Riiing, riiiing, riiiiiiiiiiiing...
- ¿Sí dígame?
- Buenos días señorita. Por favor, quería hablar con el poder.
- ¿Ejecutivo, legislativo o judicial?
- Huy, pueees..., no sé, con el más poderoso de los tres.
- Eso depende, tenga usted en cuenta que en un sistema como el nuestro, basado precisamente en la sana y democrática separación de poderes, los tres funcionan de manera independiente, al menos teóricamente, si se me permite el pareado. ¿De qué se trata?
- Verá, es un asunto de SUMA importancia.
- Pues si se trata de “sumas”, o incluso mejor si fueran restas, tendría que ponerle con Economía, pero me temo que se encuentran reunidos todos.
- ¿Todos?
- Si, tenemos el gimnasio y la sauna llenitos. No cabe ni un alfiler.
- ¿Y qué hacen allí todos, con la que está cayendo?
- Pues soltando grasas o, lo que viene a ser lo mismo, rebajando los tipos.
- Pero lo mío no se trata de sumas señorita, sino de un asunto alimenticio.
- ¿Alimenticio? Entonces le voy a pasar mejor con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, antes conocido con la más sencilla denominación de Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, fíjese qué fácil.
- Me parece muy bien.
- ¿Y de parte de quién, les digo?
- Del equipo de investigación de Estilografic Punto Blog, por favor.
- Pues espere un momentito, equipo de investigación, que ya le paso…
- ¿Sí dígame?
- Hola buenos días, ¿es el Ministerio de tal, tal y tal?
- Tal cual.
- Pues póngame, por favor, con la ministra del ramo.
- ¿Se refiere usted al ramo de novia, al ramo de olivo o al Domingo de Ramos, que quien no estrena hoy se le caen las manos?
- No, no, me refiero al ramo de Alimentación. Quisiera hablar con la ministra Espinosa.
- ¿Con el calificativo de “espinosa” quiere usted dar a entender que nuestra querida ministra peca de ser persona ardua, difícil o intrincada, o lo que es peor, que tiene espinas?
- No, no, quiero decir que se llama así, doña Elena Espinosa Mangana. ¿Me pone con ella, por favor?
- Pues no sé si podré, por que creo que estaba faenando.
- Querrá usted decir trabajando.
- No, no, faenando. Recuerde usted que la pesca marina es una de sus competencias.
- Pues vaya complicación. Dígale que es un asunto muy urgente, a ver si pudiera regresar viento en popa a toda vela
- A ver... Parece que ha habido suerte y ha vuelto Ya le estoy pasando...
- ¿Señora ministra?
- Al aparato me hallo. Dígame.
- Llamo de Estilografic Punto Blog. Le cuento: nuestro equipo de investigación está tratando de dilucidar si, como se sugería en los sabios comentarios aportados en
nuestro post de ayer, es lo mismo un Frigodedo que un Frigopié y si, en definitiva, el Frigodedo ha existido realmente o, por el contrario, se trata de una leyenda urbana.
- Me pilla usted un poco pez, recién llegada de los mares, pero he de reconocer que el asunto es de mi competencia, sí señor.
- Pues verá, resulta que, por un lado, dos de mis lectoras favoritas, como lo son
Irre y
Belén, aseguran que el Frigodedo les causaba verdadero furor, vete tú a saber por qué, que yo no voy a entrar en detalles.
- Cualquiera sabe, sí.
- Sin embargo, otra de mis favoritas,
Géminis Despechada, afirma con rotundidad que el Frigodedo jamás de los jamases ha existido, que se trata de una leyenda urbana y que el helado en cuestión no es otro que el Frigopié.
- ¿Y despechada por qué?, digo yo que no es para tanto la cosa.
- No, no, es que se llama así, la muchacha. A continuación irrumpe en el debate la también favorita
Wen, para rebatir a Géminis y afirmar que sí, que aunque a ella no le gustan los helados, el Frigodedo existe y que incluso ha encontrado una imagen de él en la red, XD.
- ¿En la red de pesca de la ministra del ramo, uséase yo?
- No, no, en la red de redes, uséase el intenné. Y a todo esto, llega
Mariano Zurdo, también favorito, y para meter baza y complicar las cosas afirma rotundamente que él era más de Colajet.
- ¡Vaya lío!
- Y espérese, que después llega el amigo
Jovekovic, asimismo favorito, y mete en el ajo a un tal Häagen Dasz, mientras que
Iván, favorito cómo no, rememora el aroma del Calippo-po, el helado que te quita el hipo-po.
- Yo estoy ya perdidísima, ¿eh?, con tanto favoritismo.
- Pues agárrese, porque todo ello lo remata al final
Joako, favorito donde los haya, aportando la supuesta melodía de la supuesta canción del supuesto anuncio del supuesto Frigodedo, que dice, supuestamente, algo así como "Frigodedo, ven, ven", y el "ven ven" con un tono de voz muy grave, y mientras se supone que en el anuncio aparecía un Frigodedo de goma que doblaba el dedo con el gesto que se le hace a alguien para que se acerque, siempre en palabras textuales del tal Joako.
- Hay que ver lo frágil y selectiva que es nuestra memoria. ¡Yo no me acuerdo de nada!,... y eso que soy ministra del ramo. Mire, vamos a hacer una cosa, le voy a pasar con la Agencia Estatal para el Estudio del Frigodedo y allí le dirán.
- ¿Pero, oiga, eso existe?
- Ya lo creo que existe, amigo. Lo del Frigodedo se ha convertido en un verdadero asunto de Estado y en una de las prioridades de la Administración Zapatero, también favorito mío, muy por encima incluso de la dichosa crisis. Le paso…
- ¿Sí?... ¿Oiga?...
- Buenos días. Está usted llamando a la Agencia Estatal para el Estudio del Frigodedo. Si desea usted dilucidad si es lo mismo un Frigodedo que un Frigopié, diga “
Frigopié; si desea saber por que les causa verdadero furor a Irre y a Belén el Frigodedo, diga “
gustirrinín”; si desea saber qué le sucede a Géminis, diga “
despechada”; si desea saber por qué a Wen no le gustan los helados, diga "
XD"; si desea saber por qué Mariano Zurdo es más de Colajet, diga "
hombrepordios"; Si desea saber qué narices pinta Häagen Dasz en todo esto, diga "
jope", digo "
jove"; si desea que se le quite el hipo, diga "
haiku", y si desea, por último, saber si el dedo del Frigodedo se mueve, diga "
cominos".
- ¡Pero bueno!, ¡oiga!, ¡no me estarán ustedes tomando el pelo…!, ¡Se van a meter ustedes el Frigodedo donde les quep…!
- No ha sido identificada su petición. Muchas gracias. Pi, pi, pi, pi....