Día 6
Recorrido: de Túnez a Palma de Mallorca (432 millas náuticas)
Salida de Túnez: 13:00 horas.
Llegada prevista a Palma: 14:00 horas
Estado de la mar: melancólico. Yo creo que porque esto ya se va acabando.
Navegación Turística: Vamos a ver. Lo voy a explicar por última vez, lo de las horas. De Túnez a Mallorca no se tarda sólo una hora, sino veinticinco. Se trata, precisamente, del tramo más largo del recorrido, hombre. Llegamos a las 14.00 del día siguieeeeeente.
- Papito...
- ¿Qué quieres, hija mía o la mia figlia?
- Quiero que te tires conmigo por el botogán.
- ... ja, ja, ja, ja.., me parto yo solo.
- ¿Por qué te ríes, papito?
- No te lo vas a creer, pero con el viento, la música y el jaleíllo de gente que hay en cubierta te había entendido que quieres que me tire contigo por el tobogán, o botogán, como tú dices. Qué ocurrencia.
- Es que he dicho eso, papito.
- Ah.
Superados a estas alturas ya del recorrido los miedos del interior del barco, y también los pericolos del exterior gracias a la intervención in extremis del bueno de Gennaro y del efecto balsámico que provoca el sabroso Limonchelo sobre los agenti della policía, la mia famiglia decide tomarse un día de relax y descanso para disfrutar de los entretenimientos y el ocio de a bordo. Así que nada, allá que nos vamos la bambina y yo al famoso botogán, impresionante artilugio que a través de curvilíneo recorrido de módulos de poliéster reforzados en fibra de vidrio conecta la cubierta superior de la embarcación con la de cinco pisos más abajo, y todo ello en un tan deslizante como acuático abrir y cerrar de ojos, o solamente cerrar y no abrir si es que a uno le asustan en exceso las curvas y desniveles de terreno, como es el caso.
- Uf, qué alto esta esto, y menuda cola hay... (puntos suspensivos que vienen a representar, habrá que aclararlo, el tiempo de espera hasta que alcanzamos la boca del tobogán). Buenos días, señor Vigilante-del-Tobogán-para-que-Nadie-se-Cuele (VTNC).
- Buon giorno, signore. Usted me-dirá...
- Sí, le digo. Veníamos a tirarnos por el tobogán, o también botogán, la mia bambina y yo.
- Ya, eso ya me lo imagino. Nadie sube hasta aquí si no es para eso. Quiero decir que usted me-dirá... uno ochenta y tantos, por lo menos.
- Por ahí debo andar, sí. Salvo que haya pegado un estironcillo estas vacaciones, que no creo.
- Y posee usted, por lo que he podido comprovare, un tono de voz ronco y grave, más de barítono que de tenore.
- Bueno, más o menos.
- Y por lo que veo, sobre su morena tez se adivina cierta tonalidad sombría que delata la existencia, o aparición futura, de manera continuada y recurrente, de considerable cantidad de pelo que, de no ser afeitado, acabaría por conformar una oscura y tupida barba que cubriría il suo rostro.
- Seguro que sí.
- Y observo por último, además, que su torso desnudo y..
- ¿Musculoso y atlético?
- Bueno, si le hace a usted ilusión añadimos “musculoso y atlético”, decía que su torso desnudo y... musculoso y atlético aparece también, debido sin duda a su renuencia, rechazo o aversión a recurrir a técnicas depilatorias, que le aseguro que cada día que pasa son más utilizadas por la población masculina, cubierto del vello propio de las personas de su edad y condizione sessuale.
- Ciertamente es así. Pero, ¿a dónde quiere ir usted a parar, VTNC?
- Pues a que si tenemos en cuenta: a, su altura; b, il tono della sua voce; c, su prominente barba; y d, el vello que cubre su torso musculoso y atlético, deducimos que es usted una persona adulta, ya entradita en años, y este tobogán está pensado, recuérdelo, para uso y disfrute de los piccoli bambini.
- Ya hombre, ya. Si yo no tengo el más mínimo interés, no se crea. Pero es que la mia bambina es todavía piccola, y quiere que la acompañe en el dichoso deslizamiento.
- Pero la bambina me-dirá...
- Poco más del metro, mide. Acaba de hacer los cuatro añitos, la criatura.
- No, no, digo en este caso que la niña me-dirá que quiere bajar solita, ¿no es así, bambina?
- No. Quiero bajar con papito.
- Es que le da un poco de canguelo. Ojalá quisiera bajar solita.
- Quiero con papito.
- Pues ya ves lo que dice este señor, que yo no puedo bajar, así que nada, nos vamos a disfrutar de cualquiera otra de las muchas y variadas atracciones que ofrece nuestro querido barco.
- Y a usted, por lo que veo, también le da un poco de canguelo, ¿no?
- A mi no le quiero ni contar. ¿No ve cómo me golpean las rodillas la una contra la otra sólo de pensarlo?
- Pero si es sólo un juego de niños o gioco per bambini, si no pasa nada, hombre, vamos, tírese, tírese, que yo le dejo, que me ha caído usted simpático y todo.
- Pues nada, en fin, allá vamos. ¿Podría usted, signore VTNC, ya que es tan amable, darnos un piccolo spintone o pequeño y delicado empujonci.........toooooooooooooo?
- Papito...
- ¿Qué quieres ahora, hija mía o la mia figlia?
- Quiero que te tires conmigo otra vez por el botogán.
- ... ja, ja, ja, ja.., me parto yo solo.
- ¿Por qué te ríes, papito?
- No te lo vas a creer, pero con el viento, la música y el jaleíllo de gente que hay en cubierta te había entendido que...
Recorrido: de Túnez a Palma de Mallorca (432 millas náuticas)
Salida de Túnez: 13:00 horas.
Llegada prevista a Palma: 14:00 horas
Estado de la mar: melancólico. Yo creo que porque esto ya se va acabando.
Navegación Turística: Vamos a ver. Lo voy a explicar por última vez, lo de las horas. De Túnez a Mallorca no se tarda sólo una hora, sino veinticinco. Se trata, precisamente, del tramo más largo del recorrido, hombre. Llegamos a las 14.00 del día siguieeeeeente.
- Papito...
- ¿Qué quieres, hija mía o la mia figlia?
- Quiero que te tires conmigo por el botogán.
- ... ja, ja, ja, ja.., me parto yo solo.
- ¿Por qué te ríes, papito?
- No te lo vas a creer, pero con el viento, la música y el jaleíllo de gente que hay en cubierta te había entendido que quieres que me tire contigo por el tobogán, o botogán, como tú dices. Qué ocurrencia.
- Es que he dicho eso, papito.
- Ah.
Superados a estas alturas ya del recorrido los miedos del interior del barco, y también los pericolos del exterior gracias a la intervención in extremis del bueno de Gennaro y del efecto balsámico que provoca el sabroso Limonchelo sobre los agenti della policía, la mia famiglia decide tomarse un día de relax y descanso para disfrutar de los entretenimientos y el ocio de a bordo. Así que nada, allá que nos vamos la bambina y yo al famoso botogán, impresionante artilugio que a través de curvilíneo recorrido de módulos de poliéster reforzados en fibra de vidrio conecta la cubierta superior de la embarcación con la de cinco pisos más abajo, y todo ello en un tan deslizante como acuático abrir y cerrar de ojos, o solamente cerrar y no abrir si es que a uno le asustan en exceso las curvas y desniveles de terreno, como es el caso.
- Uf, qué alto esta esto, y menuda cola hay... (puntos suspensivos que vienen a representar, habrá que aclararlo, el tiempo de espera hasta que alcanzamos la boca del tobogán). Buenos días, señor Vigilante-del-Tobogán-para-que-Nadie-se-Cuele (VTNC).
- Buon giorno, signore. Usted me-dirá...
- Sí, le digo. Veníamos a tirarnos por el tobogán, o también botogán, la mia bambina y yo.
- Ya, eso ya me lo imagino. Nadie sube hasta aquí si no es para eso. Quiero decir que usted me-dirá... uno ochenta y tantos, por lo menos.
- Por ahí debo andar, sí. Salvo que haya pegado un estironcillo estas vacaciones, que no creo.
- Y posee usted, por lo que he podido comprovare, un tono de voz ronco y grave, más de barítono que de tenore.
- Bueno, más o menos.
- Y por lo que veo, sobre su morena tez se adivina cierta tonalidad sombría que delata la existencia, o aparición futura, de manera continuada y recurrente, de considerable cantidad de pelo que, de no ser afeitado, acabaría por conformar una oscura y tupida barba que cubriría il suo rostro.
- Seguro que sí.
- Y observo por último, además, que su torso desnudo y..
- ¿Musculoso y atlético?
- Bueno, si le hace a usted ilusión añadimos “musculoso y atlético”, decía que su torso desnudo y... musculoso y atlético aparece también, debido sin duda a su renuencia, rechazo o aversión a recurrir a técnicas depilatorias, que le aseguro que cada día que pasa son más utilizadas por la población masculina, cubierto del vello propio de las personas de su edad y condizione sessuale.
- Ciertamente es así. Pero, ¿a dónde quiere ir usted a parar, VTNC?
- Pues a que si tenemos en cuenta: a, su altura; b, il tono della sua voce; c, su prominente barba; y d, el vello que cubre su torso musculoso y atlético, deducimos que es usted una persona adulta, ya entradita en años, y este tobogán está pensado, recuérdelo, para uso y disfrute de los piccoli bambini.
- Ya hombre, ya. Si yo no tengo el más mínimo interés, no se crea. Pero es que la mia bambina es todavía piccola, y quiere que la acompañe en el dichoso deslizamiento.
- Pero la bambina me-dirá...
- Poco más del metro, mide. Acaba de hacer los cuatro añitos, la criatura.
- No, no, digo en este caso que la niña me-dirá que quiere bajar solita, ¿no es así, bambina?
- No. Quiero bajar con papito.
- Es que le da un poco de canguelo. Ojalá quisiera bajar solita.
- Quiero con papito.
- Pues ya ves lo que dice este señor, que yo no puedo bajar, así que nada, nos vamos a disfrutar de cualquiera otra de las muchas y variadas atracciones que ofrece nuestro querido barco.
- Y a usted, por lo que veo, también le da un poco de canguelo, ¿no?
- A mi no le quiero ni contar. ¿No ve cómo me golpean las rodillas la una contra la otra sólo de pensarlo?
- Pero si es sólo un juego de niños o gioco per bambini, si no pasa nada, hombre, vamos, tírese, tírese, que yo le dejo, que me ha caído usted simpático y todo.
- Pues nada, en fin, allá vamos. ¿Podría usted, signore VTNC, ya que es tan amable, darnos un piccolo spintone o pequeño y delicado empujonci.........toooooooooooooo?
- Papito...
- ¿Qué quieres ahora, hija mía o la mia figlia?
- Quiero que te tires conmigo otra vez por el botogán.
- ... ja, ja, ja, ja.., me parto yo solo.
- ¿Por qué te ríes, papito?
- No te lo vas a creer, pero con el viento, la música y el jaleíllo de gente que hay en cubierta te había entendido que...
(léase así el post una vez y otra, sucesivamente, enlazando el final con el principio, hasta que el sufrido lector bien se haga una idea de cómo trascurre una jornada de relax y descanso a bordo del barco, o bien directamente se canse de la tontería)




