- Hola buenos días; resulta que yo venía a jurar...
- Me parece muy bien, hombre. Puede usted jurar y perjurar, e incluso acordarse de la madre que parió a servidor, si ello le consuela y tranquiliza.
- No, no, si yo lo único que quiero es jurar mi cargo.
- ¿Su cargo? ¿Y cuál es su cargo?
- Cuál va a ser, el de presidente electo, de momento, pero en cuantito que lo jure me quito lo de “electo” y me quedo en “presidente” a secas.
- Oiga, no será usted....
- En efecto: Obama, Barack Husein Obama, de los Obama de toda la vida..
- Me parece muy bien, hombre. Puede usted jurar y perjurar, e incluso acordarse de la madre que parió a servidor, si ello le consuela y tranquiliza.
- No, no, si yo lo único que quiero es jurar mi cargo.
- ¿Su cargo? ¿Y cuál es su cargo?
- Cuál va a ser, el de presidente electo, de momento, pero en cuantito que lo jure me quito lo de “electo” y me quedo en “presidente” a secas.
- Oiga, no será usted....
- En efecto: Obama, Barack Husein Obama, de los Obama de toda la vida..
- Pues si me lo permite usted, entre “presidente electo” y “presidente a secas”, yo casi que me quedo con la primero, dónde va a parar.
- A la Casa Blanca.
- ¿Cómo dice?
- Que voy a parar a la Casa Blanca, digo, si me toma usted juramento de una vez.
- ¿Se sabe usted la fórmula?
- Claro que sí; tome nota: F12 = q2v2 xB1...
- Oiga, ¿pero qué me está contando?
- La formula de la tercera Ley de Newton, también conocida cono el principio de acción y reacción, que viene a decir que....
- Que no hombre, que no. Me refiero, obviamente, a la fórmula del juramente (si me permite usted el cambio de vocal final, que es que si no no me rima).
- Ah. Más o menos. En español mejor que en inglés, eso sí...
- Pues venga, vamos allá. ¿Ha traído usted el libro?
- Claro, aquí lo tengo.
- Bien, pues proceda tal y como le digo: primero, lo deposita sobre la mesa, después, le planta la mano encima, a continuación, con gesto solemne y circunspecto, repite usted conmigo las famosas 35 palabras.
- De acuerdo; cojo el libro y lo pongo sobre la mesa, le planto la mano encima...
- Oiga, espere un momentito, pero ese libro es...
- Sí, el famoso libro rojo.
- Ya, pero no se trata de la Biblia de Lincoln, como sería menester...
- ¿La Biblia de Lincoln? Pues no. Se trata de Blogs de papel (I).
- ¡Anda la leche! Entonces tú no eres Obama, sino Estilografic.
- Y tú tampoco eres el Jefe del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, sino Mariano Zurdo, a ver si te crees que soy tonto.
- Efectivamente. No, no me refiero a que seas tonto, sino a que, efectivamente, esa es mi verdadera identidad.
- Y esto no va a ser entonces Guasintón, sino...
- La Librería La Clandestina, sí señor, sita en la calle de La Palma, nº 49, yadepasolodigo.
- Y aún hay más: me temo que lo que se va a celebrar aquí esta tarde a las 19:00 horas no es la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos, ¿verdad?
- Afirmativo. Lo que se celebra es la presentación del ya famoso Blogs de papel (I), el libro rojo que, en efecto, se asemeja a la Biblia de Lincoln en lo que al color respecta, que no así en cuanto a contenidos.
- Bien, pues eso que ganamos. Y dime, Mariano Zurdo, ¿vienen Bruce Springsteen, Aretha Franklin o la bella Beyoncé, valga la redundancia?
- Que noooo, que el que viene es Juan Cruuuz, mira que te lo tengo dicho, Estilografic.
- Ah, es verdad. Pues tanto mejor, porque va a ser entonces una presentación por todo lo alto.
- Ya lo creo que sí, Estilografic. Y ahora, si te parece, procedamos a depositar el libro rojo sobre la mesa, plantemos todos las manos encima, las nuestras y las de todos lo que hemos hecho posible este Blogs de papel (I)... y gritemos todos al unísono:
- A la Casa Blanca.
- ¿Cómo dice?
- Que voy a parar a la Casa Blanca, digo, si me toma usted juramento de una vez.
- ¿Se sabe usted la fórmula?
- Claro que sí; tome nota: F12 = q2v2 xB1...
- Oiga, ¿pero qué me está contando?
- La formula de la tercera Ley de Newton, también conocida cono el principio de acción y reacción, que viene a decir que....
- Que no hombre, que no. Me refiero, obviamente, a la fórmula del juramente (si me permite usted el cambio de vocal final, que es que si no no me rima).
- Ah. Más o menos. En español mejor que en inglés, eso sí...
- Pues venga, vamos allá. ¿Ha traído usted el libro?
- Claro, aquí lo tengo.
- Bien, pues proceda tal y como le digo: primero, lo deposita sobre la mesa, después, le planta la mano encima, a continuación, con gesto solemne y circunspecto, repite usted conmigo las famosas 35 palabras.
- De acuerdo; cojo el libro y lo pongo sobre la mesa, le planto la mano encima...
- Oiga, espere un momentito, pero ese libro es...
- Sí, el famoso libro rojo.
- Ya, pero no se trata de la Biblia de Lincoln, como sería menester...
- ¿La Biblia de Lincoln? Pues no. Se trata de Blogs de papel (I).
- ¡Anda la leche! Entonces tú no eres Obama, sino Estilografic.
- Y tú tampoco eres el Jefe del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, sino Mariano Zurdo, a ver si te crees que soy tonto.
- Efectivamente. No, no me refiero a que seas tonto, sino a que, efectivamente, esa es mi verdadera identidad.
- Y esto no va a ser entonces Guasintón, sino...
- La Librería La Clandestina, sí señor, sita en la calle de La Palma, nº 49, yadepasolodigo.
- Y aún hay más: me temo que lo que se va a celebrar aquí esta tarde a las 19:00 horas no es la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos, ¿verdad?
- Afirmativo. Lo que se celebra es la presentación del ya famoso Blogs de papel (I), el libro rojo que, en efecto, se asemeja a la Biblia de Lincoln en lo que al color respecta, que no así en cuanto a contenidos.
- Bien, pues eso que ganamos. Y dime, Mariano Zurdo, ¿vienen Bruce Springsteen, Aretha Franklin o la bella Beyoncé, valga la redundancia?
- Que noooo, que el que viene es Juan Cruuuz, mira que te lo tengo dicho, Estilografic.
- Ah, es verdad. Pues tanto mejor, porque va a ser entonces una presentación por todo lo alto.
- Ya lo creo que sí, Estilografic. Y ahora, si te parece, procedamos a depositar el libro rojo sobre la mesa, plantemos todos las manos encima, las nuestras y las de todos lo que hemos hecho posible este Blogs de papel (I)... y gritemos todos al unísono:
¡Yes, we can!

