darse cuenta de que no hay color. Lo único que si acaso le faltaría a la imagen de la tierra para alcanzar la perfección sería poder reflejarse en el mar, para que el poeta pudiera decir que “la tierra en el mar de la luna riela”. Pero claro, en la luna lunera no hay ni mar ni na de na.

Quizás sea por ello que el recuerdo más nítido que yo guarde de la llegada del hombre a la luna sea precisamente - y no es por fastidiar - el del regreso, el del módulo cayendo en medio de la inmensidad del océano. Sería como si, quién sabe, la misión no hubiera regresado satisfecha de su trabajo y tratara, en un último y desesperado intento, de encontrar en el mar el anhelado y trémulo reflejo de la luna, con toda la fragilidad y poesía que allí arriba nunca encontró.

martes, junio 09, 2009

Reflexiones a pie de huerta

- Buenas tardes, señor Estilografic.
- Buenas tardes, Manolo. ¿Cómo va eso?
- Pues aquí..., ya sabe, cumpliendo con mi trabajo. ¿Y usted?
- Pues aquí, ya me ve, cumpliendo también con el mío.
- ¿Me permitiría usted, señor Estilografic, que le hiciera una pregunta algo íntima, sin animo de ofender?
- ¿Pero íntima de toda intimidad?
- Bueno, verá, la cosa va de elecciones...
- Ah, pues entonces ya me adelanto y le contesto que no, que no soy yo el tipo que pasea en pelotas por la finca de Berlusconi en busca de helados, pizzas y quién sabe cuáles otros placeres. Que al parecer se trata del ex primer ministro checo, un tal Topoyiyo, o Pocoyó, o yo-qué-sé-cómo-se-llama.
- No hombre no. No he dicho “erecciones”, sino “elecciones”. Es que ando yo barruntando conocer su opinión sobre el resultado de la última cita electoral, porque le encuentro a usted algo desencantado y falto de ánimo, no sé por qué.
- Pues sí; la verdad es que lo estoy, mi querido Manolo. Tan desencantado como falto de ánimo.
- ¿Y a qué se debe esa desilusión o desidia, señor Estilografic?
- A los dichosos brotes verdes, mayormente.
- ¿A los de la esperada recuperación económica aludidos por la ministra Salgado? ¿Qué pasa, que usted no los ve ni por asomo?
- Al contrario, Manolo, al contrario. El problema es que los veo por todos los lados.
- Entonces, ¿dónde está el problema? Debería estar usted esperanzado y alegre y confiar en que la derecha europea nos conduzca hacia la recuperación y la bonanza económicas.
- Es que yo no hablo de la situación económica, amigo Manolo, sino de la tierra que pisan nuestros pies. De los brotes verdes que me están saliendo.
- Ah, pues mejor me lo pone, porque en ese caso debería mostrarse ilusionado por el saludable y prometedor aspecto que presentan sus hortalizas, que están cogiendo un tamaño que hace intuir que en los próximos meses ustedes los Estilografic no van a pasar ni pizquita de hambre por mucho que apriete la crisis, créame.
- Ya, pero yo me refiero a los otros, a los que científicamente se denominan “hierbajus apestosus”.
- ¿Eso no era, si no recuerdo mal, un antídoto para no sé qué problema que salía en las historietas de Mortadelo y Filemón?
- A ver si nos aclaramos. Hablo de la cantidad de hierbajos que me están creciendo alrededor de las plantas de la huerta y que como no acabe con ellos van a terminar por ocupar el terreno previamente reservado a zanahorias, berenjenas, tomates, pimientos y calabacines. ¿Sabría usted cómo solucionar semejante desaguisado, que me trae por la calle de la amargura?
- Ah, claro que sí, hombre por Dios. Eso es asunto del amocafre, señor Estilografic.
- Y dale con lo de las elecciones/erecciones ¿Se refiere usted al dueño de Villa Certosa y regidor de los destinos de la otrora bella y admirada Italia?
- No, no, “amocafre” escrito todo juntito. Una útil y sencilla herramienta que sirve para remover la tierra y retirar las malas hierbas. Me temo que de ahora en adelante la va a necesitar usted, porque, ahora que lo dice, es cierto que lo que antes lucía como provechosa extensión de regadío y terreno cultivable se le está colmando de los dichosos brotecitos verdes tantas y tantas veces mencionados por la ministra. Dele, dele usted al amocafre, y verá como se solucionan sus problemas.
- Sí, pero es que aún hay más, que no gana uno para preocupaciones. ¿Qué me dice si no, Manolo, de los artrópodos hemípteros, porque no se les puede llamar de otra manera, que no quieren otra cosa que ocupar también el lugar que no les corresponde?
- ¿Se refiere usted en este caso a quienes desde el mismo domingo noche, tras conocerse el resultado de las elecciones, aquí en España no piensan en otra cosa que reprobar y apartar al - todo hay que decirlo - desafortunado gobierno de su gobernanza, y no paran de dar vueltas en su cabeza a la idea de la moción de censura o la de cambio de Gobierno, como si unas elecciones europeas no pudieran ganarse o perderse sin que ello tenga que significar, impepinablemente, un cambio de gobierno también a nivel nacional, que para eso son elecciones distintas, vamosdigoyo?
- Que nooooo, que hablo ahora de los bichitos de uno a dos milímetos de largo como mucho, de color negro, bronceado o incluso verdoso, sin alas las hembras y con cuatro los machos –dato éste que yo desconocía por completo, fíjate tú – con cuerpo ovoide y con dos tubillos en la extremidad del abdomen (que yo se los he visto, los tubillos) por donde segregan los jodíos un líquido azucarado, y cuyas hembras y larvas viven parásitas, apiñadas en gran número sobre las hojas y la partes tiernas de ciertas plantas .- en este caso MIS plantas – a la cuales causan grave daño.
- Pues me temo que en ese caso tendrá que iniciar usted, señor Estilografic, lo que en la Política Agrícola Común de la Unión Europea (PAC) se conoce como MD o “Maniobra de Desinfección”, acción ésta que tampoco estaría de más, ya puestos, aplicar a toda la CPE, o Clase Política Europea, que tanto en nuestro país como allende nuestras fronteras nos ha venido obsequiando con una patética campaña electoral, en izquierdas y derechas, en el centro y en los extremos, arriba y abajo..., llena de despropósitos, insultos, flagrantes muestras de falta de honradez y profesionalidad y no sé cuantas cosas más. ¡Vamos hombre!, que es que me pongo de los nervios y se me llevan los demonios...
- Jopé, Manolo. Pues le veo a usted tanto o más desencantado que yo. Oiga, y déjeme que le haga yo ahora también una pregunta personal. Usted, que tan preocupado se muestra por Europa y por la situación política, ¿por qué ni siquiera ha ido a votar?
- Le recuerdo, mi querido amo cafre, que yo no soy más que un simple e ignorante espantapájaros.

jueves, mayo 14, 2009

Huertilografic

Debatiéndome me hallo estos últimos días, pensando y pensando en cómo salir adelante en estos duros tiempos que vivir nos ha tocado, me cachis en la mar. Enfrentándome, quiero decir, al dilema de si ora adquirir en La Clandestina (si lo tuvieren, porque no sé yo si trabajan estos autores) la última obra de José Maria Aznar, “España puede salir de la crisis” y seguir sus sabios consejos, ora agarrarme a las directrices que el sucesor de aquel, nuestro actual presidente Zapatero, ha ido enumerando a lo largo de sus intervenciones en el debate sobre el estado de la nación, de la nación que puede salir de la crisis.

Pero mira tú por dónde que al final mi decisión ha sido bien distinta, y he optado por emprender un novedoso camino hasta ahora para mí desconocido pero que estoy convencido de que proporcionará a mi persona nuevos frutos hasta la fecha nunca antes saboreados. O mejor, nuevas hortalizas.

Que me he montado un huertecito en un terrenito familiar. Familiar porque es de mi familia, no porque resulte conocido.

Así que ando echando cuentas por un lado, y documentándome por el otro, porque a mí todo esto me pilla de nuevas, con lo que estoy descubriendo todo un fascinante mundo hasta la fecha desconocido. Las condiciones y técnicas de los cultivos, las variedades de hortalizas, su composición y valor nutritivo, etc. Un universo harto complejo, que nadie se piense lo contrario.

Hasta hace bien poco, por ejemplo, uno no tenía ni idea de qué demonios era eso del raf. ¿La Fuerza Aérea Británica o Royal Air Force, de trascendente participación en la II Guerra Mundial así como en numerosos conflictos bélicos? Pues no. ¿La Fracción del Ejército Rojo o Rote Armee Fraktion, organización terrorista que operó en la República Federal Alemana, también conocida como la banda Baader-Meinhof? Pues tampoco, listos que sois unos listos.

Me refiero al tomate. A la variedad de tomate conocida como raf por todo horticultor que se precie. Y debido a sus difíciles condiciones de cultivo, pero también a su excelente calidad, el tomate raf va a ser precisamente la joya de mi huerta.

Si es que me crece.

Todos los manuales consultados al respecto vienen a coincidir en explicaciones y advertencias:

“¿Sabía usted, Señor Estilografic, que.. (nótese la fina y expresiva aplicación del recurso literario consistente en utilizar el nombre del interlocutor, esto es, Estilografic, aunque en realidad en el libro consultado no aparezca éste ni por asomo, como era de esperar) ... sabía usted, decíamos, que el tomate raf es una de las variedades más difíciles de cultivar, y que al ser un producto muy delicado, sólo los agricultores más experimentados – selecto grupo de profesionales a los que usted, Estilografic, de momento, no pertenece – son capaces de cultivar con éxito?”

“Resulta que el jodío ... (trátase de un nuevo recurso literario, lo de “el jodío”, puesto que las publicaciones y estudios serios, al menos las que abordan el asunto del tomate, no acostumbran a utilizar este tipo de expresiones soeces y malsonantes) ... el jodío necesita una temperatura óptima que no puede ser ni inferior a los cinco grados ni superior a los 25. Si la temperatura fuera mayor, mi querido Estilografic, el tomate perdería su sabor, lo cual es una putada; y si es menor, la planta es que no crece, lo cual viene a ser, auque de distinta naturaleza, también otra putada.”

Y además del susodicho tomate, si la naturaleza tuviera a bien echarme una mano, en poco tiempo podré degustar y, lo que es más importante, comercializar, el tomate cherry, el tomate de suelo, la zanahoria común (que digo yo que será la naranja y alargada), la berenjena negra, el pimiento y el calabacín o calabacito. Aunque este último me tiene preocupado, que lo encuentro algo pachucho y falto de ánimo. Quizás se deba a una selección natural o quizás, como dirían en Televisión Española, a un "error humano".

En general, la cosa pinta bien y, la verdad, las cuentas también me van saliendo, que ya es raro.

A ver: con los 400 euros que pensaba destinar a la adquisición del portátil de mi hija la mayor para el curso que viene, que va a hacer quinto y ya no le va a hace falta porque Zapatero le ha prometido uno, con esas cuatrocientas castañas, decía, tengo para invertir durante toda la temporada en semillas, bulbos, tallos, fitosanitarios, abonos y otros productos hortofrutícolas.

Luego, con los 2.000 euracos que a partir del 1 de junio reparten a troche y moche entre Gobierno, Comunidad Autónoma y fabricantes del sector automovilístico para la adquisición de vehículos motorizados, casi que voy a optar por la prudencia y el practicismo y olvidarme por tanto del Lexus LS 600H, con Sistema de Control Electrónico de Tracción (TCS), Sistema de Dirección con Relación Variable (VGRS), Sistema de Control de la Presión de los Neumáticos (TPWS), incluso Sistema de Control Electrónico de Estabilidad del Vehículo (VSC), y otras muchas cosas más que el lujoso vehículo, al que ya tenía echado el ojo, trae de serie, y me voy a decantar por un John Deere 790 27 HP, con transmisión mecánica, 8 marchas de avance y dos de reversa y embrague monodisco seco, entre otras muchas especificaciones que no viene a cuento detallar. Una verdadera monada de tractor.

Como Hortilografic – que, no lo he dicho, será el nombre de mi empresa – va a ser una pyme que contará con menos de 25 trabajadores (uno o dos a los sumo, contando a servidor y al becario), obtendré una reducción de cinco puntos en el gravamen del impuesto de sociedades, que es una cifra – oye - nada despreciable y que bien podría destinar - por qué no - a la compra de regalos y cestas navideñas para tener satisfecho y motivado al personal antes detallado y que no me monten huelgas o movilizaciones sindicales a las primeras de cambio, no te jode.

Y por último, si todo va bien, optaría por construirme una nueva y acogedora vivienda como futura residencia de verano para la familia Estilografic, junto a la que ya será, espero, extensa porción de terreno cultivable plagada de hortalizas y árboles frutales, con un cobertizo adjunto que servirá para la elaboración de los diferentes productos derivados del cultivo, tales como zumos y concentrados, mermeladas, jaleas y confituras, por poner algunos ejemplos apetecibles para abrir boca. Aprovechándome - toma ya - de la desgravación en el IRPF por pago de hipoteca como consecuencia de la compra de la vivienda, ya que ésta sólo se va a suprimir – ha dicho Zapatero – en el caso de rentas superiores a los 24.000 euros anuales. Es decir, para los ricos.

Aunque..., ahora que lo pienso, para seguir siendo pobre y ganar menos de 24.000 euros anuales no me meto yo en todo este berenjenal – nunca mejor dicho, lo de berenjenal – de la huerta y sus derivados.

Vamos, ni loco.

martes, mayo 05, 2009

Evaluación

- ¿Míster Estilografic, por favor?
- A ver...; al utilizar el término “míster” precediendo a mi verdadero nombre..., uno, ¿se refiere usted a que me considera bello hasta decir basta?; dos, ¿utiliza el popular término dejándose llevar por la corriente futbolera que nos invade por doquier, comparándome con un afamado entrenador de algún equipo de categoría semejante o superior al exaltado y dignificado conjunto de Pep Guardiola?, o tres, ¿es usted, simple y llanamente, ciudadano extranjero?
- The third; la opción tres es la correcta, sí señor.
- Vaya; me lo temía. Pues sí, el tal Mister Estilografic soy yo. ¿Y ustedes quiénes son?
- Somos los examinadores. The examiners. ¿Sería tan amable de acompañarnos?
- Ah no, están ustedes confundidos, si son los examinadores a quien buscan entonces es a mi hija la mayor. Pues ahí está, en su cuarto, dándole un último repasito a los mapas, que no acaba de colocar el Guadiana y el Segura en sus ubicaciones correspondientes, Pero ya casi lo tiene. Esperen que la aviso... ¡niña!...¡los señores del examen de Cono....!
- ¿Cono? ¿What´s the meaning of “cono”?
-Conocimiento del Medio, hombre. ¿Es que no tiene ustedes hijos/as en edad escolar?
- Oiga, ¿quiere usted acompañarnos de una vez, que no tenemos todo el día?
- Pero si yo no le voy a decir nada a la criatura: Si yo además también confundo en el dichoso mapa el Júcar con el Tormes, y Fuerteventura con La Gomera, y los Montes de Toledo con los Cerros de Úbeda...
- Es que el que se tiene que examinar es usted.
- ¿Yo?
- Sí, usted. Salga de una vez y acompáñenos.
- Discúlmenme pero me pillan en chándal.
- No, no, si es mejor así. En chándal está bien. Y díganos, ¿qué modalidad deportiva se disponía usted a practicar sin más dilación? ¿jogging?, ¿fútbol siete’ ¿baloncesto?
- ¿Cómo dice?
- ¿O es que es usted quizás de gustos más rebuscadillos? ¿Parachute, disco volador, natación con aletas, body building?
- No, no. A mi es que en casita me gusta estar cómodo, y una vez que llego, ya no me despojo del chándal ni para bajar la basura. ¿Por qué lo dice?
- Hombre, pues porque no estaría de más que usted, como representante de los madrileños que es, fuera un esforzado y aplicado deportista.
- Y lo soy, ya lo creo que lo soy. Lo que sucede es que llevo unos días con una epicondilitis lateral que me trae de cabeza.
-¿What´s the meaning of...?
- También llamada codo de tenista.
- Oh good, entonces, ¿do you like playing tennis?, ¿como Nadal?
- Bueno.., sí...., pero...
- ¿What...?
- Pues que causómela más bien, la lesión digo, el uso continuado de la Wii.
- ¿Cómo?
- Pero no, por Dios, no, no vayan a pensar ustedes que me paso las horas muertas dándole a la Wii con mi hija, no, que ella estudia mucho y bien, ya lo verán cuando la examinen.
- ¡Y dale! ¡Qué manía! ¡Pero si a ella no la vamos a examinar! Si el examinado es usted.
- ¡Ah, es verdad! ¡Qué nervios! ¿Y qué nota voy sacando?
- Pues hasta el momento flojita, la verdad.
- Oiga, y dígame, ¿esto para qué es?, ¿para algún programa de televisión?
- No hombre no. Nosotros somos los miembros de la Comisión de Evaluación.
- ¿De la primera, de la segunda o de la tercera?
- I don´t understand.
- Que digo que de cuál de las tres evaluaciones del curso correspondiente?
- No, no. Del COI, IOC o incluso CIO, según se opte por la lengua de Cervantes, de Shakespeare o de Moliere, en cada caso.
- ¿Pero de Literatura o de Cono?
- De los Juegos, qué leches.
- ¡Anda! Haber empezado por ahí. Entonces buscan ustedes a la pequeña. ¡Niña...! ¡Sácate los Pet Shops y la granja de Play Mobil, que lo vean aquí, estos señores!
- Muy pez le veo yo a usted, señor madrileño, permítame que se lo diga.
- Óiganme, señores, se están poniendo ustedes un pelín impertinentes, ¿no les parece?
- Lo que estamos es poniéndole a usted un muy deficiente, que lo sepa.
- ¿Ah sí? ¿Pues saben que les digo? Que me da en la nariz que ustedes lo que buscan al final es venderme algo, seguro. Ya no saben qué técnicas inventar. ¿Se trata del inimitable Pyramid Power para fortalecer abdominales?, ¿del genuino Slender Shaper o aparato de gimnasia pasiva? ¿o quizás del revolucionario Sit Down Sit Up Gym, con el que por primera vez uno puede obtener desde casa los mismos resultados que obtendría pasándose las horas muertas en el gimnasio? A qué sí, ¿eh? ¿A que los he pillado?
- Oiga que no, que nosotros...
- Ande, ande, hagan el favor de marcharse por donde han venido. Adiós, muy buenas. ¡Paso de ustedes olímpicamente!

¡Vamos hombre!, con la de cosas que tiene uno que hacer, entre otras sin ir más lejos decorar y engalanar la terracita, por si acaso les diera por pasarse por el barrio a los miembros del Comité Olímpico Internacional, que andan por aquí con el fin de evaluar la candidatura de Madrid para la Organización de los Juegos de 2016. No vaya a ser que luego por mi culpa... que nunca se sabe oiga, que nunca se sabe...

miércoles, abril 29, 2009

La visita

Con motivo de la visita a España del marido de Carla Bruni, un tal Sarkozy, el debate está servido. El protagonismo alcanzado por la ex modelo, ahora primera dama, en prensa escrita y televisada, seria y menos seria, portadas y páginas interiores, hasta el punto de llegar a dejar en un segundo plano al tal Sarkozy, cuando menos da que pensar. Yo tengo mis dudas al respecto. A ver si se me aclaran escribiendo sobre el tema, que a veces pasa.

Pongámonos por un momento, para empezar, en la piel del fotógrafo. Descienden Sarkozy y Carla Bruni del avión, cojo mi teleobjetivo y enfoco sólo al primero, ¿no? Observo que los dos pipiolos se van a coger la mano y me enciendo mientras un pitillo, ¿voy bien? Se tira Carla al cuello de Sarko par darle un achuchón y yo voy y le digo al fotógrafo de HOLA que me sujete la cámara mientras me hurgo la nariz, ¿vale? Aparecen, por fin, Letizia y Carla juntas, se me dan la vuelta para lucir desparpajo y figura, las dos monísimas de la muerte, mientras suben las escaleras y yo me pongo a hablar por el móvil, ¡no te jode!

Pues no. Yo creo que hasta aquí está claro que los fotógrafos hicieron su trabajo, y lo hicieron bien. Y más les vale, porque tal y como están la cosas en los medios, por menos le mandan a uno al paro.

Paso dos: las fotos llegan a los periódicos, las ven los redactores jefes, directores y demás gerifaltes y estos tienen que decidir qué hacen con ellas. Opción A: tirarlas a la basura. Opción B: publicarlas de la manera más discreta posible, así como escondidas al final de la sección de “GENTE”. Opción C: liarse con el photoshop a cortar faldas y retocar culos para hacer más llamativa y edificante la escena. Opción D: ofrecerlas como un elemento de apoyo dentro de la información de la visita de Estado. Opción E: colocarlas en portada, con dos cojones.

Las dos últimas opciones son las más realistas, yo creo, y también las más periodísticas, sin duda. ¿Qué haríais vosotros...? ¿Quién , yo...? Si, tú... Pueeees... quizás la opción E..., o la D..., no sé.

Tal vez no sean los medios de comunicación los encargados de tener que dar el primer paso a la hora de cambiar algo, porque lo que está claro es que aquí habría que cambiar algo, de eso no cabe duda. Su misión, la de los medios, no es en esencia la de construir un mundo mejor (para eso estarían, si acaso, el marido de Carla y otros tipos de su calaña), sino reflejar lo que en él sucede. Lo que al final aparece en los medios de comunicación suele ser, más o menos distorsionado, un reflejo de cómo es nuestra sociedad. Y nuestra sociedad es así, qué le vamos a hacer. Damos tanta importancia a la imagen que el haz de luz sobre la pasarela acaba por llenar de sombras todo lo que queda fuera de su radio de alcance. Pero la importancia se la damos nosotros y también el propio Sarkozy, que sabe que su esposa le proporciona esa otra cara de la noticia allá donde va, y está encantado de la vida. Por no hablar de la Casa Real, que seguro que se olía que la foto de las dos engalanadas y glamurosas muchachas iba a dar la vuelta al mundo.

¿Pero al final ofrece la foto de Carla y de Letizia información de algo?, se habrán preguntado muchos, entre ellos servidor. Pues a lo mejor sí, a lo mejor prececisamente nos informa y nos recuerda cómo somos, a qué cosas damos importancia y en qué nos estamos equivocando. Ni más ni menos.

Aunque reconozco que a estas alturas sigo teniendo mis dudas... me voy a mojar: yo haría, más o menos, lo que han hecho los medios. Si quieren cambiar las cosas, que sean ellas, Carla y Letizia, las que empiecen a mover culo, digo... ficha. Y de momento, me da que no lo hacen.

P.D: me vais a permitir que recomiende la lectura de dos post que abordan este mismo asunto desde un punto de vista diferente. En Días como todos y en Mis pensamientos 2.0.

viernes, abril 24, 2009

El regreso (here I go again...)

Toc, toc, toc.
....
Toc, toc, toc...
- ¿Se puede, oiga?.
- ¡Adelante, adelante...!
- ¿Como que adelante?, ¿a quién voy a adelantar, si he dejado el coche aparcado en la puerta?
- Me refiero a que pase, que la puerta está abierta.
- Será lo único que tiene usted abierto, señor Estilografic Punto Blog, porque por lo demás aquí está todo cerrado y bien cerrado. Yo diría que a cal y canto.
- Pues cante, cante usted lo que quiera; por mí como si quiere acompañarme...
- Oiga, a ver si va a resultar que su larga ausencia se debe a que ha estado usted practicando sus excelencias melódicas ejercitándose con el karaoke de Aba, nomejoda.
- Siento contradecirle a usted, pero no es así.
- ¿Ah no? Pues se oía desde la calle lo de “mamma mía, here I go again...”
- No hombre no. Me refiero a que no es así el nombre del grupo, que se escribe con dos bes, una del derecho y una del revés, valga el pareado. ¿Sabe usted por qué?
- Supongo que para distinguirlos de las habas, usésae, las judías., ¿no?
- No me sea usted bruto, que para eso ya está la hache. Se trata de un acrónimo formado por las primeras letras de los nombres de los miembros. De los miembros del grupo, claro. Sabrá usted lo que es un acrónimo, ¿no?
- ¿Otra legumbre?
- Qué legumbre ni qué legumbre... Oiga, y a todo esto, ¿quién es usted y qué le trae por aquí?
- Yo soy un lector y me trae por aquí la incertidumbre.
- ¿La incertidumbre de la legumbre?
- No; la incertidumbre de que lleva usted la tira de días sin actualizar el blog, y claro, después de conocer las cifras del desempleo aparecidas recientemente, las más altas de la historia, yo me he dicho, tate, ¿a que lo que le pasa a Estilografic Punto Blog es que se ha quedado en el paro y por eso está parado?
- Pues gracias a Dios que no, pero tal y como están poniéndose las cosas no descarte usted que cualquier día me incorpore...
- Incorpórese, incorpórese que estará usted más cómodo.
- No, digo que me incorpore a las cifras del paro. De momento sólo ando tomándome un descanso después de unos días ajetreados y sí, dándole al Singstar, qué pasa, ¿es que usted no se relaja nunca?
- Pues sepa que han pasado un montón de cosas en el mundo, y usted como si nada, ahí, dándole al micro y soltando gallito tras gallito.
- Y dígame, ¿qué extraordinarios sucesos han acontecido en mi ausencia?
- Hombre, pues sin ir más lejos, los nuevos nombramientos en el Gobierno.
- ¡Qué me dice!
- Pero no se apure, no, que a usted no le han nombrado nada.
- ¿Cómo que no? Tendría que haber visto mi última interpretación del Dancing Queen. Me han nombrado Singstar con una puntuación de 99 sobre 100.
- En algo habrá fallado entonces si no ha llegado al 100.
- Sí, que la PlayStation 2 puntúa siempre mejor - y no es mi caso - el pecho depilado del solista, circunstancia ésta a todas luces injusta que, no obstante, al parecer ya ha sido mejorada en la nueva versión de la consola que ya se puede conseguir en el mercado al módico precio de 349 euros.
- Pues a ver si va a ser ése el regalo que le hizo el bigotes a la mujer de Paco Camps, la PlayStation3.
- ¡Joder!, sí que han pasado cosas, sí. Yo me quedé en lo de los trajes. Cómo está cambiando todo.
- Pues entonces ni le hablo de Rosa.
- ¿Qué, al final ganó Operación Triunfo?
- Si que está usted desfasado, sí. Me refiero a Rosa Aguilar, la alcaldesa de Córdoba, que se va a incorporar al Gobierno autonómico de la Junta.
- ¿La junta de culata? Al final siempre es la dichosa junta de culata, mira que da guerra, ¿eh?
- No, Estilografic. La Junta de Andalucía. Hay que ver lo despistado que le pillo. Se parece usted al Rey.
- ¡No me joda!, que yo de Borbón tengo poco.
- Me refiero a que está tan despistado como él, que se saltó a la ministra.
- ¿Cómo? Podría repetirme esto último?
- Que se saltó a la ministra, sí. Me refiero al turno de intervención de González Sinde en la entrega del Cervantes.
- ¡Qué sustos me da usted! Me temo que voy a tener que empezar a ponerme al día a la voz de ya.
- ¡Ya!
- Voy, voy. Oiga, y Obama sí que sigue ahí, ¿no?
- Sí, de momento ahí sigue, a puntito de cumplir sus cien primeros días en la presidencia.
- ¿Y la liga? ¿qué pasa con la liga?
- Ah, pues nada, pillín, que es usted un pillín. Resulta que ahora se lleva a la vista, con pantaloncitos muy cortos. Cosas de la moda, ya sabe.
- No, si digo la de fútbol. ¿Le coge el Madrid al Barça o no?
- Ah, yo creo que ya no. Y menos después de la locura del Pepe.
- ¿La locura del PP? ¡Mamma mia, lo que me estoy perdiendo...!

viernes, febrero 20, 2009

Acto tercero (Ge-no-va-ya-no-va, segunda parte)


Baile de Carnaval del Partido Popular. No sé yo si ha sido una buena idea al final lo del baile, porque, claro, a ver ahora cómo demonios sabe el espectador quién es quién en este galimatías, si va to’dios disfrazado. No obstante, y para una mejor comprensión de todo lo que en adelante aconteciere, daremos algunas pistas. Don Mariano es el que va disfrazado de Zapatero, y además se le reconoce enseguida por lo de la mano, que la sigue teniendo incandescente y hecha un Cristo. El Dr. Ánsar es el que va de Tejero, y se le reconoce, obviamente, por el bigote, aunque lleve la melena recogida en moñete bajo el tricornio. Pacocamps es el del antifaz, no por nada, sino porque va disfrazado de El Zorro. Doña Esperanza va de Un Señor Gallardo; y Un Señor Gallardo, de Doña Esperanza. Dolores de Quépedal va de botella. No, no de Ana Botella, sino de recipiente de cristal para líquidos. En el momento de levantarse el telón los invitados charlan, comen, beben y bailan al son, una vez más, del tarí, tarí, tarirorarí...., la mar de contentos todos, como si aquí no pasara nada, con la que está cayendo....

Dr. Ánsar (con tono elevado para que se entienda con la música de fondo, y esto vale ya para todos, ¿eh?): Qué, ¿cómo va lo tuyo, Mariano?
Don Mariano: Bien, bien, Doctor, el Patabajín va haciendo su esperado efecto.
Dr. Ánsar: No, no, si digo lo otro.
Don Mariano: Ah, bueno (enseñando su mano chamuscada), ya me he acostumbrado. Lo peor es a la hora de miccionar, que no hay cómo agarrarla. Por lo demás... uno acaba haciéndose a todo.
Dr. Ánsar (negando con la cabeza): Que no, que no, que digo lo otro, lo de la cacería.
Don Mariano: Ah, pues es que...
Dr. Ánsar (enfadado): ¡No me digas que no le estáis utilizando tal y como te dije!
Don Mariano (dubitativo): Sí, pero...

(En eso preciso instante todas las conversaciones, la música también, se detienen y se hace el silencio en la sala. El efecto tiene que ser algo así como si el tiempo se hubiera detenido o, al menos, ralentizado, como si todo sucediera muy, muy despacito, como a cámara lenta. Tooooodos los invitaaaaaados se giiiiiran leeeeeentamente hacia la pueeeeerta, abreeeen muuuuucho los oooojos, todo leeentameeente, y exhaaaaaan un profundo oooooooooooh de admiración, al ver entrar a .... Penélope Cruz. Y habrá algún espectador espabilado que diga: ¿y cómo sabemos que se trata de la verdadera Penélope Cruz y no, por ejemplo, de Rita Barberá disfrazada? Pues muy fácil: porque viene acompañada de su hermana Mónica, y que se sepa, Rita Barberá no tiene una hermana que se llame Mónica, listos, que sois unos listos).

Penélope Cruz (dirigiéndose a la concurrencia, en general): Hola buenas, yo venía por lo de la fiesta de los Oscars. ¿Es aquí?
Pacocamps: me parece que te has confundido de sarao, guapita.
Penélope Cruz (sorprendida): ¿Seguro? ¿alguien me puede decir quién es jefe de todo esto?

(Silencio otra vez. Ante la pregunta de la actriz, la tensión se palpa en el ambiente. Se miran los unos a los otros sin que nadie se atreva a contestar y así transcurren de nuevo unos segundos de absoluto silencio. Ahora sí que se puede decir que se detiene del todo el tiempo, porque nadie se mueve ni dice ni mu. Al final, Don Mariano se decide a romper el hielo).

Don Mariano (dubitativo): Estoooo, creo que yo. Yo soy el jefe, sí. Permítame que no le bese la mano, bella señora, pero me pilla usted dando buena cuenta de los sabrosos canapés.
Penélope Cruz (con gesto de desagrado): Pues permítame que no se la bese yo a usted tampoco, pero es que la tiene hecha un asquito.
Don Mariano: Y dígame, ¿qué les trae a usted y a su graciosa hermana por aquí?
Penélope Cruz: Pues eso, que veníamos a la fiesta de los Oscars, pero me parece que, en efecto, nos hemos debido confundir de “special event”.
Dr. Ánsar (interrumpiendo la conversación): Señoritas, si quieren ustedes tomar algo, están invitadas.
Penélope Cruz (asustada): ¡Huy, un golpista! ¿Dónde nos hemos metido, hermana? Vámonos, vámonos... (se largan las dos por donde han venido).

Dr. Ánsar (retomando la conversación con Don Mariano): Te decía lo de la caza, que...
Don Mariano (se echa a llorar): No puedo más, no puedo más...
Dr. Ánsar (asustado): pero Mariano, hijo mío, ¿qué te sucede? ¿Te duele la mano?
Don Mariano (derrumbándose del todo): ¡Qué mano ni que niño muerto...! Tengo que contarlo..., tengo que contarlo...

(Don Mariano toma aliento y respira profundamente tres veces, tres, pareciendo sacar fuerzas de donde no las hay, y a continuación coge una cucharita con su maltrecha mano y empieza a dar golpecitos en la copa, soportando el tremendo dolor que se supone le causa el atrevido gesto, y todo ello para llamar la atención de todos los presentes, que se giran hacia él. La música se detiene de nuevo. Otra vez el dichoso silencio).

Don Mariano (con voz temblorosa): Queridos invitados, ha llegado el momento de confesar toda la verdad...
Dr. Ánsar: ¿Cómo?
Pacocamps: ¡Qué dice!
Esperanza. ¡Se ha vuelto loco!
Un Señor Gallardo. ¡Por fin va a tirar de la manta!
Dolores de Quépedal: ¡Esto es el fin!
Don Mariano: Ahora vais a saber por fin en que consiste mi verdadero problema....

Pero para cuando Don Mariano procede a colocar el culo en pompa y soltar tres sonoras ventosidades semejantes a los tres “pums” en su día confundidos con disparos, ya en el baile no queda ni Dios, todos habrán salido huyendo despavoridos, temerosos de lo que allí pudiera revelarse. ¿Todos? Todos menos dos, dos sospechosos personajes que, escopeta al hombro y luciendo vistosos disfraces de cazador, apuran sus bebidas y guiñan el ojo al público en señal de complicidad, al tiempo que cae lenta y definitivamente el...

TELÓN
(fin)

miércoles, febrero 18, 2009

Acto segundo (Ge-no-va-ya-no-va, segunda parte)


Sala de consultas del médico de Partido Popular. ¿Qué cómo se sabe que es el médico del Partido Popular y no, por ejemplo, el ambulatorio de la Seguridad Social? Muy fácil: primero, porque suena de música ambiente la sintonía del PP, el tarí, tarí, tarirorarí...; segundo, porque el médico lleva un bigote enorme, el tío; y tercero, pues porque lo pone bien grande, qué leches: “MÉDICO DEL PARTIDO POPULAR”. La escena tiene su complejidad técnica, no se vayan a creer: el escenario está dividido en dos. A la izquierda se encuentra la sala de espera, en la que esperan, que para eso está, Don Mariano acompañado de Dolores de Quépedal. Don Mariano deberá llevar una gabardina echada sobre los hombros, de manera que no se le vean los brazos. Este dato es importante, que no se le vean los brazos. ¿Que por qué? Todo a su tieeeempo, todo a su tieeeempo. A la derecha, el despacho del médico. Aunque el espectador alcance a ver desde su privilegiada perspectiva el interior de las dos estancias, se supone que ambas están aisladas por un tabique y una puerta cerrada. La prueba de que los dos personajes que esperan no ven al médico, aunque el espectador sí, es que éste, el médico, no el espectador, se está hurgando en la nariz. Qué complicadas que son las artes escénicas hoy en día, me cachis en la mar.

Don Mariano: entonces qué, Dolores, ¿terminasteis la partidita sin mí?
Dolores: Pues sí, verás, es que Esperanza se empeño, y ya sabes que cuando se le mete algo en la cabeza, es ordeno y mando. Así que encontramos un sustituto.
Don Mariano: ¿Un sustituto? ¿Y se puede saber en manos de quién dejasteis mis cartas?
Dolores: de Alejandro.
Don Mariano; ¿De qué Alejandro?
Dolores (señalando con las cejas hacia la puerta del medico y bajando la voz): del yerno.
Don Mariano: ¡Ajjjjjjjj!
Dolores. Ajjjj no, Mariano. Agag. Alejandro Agag. El de la Fórmula 1.
Don Mariano: Ya, ya, si digo ajjjjjjjj porque ya tenemos bastante con el suegr...

(En ese momento la conversación queda interrumpida debido a que el doctor abre la puerta de la consulta, y en un alarde visual sin precedentes en escena, el cuerpo todo del facultativo continúa en la parte derecha del escenario, es decir, en el interior de la consulta, pero, sorprendentemente, el bigote, y sólo el bigote, asoma por la puerta hacia la parte izquierda, hacia la sala de espera. Vaaale, siiií, el espectador lo ve todo, pero se supone que lo único que asoma es el bigotillo)

Dr.Ánsar (asomando, ya digo, sólo el bigote por la puerta): ¡Que pase el siguiente!
Dolores (a Mariano): Suerte, campeón.
Don Mariano (Volviéndose hacia Dolores mientras se levanta): ¡Gracias!
Dr. Ánsar: ¡Coño Mariano!, pasa, pasa y toma asiento.
Don Mariano: Hola doctor. Venía por...
Dr. Ánsar (interrumpiéndole): Ya, ya, ya lo sé. A mí no me tienes que dar explicaciones. ¿Qué estas tomando?
Don Mariano: Pues ahora mismito nada, pero si me sirve usted una cervecita, fantástico, Doctor.
Dr. Ánsar: no hombre no, me refiero a si te han recetado ya algún laxante o algo.
Don Mariano: pero es que yo no venía por...
Dr. Ánsar. No te me hagas el remolón, Mariano, no te me hagas el remolón. Mira, te tomas tres pastillitas de esto al día, de Patabajín, y verás qué pronto sueltas todo aquello que llevas dentro y que, no sabemos nunca bien por qué, por unas causas u otras, no somos capaces de expulsar por nuestros propios medios, tú ya me entiendes.
Don Mariano: Si yo le entiendo, Doctor, pero es que lo del estreñimiento ya se me ha pasado. Yo venía a consultarle otra cosa.
Dr. Ánsar (sorprendido): ¿Otra cosa? ¡no me digas más! Vienes entonces..., así me gusta, Mariano, así me gusta..., vienes a pedirme opinión sobre lo de la caza.
Don Mariano (más sorprendido aún): ¿La caza?
Dr. Ánsar: Sí, los tiros que se oyeron el otro día mientras jugabais al Cluedo, ya me lo ha contado Esperanza. Veras, no he dejado de pensar en ello y hay que aprovecharlo al máximo. La inoportuna cacería o hecho cinegético va a ser nuestra mejor y más contundente arma arrojadiza.
Don Mariano: Pero es que...
Dr. Ánsar: No se hable más, Mariano, no se hable más. Ese par de dos, Pellejo y Mamón, han cometido un error y lo van a pagar caro. Machácalos, Mariano, machácalos, antes de que te machaquen ellos a ti, el ministro y el juez.
Don Mariano: Ya, pero...
Dr. Ánsar: Y ahora me vas a disculpar, querido, pero son cinco minutos por consulta, ya sabes, y vamos ya por los cinco con treinta, que hay que ver cómo pasa el tiempo cuando uno, o en este caso tú, está bien acompañado, ¿verdad? (Se levanta y se dirige a Don Mariano para que éste a su vez se sienta obligado a levantarse, invitándole así a abandonar la consulta) Ah, y no dejes de tomarte el Patabajín, tres al día, desayuno, comida y cena ¿eh?
Don Mariano (resignado): Tres al día , ya.
Dr. Ánsar: Y arriba ese ánimo (hace ademán de ir a estrecharle la mano a Don Mariano y entonces éste se descubre el brazo, ahora sí que sí, y se le ve una mano enorme, hinchadísima y toda enrojecida, pero no hace falta que el actor que haga el papel del sufrido líder se haga una escabechina, no, no seamos brutos, sino que vale con una mano postiza de esas de broma, ahora que estamos en Carnavales, incluso con un guante rojo de los de fregar bien hinchadito, esto último resulta muy práctico).
Dr. Ánsar (asustado al verle la mano): ¡Jesús, Mariano!
Don Mariano: Por esto venía, doctor, por esto venía...
Dr. Ánsar: ¿Pero qué te ha pasado?
Don Mariano: Que he puesto la mano en el fuego.

TELÓN
(continuará)

lunes, febrero 16, 2009

GE-NO-VA-YA-NO-VA (2ª parte)

Comedia en tres actos
Original de Estilografic Punto Blog


Si ya te leíste la primera parte, eso que te llevas pa'l cuerpo. En caso contrario, casi que déjalo ya y pasa directamente a la segunda. Total, te vas a enterar de lo mismo...

ACTO PRIMERO

Salita de reuniones de la calle Génova, sede del Partido Popular. Corre (y no veas cómo corre) el año del Señor de 2009, allá por el mes de febrero, y en la calle hace un frío que te cagas. No así en la citada sala, en la que se está la mar de calentito. Y todo a media luz, como en el tango. El espectador, ajeno a lo que allí dentro se cuece, percibirá, o deberá percibir, cierto ambiente crispado entre los allí presentes y caras de sospecha y desconfianza en los unos y en los otros. Alrededor de una amplia mesa redonda nos encontramos con una silla vacía (se supone que del jefe) y después, en el sentido de las agujas del reloj (se supone que el espectador lleva reloj y que éste es de manecillas, como Dios manda), se encuentran - sentaditos todos - la Señá Esperanza, un señor Gallardo, Dolores de Quépedal y Pacocamps. Cada cual, apunta que te apunta sus cositas en secreto y sin que los demás le vean. Esperan impacientes.

La Señá Esperanza (inquieta): Cuánto tarda este hombre...
Pacocamps: Sí que tarda, sí. Hace ya más de media hora que salió...
La Señá Esperanza (notablemente disgustada): Pues ya está bien, a ver si puede ser que terminemos hoy con esto...

(De repente, el silencio se rompe con un ¡pum!, a continuación un nuevo ¡pum!, y para finalizar un último ¡pum!, con lo cual, y si no me equivoco, suman la friolera de tres “pums”)

Dolores de Quépedal (alarmadísima): Dios mío, ¿qué ha sido eso?
Pacocamps (alarmadísimo también, para no ser menos): ¡un pum!
La Señá Esperanza (fría como si no fuera con ella, la tía): un pum no; han sido tres.
El Señor Gallardo: voy a ver qué pasa (se levanta, se dirige hacia uno de los laterales del escenario y hace mutis por el foro).
La Señá Esperanza (por lo bajini, por si acaso, y una vez que se ha marchado el Señor Gallardo). ¡Yo no he visto tío más pelota!
Dolores de Quépedal: No seas así, mujer. A lo mejor le ha pasado algo.

(Quedan todos en silencio y continúan tomando notas, siempre desconfiando los unos de los otros y echándose ojeadas, los unos a los otros, con el rabillo del ojo. Enseguida regresa el Señor Gallardo y cuando se dispone a ocupar su silla, La Señá Esperanza se la retira, no sin disimulo).

El Señor Gallardo (cayéndose de culo): ¡Hostias!
La Señá Esperanza: Alcalde, no me seas mal hablado, por Dios.
El Señor Gallardo (incorporándose, colocándose las gafas que han ido a parar al suelo por efecto de la aparatosa caída y sin perder la compostura): Jopelines, quise decir.
Pacocamps: (dirigiéndose al Señor Gallardo): ¿y Mariano, no viene?
El Señor Gallardo: Me temo que está con dolores.
Dolores de Quépedal (sorprendida): ¿Conmigo? Si yo no me he movido de aquí...
El Señor Gallardo: no mujer, me refiero a que le duele, y por eso tarda.
Dolores de Quépedal: ¿que le duele qué? ¿Le han pegao un tiro? Dinos algo, Alberto, que nos tienes en ascuas.
El Señor Gallardo: que no, que no, que se trata de lo suyo, ya sabes (se toca la barriga)... de sus dificultades para evacuar.
La Seña Esperanza: ¡No me digas que está otra vez estreñido! Pues entonces tenemos para rato.
Pacocamps: ¿Y los tiros?
Un Señor Gallado: Ah, eso... Parece que se ha abierto la temporada de caza.
Dolores de Quépedal: ¡Indignante!
Pacocamps: ¡Dónde se ha visto!
La Señá Esperanza: ¡Pa’cagarse!
Un Señor Gallardo (sorprendido por el enfado de los tres): ¿Os referís al hecho cinegético o al tránsito intestinal?
Esperanza (hasta las narices de la situación): A ambas cosas. ¿Y sabéis lo que os digo? Que vamos a seguir sin él. ¿no te tocaba a ti, Dolores? Pues venga, acusa de una vez.
Dolores de Quépedal: Yo... digo que ha sido el Sr. Correa..., con el ladrillo..., en toda la cabeza y... en el despachito.

Y es entonces, y sólo entonces, cuando el despistado espectador descubre que los cuatro personajes y, por qué no decirlo ya, aspirantes a la sucesión del intestinalmente obstaculizado Mariano, se hallan disputando una tan interesante como reñida partidita de Cluedo, que lamentablemente va a quedar pendiente de resolución debido a que comienza a descender el siempre inoportuno...
TELÓN
(continuará)

miércoles, febrero 11, 2009

La leyenda del cuadro


- ¿Qué le sucede a usted, ilustre visitante, que temblando está cual si fuera un Flan Danone o incluso más, casi como si de un sabroso y colorido postre de Gelatina Royal se tratara?
- Que... tengo miedo.
- ¿Y eso? ¿Ha visto usted a un fantasma?
- Casi, casi.
- A ver, hombre, tranquilícese y explíqueme lo sucedido.
- Se trata de Bruno Amadio.
- ¿De Bruno qué?
- ¿No ha oído usted hablar, señorita, de un tal Bruno Amadio?
- Sí, claro que he oído. A usted hace exactamente dos líneas, sin contar ésta, en el enlace que ha puesto. Pero antes no.
- ¿Tiene usted tiempo?
- Todo el tiempo del mundo. ¡Soy funcionaria!
- Pues siéntese y le cuento.
- Sentada estoy, aquí, a la luz tenue de la lámpara para crear ambiente. Cuénteme.
- Verá. Bruno Amadio era un pintor que vivió el siglo pasado y al que se le conocía como el “Pintor Maldito”.
- ¡Anda! Como el que me pintó a mí el techo de la cocina. Bueno, a ese mi Paco y yo le llamamos el “maldito pintor”.
- No, mujer, éste era pintor de cuadros, y al parecer, como no le iba la cosa muy allá, decidió hacer un pacto con el diablo.
- ¡No me asuste! ¡Así que es cosa del Maligno! Ahora entiendo lo de las manchas que me salen en el techo, que ni con el KH-7 ni con el Silic Bang hay manera de quitarlas. ¡Y eso que dicen que la suciedad se va en un bang!
- Le recuerdo que hablo, señorita, de un artista, y no de lo que comúnmente se conoce como “pintor de brocha gorda”.
- Huy, que picarón! Yo en eso no me fijé, en lo de la "brocha gorda".
- Bueno, pues como le iba diciendo, el tal Amadio pacto con Belcebú. “Tus cuadros se venderán y tendrán éxito - le dijo el tipo de los cuernos -, pero a cambio...”
- ¿A cambio, qué...?
- Verá, resulta que, en efecto, Amadio realizó una serie de cuadros de niños llorando que tuvieron muchísimo éxito, pero en las casas de las gentes que los compraban sucedían hechos extraños.
- Ya; el techo de la cocina, ¿no?
- Olvídese del techo de la cocina, señorita. Cosas aún peores.
- ¿Peores? No me puedo hacer a la idea...
- Uno de sus cuadros más famosos, el que ilustra este post, es el de un niño que vivía en un orfanato.
- ¿En este post? Espere que lo mire, que no me he dado ni cuenta... Ah, si, es verdad, está como llorando, el pobre.
- No me extraña que llore, señorita. Poco después de que el cuadro se pintara, el orfanato se incendió con el niño dentro.
- ¿Y salía Belén Rueda?
- ¡Señorita, no es una película! Son hechos reales, O al menos eso dicen.
- Vale, vale, siga, soy todo oídos.
- ¿Por dónde íbamos? Ah, sí, por el cuadro del niño llorando. Mírelo detenidamente.
- Lo miro, lo miro.
- Muévase usted para un lado y para el otro.
- Me muevo, me muevo.
- ¿Qué observa?
- ¡Qué voy a observar!, ¡el cuadro! ¿Pues no me ha dicho que lo mire?
- Ya, ya, pero me refiero a que si no nota nada extraño.
- Huy, pues sí. El dichoso niño me sigue con la mirada. ¡Qué miedo!
- En efecto, señorita. Se dice que el cuadro se quedó con el espíritu del niño, y que lo mismo sucedió con otros cuadros suyos, también de niños llorando, y todos ellos vigilan y traen desgracias a quienes los poseen.
- ¡Claro!, con un incendio en casa se te tienen que poner los techos de negros...
- Hablo de muertes y sucesos sobrenaturales, señorita.
- Ya, pero eso de que te sigan con la mirada pasa en muchos cuadros.
- Es que aún hay más. Ladeé usted la cabeza hacia su izquierda.
- ¿Así?
- Eso es, y no deje de mirar el cuadro. ¿Qué nota?
- Un dolor de cuello de toma pan y moja. Es que sufro de cervicales, ¿sabe?
- Ya, ¿pero no ve nada extraño en el cuadro?
- ¡Aaaaaaaajj! Sí que lo veo, sí. ¡Un pez horrible parece estar comiéndose la cabeza del pobre crío. ¡Sálvelo!, ¡sálvelo!
- Es cosa del Maligno, señorita, yo nada puedo hacer. Permitamos que nuestros lectores ladeen también la cabeza y observen el cuadro....
......
.....
- ¡Hacia la izquieeeeeeerda! Hacia la derecha no se ve bieeeeeen....
- ¡Aaaaaaaajj!
- ¿Quién ha gritado ahora?
- Yo no, señor. Ha debido de ser alguno de los lectores.
- Es que da mucho susto.
- ¡Ya lo creo! ¡El pez es horrible! Bueno, y a estas alturas del post, ¿me puede decir usted de una vez a qué viene todo esto, que me tiene cagaíta y me está haciendo pasar un mal rato? ¿Qué narices tiene que ver toda esta historia con la Cámara Alta?
- ¿La Cámara Alta?
- Sí, le recuerdo que está usted visitando el Senado, y que yo soy una funcionaria trabajadora del citado edificio.
- ¡Coño, es verdad! Ya no me acordaba. Pues verá, es que he visto ahí, en el pasillo, un retrato de una señora que me sigue con la mirada allá donde voy, es como si me vigilara y no me quitara ojo, y es que me da miedo ladear la cabeza no vaya a ser que....
- Ah, ya, pero no se preocupe. Ésa no está poseída ni nada, que yo sepa.
- ¿Ah no? ¿Y entonces...?
- Es que le encanta espiar.


lunes, febrero 09, 2009

Un cafelillo

Hacer, lo que se dice hacer, hacía un frío de cojones en Madrid, para qué nos vamos a engañar, pero aún así no he dudado un segundo esta mañana al pasar por la cafetería “La Conciencia” en sentarme en una de las mesas libres de la terraza – libres estaban todas, dicho sea de paso – para tomarme un café bien calentito que me entonara el cuerpo.

Voy y le digo al camarero que un café con leche, por favor, ante lo cual el camarero me sale, con su melodioso acento de allende los mares, con el acostumbrado y consabido planteamiento de que si la leche fría, templada o caliente, no se le ocurre otra cosa.

Calentita, calentita, que hace un frío que pela.

“No hacemos otra cosa que crearnos y crearnos problemas nosotros mismos para después dedicar el resto de nuestras vidas a tratar de solucionarlos de mala manera, con el consiguiente desperdicio de tiempo y recursos que ello conlleva, por no hablar del desgaste que asimismo supone todo ello”, va y me suelta el camarero antes de mostrar cualquiera otra reacción ante mi petición. Con lo cual, claro, quédome de piedra, y con la duda de si se estará refiriendo a mi absurdo y contradictorio comportamiento de sentarme a la intemperie con el frío que hace para posteriormente tratar de elevar la temperatura corporal con el recurso del cafelillo o sí, cosa bien distinta, tratárase de hacer referencia al dichoso entramado de asuntos varios que atenaza gargantas y aflige pensamientos en filas populares, vete tú a saber.

Pocos segundos más tarde, o lo que es lo mismo, en un abrir y cerrar de ojos, va y me planta el café, cosa que agradezco, lo del escaso tiempo transcurrido, debido a la cada vez más insoportable corriente de aire gélido que atraviesa el callejón en el que se halla ubicada la terraza, que hay que ver lo duro que resulta el largo invierno en las calles de Madrid, especialmente el que nos ocupa.

Tras degustar el café ya no calentito, sino más bien hirviendo, de un solo trago con la consiguiente sensación de abrasamiento en faringe, esófago y estómago - apostaría algo a que por ese mismo orden - requiero de nuevo la grata presencia del irónico camarero con la única intención de satisfacer mis deudas pendientes para con el establecimiento. “¿Y a cuánto asciende la cantidad en débito correspondiente a la amortización de la deuda contraída debido a la ingesta de la consumición degustada?”, le suelto yo a él, al camarero, no sé si tratando de intimidarle con mi pedantería o de resultas de que no me puedo quitar de la cabeza últimamente la dichosa crisis económica y financiera que tortura y tiene en un sinvivir a las huestes socialistas, y a la ciudadanía toda, por añadidura.

¿A la cuenta se refiere?, me dice. Pues sí, le digo. A lo cual me contesta que uno con veinte, y yo voy y le suelto que imposible, que sólo dispongo de setenta céntimos sueltos, por lo que me veo entonces en la obligación de satisfacer la deuda mediante la utilización de tarjeta de crédito con fecha de caducidad libre de toda sospecha. Que imposible, me dice él también, porque da la casualidad de que en la cafetería en la que trabaja por un mísero sueldo debido a su condición de inmigrante no se admiten pagos con tarjeta que no sean iguales o superiores a los diez euros, no sabe cómo lo lamento.

¿Por aquello de las comisiones?, pregunto yo con mi aire de analista financiero de la Morgan Stanley del que llevo un buen rato haciendo gala sin corresponder ello ni un ápice a una situación real. Vaya usted a saber, me contesta él con sus ínfulas de camarero de allende los mares, no sé si reales o fingidas. Pues a ver cómo lo hacemos, añado yo. Pues a ver, concluye él.

Total, que le largo al fin la tarjeta bancaria con desdén y le digo que me cobre los referidos diez euros y santaspascuas, que qué se le va a hacer, que a usted le aproveche, aunque servidor se vaya a acordar del dichoso café por el resto de sus días con sus consabidas noches.

“Y lo peor de todo - va y me dice con conspicuo ademán, el tío– es que al final no hay nada que más felices nos haga que considerarnos cómplices de la felicidad ajena cuando nuestra propia existencia no deja de estar marcada por la mediocridad y el sufrimiento más absolutos y no somos capaces de mover un dedo por el prójimo si ello supone al tiempo un verdadero inconveniente para con nosotros”.

Una vez firmado el justificante del pago, me voy de allí con el rabo entre las piernas y más helado de lo que llegué, pensando fríamente, tal y como lo requiere la mañana, en lo de los datos del paro y en la propuesta de abaratamiento del despido tendida sobre la mesa, y con el remordimiento dando vueltas en mi cabeza por no haber dejado al final en el ocioso platillo ni un mísero céntimo de propina.

jueves, enero 29, 2009

Y al final...

Durante mi diario paseo matutino destinado a airear éste mi cuerpo serrano con el que Dios todo poderoso que está en los cielos ha tenido a bien dotarme, venía ya servidora de un tiempo a esta parte siendo objetivo de indecorosas y provocativas actitudes del todo ajenas a mi persona y en modo alguno por mí incitadas, el mismo Dios antes aludido me libre de ello.

Me explico: resulta que viene paseando servidora un día sí y el otro también con la fresca y aroma del rocío, tan jovial y la mar de contenta, luciendo todo el garbo y salero de los que una es capaz de hacer gala, que es mucho, cuando de repente, desde un llamativo balcón engalanado todo él con geranios, buganvillas, y abundante variedad de floridas, coloridas y alegras macetas observo una figura humana de naturaleza masculina - sumamente masculina, diría yo - que intenta, con aspavientos y ademanes en ocasiones rayanos con lo obsceno, intenta digo llamar mi atención de manera inconfundible, que no cabe duda de que la cosa va conmigo, vamos, que lo que quiere es que entre.

Ante semejante provocación diaria, una, que otra cosa no, pero decente es un rato, opta por la prudente postura de hacerse la loca y cantar con tono orgulloso y desenfadado la consabida coplilla que dice asín: “era hermoso y rubio como la cerveza, el pecho tatuado con un corazón, en su voz amarga, había la tristeza doliente y cansada del acordeooooón”. Y seguir caminando, la frente erguida y la morena melena al viento, y que te digo que no entro.

Notando he ido que la cosa iba a más jornada tras jornada, hasta el punto de que el otro día, el aludido varón o mancebo, no contento con el ritual de gestos para nada correspondidos por mi persona, va y me sale con un “pchsssss, pchsssss”, acompañado subsiguientemente con nuevos versos de la coplilla otrora salida de mi dulce boquita de pitiminí: “mira mi brazo tatuado con este nombre de mujer, es el recuerdo del pasado que nunca más ha de volveeeeeeer”, me susurra el muy picarón. Y yo, ya digo, muy recta y en mi sitio, toreando la embestida con capote de grana y oro. Y que no entro.

A tal punto ha llegado finalmente la cosa que ya hoy me asaltan el plena calle otra suerte de mancebos y zagalillos, sin duda enviados por aquél, quienes no contentos con acercarse a mi verita y caminar a la sombra de mi figura van y me agarran por brazos e incluso cadera, uno por la cadera, al cual suelto tal guantazo que su rostro queda marcado como Dios manda, y ya en verdad asustada procedo a interrogarles, severo el semblante y con mis ojitos azabache inyectados en sangre, de la rabia que m’adao. Y porque me niego a entrar.

- ¿Quiénes sois ustedes vosotros?
- Semos lo’h indicadoreh económicoh.
- ¿Lo’h indicadoreh económicoh? ¿Y eso qué es lo que es?

Y sin tiempo para más, préndenme vehementemente loh indicadoreh y condúcenme en presencia del libidinoso maromo, cual si fueran belicosos arcángeles enviados por el mismísimo Cupido con la única intención de romper mi resistencia ante las insistentes artes amatorias del trasnochado galán, no sin antes alcanzar una a oir por el camino las confusas explicaciones de mis violentos acompañantes sobre no sé que de acumular dos trimestres seguidos de caída del peibé así como del consumo, y que si ya veremos en 2011, que la verdad sea dicha, una no alcanza a entender en su justa y acertada medida.

Y así ha sido como servidora, la del garbo y el salero, de nombre Economía y de apellido Española, ha sido introducida finalmente a la fuerza y en contra de mi voluntad en la tantas veces esquivada estancia del fulano, el mismísimo dormitorio del balcón engalanado todo él, bien saben mi Dios y Don Pedro Solbes que de muy mala gana, alcanzando mis ojitos azabache aún inyectados en sangre a ver, antes de que la puerta que hace las veces de frontera entre lujuria y castidad se cerrara a mis espaldas, el cartelito que identificaba la dependencia en la que me temo que en adelante pasaré mis días y mis noches, y en el que en ese mismo momento servidora procedía definitiva y oficialmente a entrar:

RECESIÓN
¡Maldita sea su estampa!

miércoles, enero 21, 2009

El juramento

- Hola buenos días; resulta que yo venía a jurar...
- Me parece muy bien, hombre. Puede usted jurar y perjurar, e incluso acordarse de la madre que parió a servidor, si ello le consuela y tranquiliza.
- No, no, si yo lo único que quiero es jurar mi cargo.
- ¿Su cargo? ¿Y cuál es su cargo?
- Cuál va a ser, el de presidente electo, de momento, pero en cuantito que lo jure me quito lo de “electo” y me quedo en “presidente” a secas.
- Oiga, no será usted....
- En efecto: Obama, Barack Husein Obama, de los Obama de toda la vida..
- Pues si me lo permite usted, entre “presidente electo” y “presidente a secas”, yo casi que me quedo con la primero, dónde va a parar.
- A la Casa Blanca.
- ¿Cómo dice?
- Que voy a parar a la Casa Blanca, digo, si me toma usted juramento de una vez.
- ¿Se sabe usted la fórmula?
- Claro que sí; tome nota: F12 = q2v2 xB1...
- Oiga, ¿pero qué me está contando?
- La formula de la tercera Ley de Newton, también conocida cono el principio de acción y reacción, que viene a decir que....
- Que no hombre, que no. Me refiero, obviamente, a la fórmula del juramente (si me permite usted el cambio de vocal final, que es que si no no me rima).
- Ah. Más o menos. En español mejor que en inglés, eso sí...
- Pues venga, vamos allá. ¿Ha traído usted el libro?
- Claro, aquí lo tengo.
- Bien, pues proceda tal y como le digo: primero, lo deposita sobre la mesa, después, le planta la mano encima, a continuación, con gesto solemne y circunspecto, repite usted conmigo las famosas 35 palabras.
- De acuerdo; cojo el libro y lo pongo sobre la mesa, le planto la mano encima...
- Oiga, espere un momentito, pero ese libro es...
- Sí, el famoso libro rojo.
- Ya, pero no se trata de la Biblia de Lincoln, como sería menester...
- ¿La Biblia de Lincoln? Pues no. Se trata de Blogs de papel (I).
- ¡Anda la leche! Entonces tú no eres Obama, sino Estilografic.
- Y tú tampoco eres el Jefe del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, sino Mariano Zurdo, a ver si te crees que soy tonto.
- Efectivamente. No, no me refiero a que seas tonto, sino a que, efectivamente, esa es mi verdadera identidad.
- Y esto no va a ser entonces Guasintón, sino...
- La Librería La Clandestina, sí señor, sita en la calle de La Palma, nº 49, yadepasolodigo.
- Y aún hay más: me temo que lo que se va a celebrar aquí esta tarde a las 19:00 horas no es la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos, ¿verdad?
- Afirmativo. Lo que se celebra es la presentación del ya famoso Blogs de papel (I), el libro rojo que, en efecto, se asemeja a la Biblia de Lincoln en lo que al color respecta, que no así en cuanto a contenidos.
- Bien, pues eso que ganamos. Y dime, Mariano Zurdo, ¿vienen Bruce Springsteen, Aretha Franklin o la bella Beyoncé, valga la redundancia?
- Que noooo, que el que viene es Juan Cruuuz, mira que te lo tengo dicho, Estilografic.
- Ah, es verdad. Pues tanto mejor, porque va a ser entonces una presentación por todo lo alto.
- Ya lo creo que sí, Estilografic. Y ahora, si te parece, procedamos a depositar el libro rojo sobre la mesa, plantemos todos las manos encima, las nuestras y las de todos lo que hemos hecho posible este Blogs de papel (I)... y gritemos todos al unísono:


¡Yes, we can!


lunes, enero 19, 2009

El ángel exterminador

- Vamos ver, vamos a ver, hagan el favor de ir abandonando el local, que ya son las nueve de la noche y hay que ir pensando en cenar...
- Es que no sé que pasa, que no podemos salir.
- Empujad, empujad, que la puerta está abierta.
- No. si ya sabemos que está abierta, pero es que no salimos.
- ¡Joder! ¿No salís por qué?
- Yo qué sé.... No salimos y no salimos.
- ¡Pues es tan fácil como poner el pie en la calle, leches!
- Ya, pero es que llegamos a la puerta y nos volvemos, no se sabe por qué.

Sólo un par de horas antes todo se preparaba concienzudamente para lo que iba a ser el gran acontecimiento del día, qué digo del día, de la semana, qué digo de... (y así hasta llegar a siglo, al acontecimiento del siglo, ¿para qué nos vamos a enrollar?).

¿La toma de posesión de Obama? ¡Qué Obama ni qué niño muerto! ¡La presentación de Blogs de Papel en La Clandestina!. Allí estábamos todos, editores, autores e invitados (y las cucarachas, también las cucarachas); ¡ah!, y un tipo bajito, gordito y con bigote que me temo que nadie sabía quién era. Y digo todos porque los que no pudieron asistir también estuvieron muy presentes, y ya se encargó el bueno de Mariano Zurdo, con su habitual gracejo y elocuente oratoria, de referirse a todos y cada uno con encomiásticas y laudatorias palabras, el tío. ¡A mí me dijo que me iba a adoptar!, el cachondo. Eso es porque no sabe lo que como... y que ronco, sobre todo que ronco.

En representación de los autores hablaron la insigne Belén y la entrañable Elena, y estuvieron, pues eso, insigne la una y entrañable la otra, como tiene que ser. Belén in Red lucía un vestido rojo diseñado para la ocasión creo que por Carolina Herrera, New York, o por Oscar de la Renta, de la renta per cápita. Bueno, la verdad que no tengo ni idea quien diseñó el vestido o si lo compró en las rebajas del Zara de Zaragoza, valga la redundancia, pero lo cierto es que iba monísima de la muerte, que es de lo que se trataba. Belencita nos transmitió a todos, gracias a su frescura y espontaneidad, su ilusión por el proyecto y nos contó cómo todavía no ha salido de su asombro desde que le dijeron a la pobre que tenía que firmar un contrato y todo, y llegó a pensar que estos tipos de La Clandestina estaban como una cabra. Y quizás no le falte razón, en lo de la cabra digo.

Con Elena yo creo que nos sentimos todos muy identificados al referirse al pudor del escritor novel contándonos la anécdota de que cuando publicó por primera vez y se lo dijo a su familia, todos la miraron extrañados y le hicieron la dichosa pregunta: ¡ah!, ¿pero tú escribes? Y también al confesarnos que ella lo que quería de pequeña era ser deportista, por aquello de que cuando les colgaban la medalla siempre se echaban a llorar. Pues al final, mira tú por dónde, sí que es escritora, y de las buenas. Aunque, eso sí, ni lloró ni nada, la tía dura.

Lo único que falló fue el sonido, macagoenlaleche. Es que para que la gente que no pudo asistir estuviera más cerquita los de La Clandestina habían montado todo un dispositivo de cámaras y micrófonos par retransmitir el evento por internet. Yo me llevé mi micrófono del karaoke y todo, como Clandes, e incluso llegamos a pactar ambos un dúo si hiciera falta. Pero luego no salió la cosa adelante, ya digo, no sólo porque no funcionara el sonido, sino porque además no nos llegamos a poner de acuerdo en quién decía lo de “y pega la vueeeeelta” y quién lo de “jamás te pude comprendeeeer”. Que no es tan fácil lo de los duetos, no te creas.

Los organizadores anunciaron que el próximo miércoles, Dios mediante, se celebrará una nueva presentación de Blogs de papel, pero que no nos asustáramos, que no había que ponerse a escribir otra vez el libro ni nada, que se hacía con el mismo libro pero esta vez con la presencia de los medios de comunicación, y que nos lo presentará nada más y nada menos que el escritor y periodista Juan Cruz, que ya son palabra mayores. Así además habla el presentador y Mariano se calla un ratito...

Pues nada, que con la foto de todo el grupo (que servidor no tiene porque, obviamente, formaba parte del mismo, y uno no puede, por buen fotógrafo que sea, sacar una fotografía en condiciones de un grupo del que uno mismo forma parte, no se si me explico) diose por finalizado el acto no sin antes proceder a echar a la calle de una patada en el trasero al misterioso tipo del bigote, que debió dedicarse a comerse todos los canapés y beberse todas las cervezas mientras los demás nos concentrábamos en la presentación, porque es que yo no probé ni los unos ni las otras.

Y sí; entonces fue cuando sucedió como en El Ángel Exterminador, la peli de Buñuel. Y es que allí se estaba tan a gustito...


P.D: Que muchísimas gracias a tod@s por un acto inolvidable, y que me encantó conocer a quienes todavía no conocía.