jueves, mayo 07, 2009

"Chesil Beach", o de cómo un instante puede cambiar toda una vida

Anoche le dije estas palabras a mi chica: sé que ni siquiera lo intentas; venga, venga, venga, venga, por favor, compláceme, oh sí, como yo te complazco a ti.

No, no se me ha ido la olla. En realidad yo no le dije anoche esas palabras a mi chica, sino que estoy tratando de contextualizar el libro del que voy a hablar. La cita es de Please Please me, la vieja canción de los Beatles, y el libro del que voy a hablar es Chesil Beach, de Ian McEwan. Así que la cosa va hoy de ingleses, y he dicho bien, Chesil, no Chelsea. Te lo juro por Iniesta, a quien Dios guarde muchos años.

Pero no nos vayamos del tema, no. Entre otras cosas porque si por algo destaca la novela de McEwan es precisamente por eso, por ser directa, ir al grano y no poseer ni un gramo de grasa que le sobre.

“Eran jóvenes, instruidos y vírgenes aquella noche, la de su boda, y vivían en un tiempo en que la conversación sobre dificultades sexuales era claramente imposible. Pero nunca es fácil”. Es el punto de partida elegido por McEwan para comenzar a narrar la historia de dos jóvenes que, en la Inglaterra de los inicios de los Beatles, pasan su noche de bodas en un hotel de Chesil Beach, en el Canal de la Mancha.

Por entonces, Lennon y McCartney se quejaban de que siempre tenían que estar insistiéndoles a las chicas, come on, come on, come on, come on..., please please me, oh yeh, like I please you..., y lo mismo le sucederá a Edward - un muchacho de origen modesto - ante las reticencias de Florence - una chica de familia acomodada - y la repulsión de ésta por el sexo.

Mucho parecen haber cambiado las cosas después de la revolución que supusieron los años 60, hasta llegar a nuestros días. ¿O quizás no tanto? Yo diría que McEwan deja abierto ese interrogante - como otros muchos, que para dejar puertas abiertas es un maestro – y la mejor prueba de ello es, sencillamente, gramatical. Volvamos si no a la frase del principio: “eran jóvenes... vivían un tiempo... pero nunca ES fácil” ¿Qué pinta ahí ese tiempo presente?, se preguntará el lector. A lo mejor me equivoco, pero no creo que sea un dato intrascendente.

El sexo se muestra, aquí, como en tantas y tantas obras literarias, como motor que mueve y conduce los sentimientos del alma humana. Queda bien clara, desde el principio, la obsesión de los dos personajes: en el uno por realizarlo y en la otra por evitarlo. “Ahí vienen”, susurra ella como queriendo decir “qué fastidio” cada vez que los camareros interrumpen los momentos de intimidad de la pareja previos al primer contacto sexual. Pero no, poco a poco iremos descubriendo que para Florence más que un fastidio la presencia de los camareros durante la cena íntima constituye un alivio, un respiro en la batalla que acaba de comenzar, aunque ella misma se niegue a admitirlo. En cambio él, en su obsesión por que llegue el anhelado momento que sólo ha logrado tener “a tiro de pájaro” después de acceder a la boda, se acuerda hasta de la fecha en que por primera vez logró tocarle los pechos. Y seguro que hasta de la hora, si se le apura.

La facilidad para la descripción de McEwan le hace en ocasiones recrearse en situaciones que otro autor despacharía a lo sumo con un par de líneas, pero casi siempre al final el lector acabará agradeciendo su generosidad. Es antológica, por ejemplo, la descripción del beso: labios, lengua, maxilares..., él queriendo penetrar y ella tratando de escapar. Prueba de su dominio del lenguaje es que McEwan no sólo se encuentra a gusto explayándose, sino que también sabe resumir. Si todo el libro ha sido una demostración de lo primero, el último capítulo resulta ser todo lo contrario. Así, si la descripción de una cena podía llegar a ocupar ochenta páginas al principio, ahora el autor resume cuarenta años en seis páginas y se queda tan fresco. Toda una demostración de dominio de la técnica narrativa.

Con sorprendente habilidad, McEwan es capaz también de trazar a la perfección caracteres, contextos y situaciones en un espacio muy limitado. En efecto, Chesil Beach es un novela corta, intensa pero corta, en la que – insistimos - al final, y aunque a veces lo parezca, nada es superficial. La tensión de la escena final de la playa, ella junto al tronco caído y él con la piedra en la mano, sólo se entenderá habiendo leído antes un episodio, aparentemente intrascendente, en el que se nos retrata a un Edward violento que un día fue capaz de darle una verdadera paliza a otro joven.

¿Y ella? ¿Cómo se entiende su actitud hacia el sexo? ¿Es sólo consecuencia de la educación de la época, de su carácter o hay algo más? No creo que sea arriesgado pensar que en la relación de Florence con su padre, a la que se alude en varias ocasiones, se dejan una vez más muchas puertas abiertas. ¿Qué sucedió realmente en aquellos viajes en barco de los que padre e hija nunca hablaban? ¿Cuáles son esos recuerdos que ella había decidido olvidar, como si en realidad no le pertenecieran ,y que vienen a la mente de Florence en el momento más oportuno? Que el lector saque su propias conclusiones, porque el autor poco más nos va a aclarar.

Lo que Lennon y McCartney nos contaban con la sencillez del lenguaje del pop, McEwan nos lo relata haciendo gala de una inmensa capacidad narrativa, adentrándose paralelamente en otros muchos terrenos del alma humana y de la vida misma, y en especial en una idea que parece ser, más que el sexo, el verdadero motor de la obra: cómo un solo instante puede hacer cambiar toda una vida.

Como en el gol de Iniesta.

14 comentarios:

Irreverens dijo...

Si encima de recomendar libros, lo haces así de bien, a ver quién es ahora la guapa que no va y se lo compra/pide/hurta o saca de la biblioteca, ¿eeeeh?

Y lo de Iniesta tiene que haber sido la repanocha porque hasta yo me he enterado (sin moverme de casa y estando sola).
:)

Estilografic.blog dijo...

Irre: tú que eres nosecuantislingüe, puedes leerte el primer capítulo en inglés en la web de The New Yorker Y si no, lo hurtas en La Clandestina Digoooo... lo compras.

Wen dijo...

Madre mía, cuántas recomendaciones últimamente... jolin, jolin, jolin...

Estilografic.blog dijo...

Wen: Mira que eres dificultosa. Si en vez de decir jolín, jolín, jolín tres veces, con lo que cuesta, dices una sola vez jolines, pa'l caso es lo mismo.

Wen dijo...

Jajajajaja, nunca me habían llamado dificultosa jajajaaja. s que jolines suena muy infantil XD Ya sé que jolin es casi lo mismo, pero es que no lo puedo evitar.

Irreverens dijo...

¡Anda, cómo mola!
:D

Pues luego pincho en el link. ¡Thank you very much!

Mariano Zurdo dijo...

Joder, joder, joder (o jodines). Fue uno de los 10 libros del 2008 recomendado por un montón de revistas/periódicos especializados.
Y varios clientes, también especializados, me lo han recomendado.
Así que tendré que hacer caso ante tanta recomendación.
Por cierto, para los bolsillos agujereados, que sepáis que está en bolsillo al módico precio de 7 euros y en una edición bastante aceptable para ser de "Compactos" de Anagrama (me salió el libro que llevo dentro o fuera).

Carlos Añejo dijo...

Mariano... vende, vende... que lo que no sabe la gente es que Estilo está haciendo lo mismo, que Ian McEwan es su cuñado.

Estilografic.blog dijo...

Wen: vaaaaale, que ya sé que lo de infantil no te gusta.

Irre: pínchalo despacito, ¿eh?

Mariano: ¿Pero que fuera uno de los 10 libros de 2008 significa que ya no lo hay en 2009? ¿O no tiene nada que ver?

Náufrago: pues claro, de los McEwan de toda la vida, ahora emparentados con los Estilografic. También de toda la vida.

Irreverens dijo...

Pinchélo, pinchélo despaciiiito y empecé a leerlo...
No sé cómo será la traducción pero la verdad es que el inglés que utiliza McEwan resulta delicioso.
:)

Have a nice weekend!

Belén dijo...

Que bien! ahora que ya se pagar los libros con el paypal ese, lo puedo pedir directamente a la clandestina, verdad?

Besicos

PULGACROFT dijo...

Ya lo tenía en mi lista de futuras de lecturas pero después de este post mucho más.
Muy buen post sobre el libro, genial.
;)

David dijo...

yo voy a esperar a la peli

JOAKO dijo...

Tendré que leerlo...con el poco tiempo qe tengo que no puedo ni atender a mis ciberamigos como se merecen, un abrazo y gracias por la recomendación.