miércoles, marzo 21, 2012
El teatro del tiempo
viernes, febrero 19, 2010
Acto tercero.- En busca de la sucesión (o el melón del presidente)
La acción de este tercer acto se va a desarrollar en un lugar extrañísimo e imposible de describir, un lugar llamado.... Bueno, no vamos a desvelar todavía cómo se llama el lugar, que si no le quitamos la gracia a la cosa. Vamos a dejar que sea el propio lector o espectador quien vaya poco a poco cayendo en el asunto, ¡qué nervios! Ah, y un dato importante: ha pasado muuucho tiempo. ¿Cuánto? Quién sabe. Porque, en definitiva, ¿qué es el tiempo?, ¿una medida real?, ¿algo relativo?, ¿una mera entelequia?... Resulta que al levantarse el telón vemos a un Zapatero con apariencia extraña, tampoco vamos a desvelar ya qué tipo de apariencia, que si no la cagamos, pero sí adelantaremos a modo de pista que se le ve como amoratado o azulón, y se ha dejado una melenita muy mona que le tapa las orejas y....chsssss, ya no contamos más... ¡Venga!, que entre de una vez Rajoy, que Zapatero le está esperando.
RAJOY:
(También con apariencia extraña y con su melenita al uso)
Buenos días, Zapatero,
todavía presidente.
¿He llegado yo el primero
o estás ya con mucha gente?
ZAPATERO:
Pasa, pasa, mi querido
jefe de la oposición.
¿Dónde te habías metido?
¡te esperaba hace un montón!
RAJOY:
Es que..., verás: José Mari
me dio las indicaciones,
y me mandó de Safari
con dos pares de cojones.
ZAPATERO:
Oyéndote juraría
que aunque ya no se le vote
algo manda todavía
ese tipo del bigote.
RAJOY:
No veo que el susodicho
decida al fin despedirse
y mira que se lo he dicho:
“si me quieres, venga, irse”
ZAPATERO:
Eso dijo Lola Flores
en la boda de Lolita,
pero es que el de las Azores
no se anda con chiquitas.
RAJOY:
Y como le insistas luego
desabrocha su chaqueta,
te levanta firme el dedo
y te hace la peineta.
ZAPATERO:
¡Jopeta!
RAJOY:
Olvidémonos de Ánsar
y vayamos a lo nuestro,
que si no vendrá Esperanza
a pisarme pronto el puesto.
Aquí tienes el dinero,
mi querido Zapatero,
que hace frente al alquiler.
Si no pones ningún “pero”,
lo primero es lo primero:
ya te puedo suceder.
ZAPATERO:
Muy deprisa vas, Mariano,
no me seas abusón,
ya te digo de antemano
que he cambiado de opinión.
RAJOY:
¡Ya me has jodido el invento!
¡Si no lo digo, reviento!
¿Y a que se debe, cojones,
ese cambio de opiniones?
ZAPATERO:
Al final resultó que
fui a Washington D.C.,
desayuné con Obama,
sin quitarme ni el pijama
y me llevaron a un acto
que causome gran impacto.
RAJOY:
¿Y cómo se llama el acto
que causote tanto impacto?
ZAPATERO:
Desayuno de oración.
¡No imaginas qué follón!
Me tocó leer la Biblia...
RAJOY:
Eso sí que me da envidia...
ZAPATERO:
... y una vez metido en lío
pedí firme en mi oración:
que nos veamos, ¡Dios mío!,
libres de la recesión.
Y me dice el Tío Cachondo
(me refiero al mismo Dios):
“Yo contigo es que me mondo,
presidente del montón.
¿Cómo quieres ir tirando
solamente retrasando
la edad de jubilación?”
RAJOY:
En eso tiene razón.
ZAPATERO:
Y yo no abro ya el melón.
RAJOY:
(Alzando la voz con firmeza y decisión)
Pues entonces, caradura,
no me dejas otra opción
que ponerte con razón
una moción de censura.
ZAPATERO:
Espera, espera, no grites,
ni tampoco precipites
tan tremenda decisión.
RAJOY:
¿Tienes algo que añadir?
ZAPATERO:
Escucha qué fue a decir
el Dios Todopoderoso
para librarnos del mal:
“a partir de ahora, mozo,
dejarás de ser humano
y te convertirás, ufano,
en realidad virtual.
Y le añado a éste mi gesto
que lo mismo que tú el resto
de toditos los presentes:
viviréis eternamente,
no os tendréis que jubilar
porque ya no seréis gente...,
¡os convierto en avatar!”.
RAJOY:
¡Qué me decís, Zapatero!
¿Me tomáis el pelo al cero?
ZAPATERO:
(Retirándose la melenita y dejando a la vista sus orejas)
Que no, que no, que está claro,
mira si no qué ha pasado...
RAJOY:
(Sorprendido)
¡Ahora no me quedan dudas
que lo que tienes de punta
ya no sólo son las cejas,
que también se ven picudas
de manera muy conjunta
de repente las orejas!
ZAPATERO:
(Poniéndose estupendo)
Pues Sonsoles ya me ha dicho,
y tal cual yo te lo digo,
que aunque me parezca a un bicho
ella me encuentra atractivo.
Y en tu caso, ya verás,
no te quedarás atrás....
RAJOY:
(Retirándose también la melenita y tocándose sorprendido las orejas)
¡Toma ya! Si hasta yo mismo
también las tengo picudas.
¡Por fin salgo de mis dudas
y de mi mismo ensimismo!
ZAPATERO:
Del Gobierno ejecutivo
ya te puedes olvidar
porque ya no estamos vivos,
somos sólo un avatar.
RAJOY:
¡Jobar!
ZAPATERO:
Y deja ya de dar caña
con que el paro nos devora.
¡Que no estamos en España...!
¡que vivimos en Pandora!
RAJOY:
Te quería preguntar...:
¿todo el mundo es avatar?
ZAPATERO:
Todos somos menos Jaime...
RAJOY:
Di qué Jaime que me calme...
ZAPATERO:
Jaime de Marichalar,
que yo creí que lo era
hasta verlo retirar
del Museo de la Cera.
RAJOY:
¿Y José María Aznar?
ZAPATERO:
Ése sí que es avatar.
RAJOY:
¿Y cómo haremos ahora
para gobernar Pandora?
ZAPATERO:
Aunque la crisis explote
y venga jodido el brote,
vivir aquí es una ganga.
Te apuntas al despelote,
te olvidas del del bigote
y te colocas el tanga.
RAJOY:
Firmemos entonces pacto
que cause tremendo impacto.
ZAPATERO:
Qué pacto ni qué narices
¡Cuántas tonterías dices!
¿No somos pues virtuales?
Colócate genuflexo,
démonos al cibersexo
cual si fuéramos mortales,
que he de confesar, hermanos,
mi pasión por los marianos.
RAJOY:
(Ruborizado)
¿Delante de tanta gente?
ZAPATERO:
¡No me digas que te ataca
el pudor del ñaca-ñaca!
¡Si estamos acostumbrados
a dar peor impresión
en cualquier intervención
en Pleno de Diputados!
RAJOY:
Pues ahora que lo dices
tienes razón, ¡qué narices!
Démonos al desenfreno
igualito que en un Pleno.
Y antes declarar yo quiero
mi pasión por Zapatero.
ZAPATERO:
Así me gusta, Mariano.
¡Vámonos a meter mano!
Y como véote prudente
de que nos mire la gente
pa’no hacer el papelón
que nos bajen el...
TELÓN
ESTILOGRAFIC:
(Apareciendo por delante del telón a modo de despedida, también con su melenita y eso)
Bien, damas y caballeros,
hemos llegado al final
de esta comedia de enredos
en un mundo virtual.
Y aunque haya quien apoya
que no estoy en mis cabales...
¡a ver si nos dan un Goya
en efectos especiales!
martes, febrero 02, 2010
Acto segundo.- En busca de la sucesión (o el melón del presidente)
Sede del Partido Popular en la Calle Génova de Madrid. La acción se sitúa en un amplio pasillo de las citadas dependencias, quedando a la izquierda una puerta cerrada, que vamos a llamar puerta uno. Habrá otra puerta cerrada en el centro, que vamos a llamar puerta dos, en la que cuelga un cartelito con un pedazo de bigote y que, por tanto, se entiende que se trata del servicio de caballeros. Se ve otra puerta, más a la derecha, y también cerrada, que denominaremos puerta tres. Por último, más al fondo y a la derecha del todo, estará la puerta cuatro. Optamos por no poner una puerta más porque, como se trata de una obra en verso, seguro que algún graciosillo nos haría la consabida rima... De la puerta uno sale Mariano Rajoy en dirección a la puerta cuatro que, ya lo adelantamos, conduce a la salida, y por la que precisamente entra José María Aznar corriendo a todo correr como alma que lleva el diablo hacia la puerta dos, y en su loco caminar se tropieza con una estantería muy mona que también hay en el pasillo. O sea, un lío de cojones, pero a ver qué quieres, si estamos en Génova.
RAJOY:
¿Dónde vas, José María,
Presidente de la FAES,
que tiras la estantería
con las prisas que te traes?
JOSÉ MARI:
Voy camino al escusado
que me pilla ya aquí al lado.
RAJOY:
¿Podrás parar un momento
ante mi requerimiento?
JOSE MARI:
Es que voy a hacer de vientre
como buen ex presidente.
RAJOY:
Déjame que te concrete
y entras luego en el retrete.
JOSÉ MARI:
Dime qué quieres, carajo,
que me voy la pata abajo.
RAJOY:
Tú que has sido presidente
porque lo quiso el destino,
conocerás el camino
mejor que cualquiera gente...
JOSE MARI:
Abrevia,
que tengo cita previa.
RAJOY:
Dime pues cómo voy, macho,
en mi coche, no en canoa,
desde éste mi despacho
hasta la misma Moncloa?
JOSE MARI:
Cuando estés en carretera
con cuidado por si llueve
vas despacio y en tercera
hasta la salida nueve.
Luego sigues todo recto
con el gesto circunspecto.
Al llegar a la rotonda
hay un guardia que es la monda,
dile que eres un banquero
y él te lleva a Zapatero.
RAJOY:
¡Qué profusa explicación!
¡Mejor que la del Tomtom!
JOSÉ MARI:
Pues entonces anda y vete
que me meta en el retrete.
Pero antes di, primero:
¿qué te traes con Zapatero?
RAJOY:
No te pienses que hay contienda,
son asuntos de vivienda.
Dejémonos pues de chanzas
que me largo ya mismito
para no acabar a gritos
como me vea Esperanza.
(José Mari se mete al retrete, que no puede más el pobre, y en ese preciso instante, cuando ya Mariano, dirigiéndose hacia la puerta cuatro, hace ademán de irse, aparece Esperanza por la puerta tres)
ESPERANZA:
(impidiendo el paso de Mariano hacia la puerta cuatro)
¡Anda, mira, Marianito!
Te buscaba hace un ratito.
RAJOY:
(por lo bajini y con gesto de disgusto)
¡Maldita sea mi estampa!
¡Me pilló doña Esperanza!
(dirigiéndose a Esperanza y fingiendo semblante alegre)
Buenos días, presidenta
de todos los madrileños,
¿me permites en mi empeño
de llegar hasta la puerta?
ESPERANZA:
¿No me ocultarás, Mariano,
que te encuentro un tanto esquivo,
algún asunto lesivo
que te traigas entre manos?
RAJOY:
¿Quién, yo? Líbreme Dios de tal
acusación y pecado,
lo que pasa es que he quedado
a comer con Cospedal.
(la empuja para poder pasar y alcanza por fin la puerta cuatro)
ESPERANZA:
¡Que aprovechen la viandas!
(bajito, sin que la oiga ya Mariano, que por fin ha salido)
Muy pronto sabréis quién manda
y quién maneja el percal.
(En esto sale José Mari de la puerta dos con cara de satisfacción y se choca bruscamente con Esperanza)
JOSE MARI:
¡Jesús!, qué susto y qué daño!
¡casi que me da un telele!
ESPERANZA:
¡Cierra la puerta del baño
que no veas cómo huele!
JOSE MARI:
Cómo me alegro de verte
Espe de mi corazón,
que hace tiempo quiero hacerte
una gran proposición.
ESPERANZA:
(ilusionada)
Pues ahora es el momento,
que como venga Mariano
y nos pille mano a mano
ya se nos jodió el invento.
JOSE MARI:
Sabes que para mi eres
la mejor de las mujeres.
ESPERANZA:
(Por lo bajini)
Ahora sí que estoy contenta...
¡Ya me veo presidenta!
JOSE MARI:
¿Cómo dices?, no te escucho,
de un oído ando pachucho.
ESPERANZA:
Nada, nada, cosas mías.
Eso es porque te resfrías.
JOSE MARI:
¿Quieres algo de comida?
Dí qué quieres que te pida.
ESPERANZA:
Vamos ya mejor al grano
y me cuentas el secreto
antes que vuelva Mariano,
no te vaya a pedir fruta
y un micrófono indiscreto
crea que dije “hijoputa”.
JOSE MARI:
Allá va pues, corazón,
mi osada proposición...
(José Mari se acerca sobremanera a Esperanza, hasta el punto que los pelillos del bigote de aquél llegan a rozar la punta de la nariz de ésta, le toma la mano y se la acerca a la barriga al tiempo que se desabrocha la chaqueta y le susurra al oído, zalamero, la osada proposición...)
¿...tú te crees que son normales
miércoles, enero 27, 2010
En busca de la sucesión (o el melón del presidente)
Original de Estilografic Punto Blog
ACTO PRIMERO
Sencillo pero coqueto saloncito en el hogar de los Rodríguez Zapatero, también conocido como La Moncloa. En el centro, y en primer término, una mesita baja delante de un sofá que aparenta ser la mar de cómodo, pero vete tú a saber, con un par de cojines con un escudo del Barça que parece bordado a mano, pero vete tú a saber. A la derecha según mira el espectador, una puerta que se supone conduce al resto de estancia de la casa, pero vete tú a saber, y al fondo otra puerta que se supone dará directamente al jardín, pero vete tú a saber. Al levantarse el telón, la escena estará vacía, pero enseguidita entra por la puerta del jardín un señor que parece la mar de majo y educado, pero vete tú a saber...
ESTILOGRAFIC:
(dirigiéndose al público, si lo hubiere. Si no, basta con que hable mirando hacia platea, haciéndose el despistado como que aquí no pasa nada y el patio estuviera llenito de gente)
Ya se arranca la comedia,
hete aquí los personajes.
Si alguien quiere más bagaje,
búsquelo en la Wikipedia.
Dé comienzo por la gloria
de mi madre ya la historia,
que saber presto ya quiero
quién sucede a Zapatero.
Salgan pues ya los actores
con sus chismes y sus loores.
Son artistas del montón,
tírenles algunas flores
de toditos los colores
después de la actuación.
Planteado la cuestión
y ahorita que lo pienso...
¡ya está bien de tanto verso!
¡Dé comienzo la función!
(se retira y se cruza con Zapatero, que entra en ese momento. Ah, y cuidadito con no tropezarse el uno con el otro. )
ZAPATERO:
Aquí salgo yo dispuesto
a aclarar la situación.
Sin novio estoy y compuesto
pues no encuentro sucesión.
Como soy el que más manda
todos gritan y dan palmas
a mi paso.
¡Y yo ni caso!
Elegido desde antaño,
pronto cumpliré ocho años
al frente de este país.
Tú verás cómo me apaño
sin tiempo para ir al baño
¡cualquier día me hago pis!
Consultados mis barones
al respecto de este asunto
todos me dicen: “¡cojones!
si es preciso yo me apunto”.
Así pues, tiene bemoles
esto de la sucesión
Le preguntaré a Sonsoles,
niña de mi corazón.
(Se dirige hacia un lateral, y llama a voz en grito a su mujer, a quién se oye cantar a lo lejos “... y es que yo soy un tsunami, yo soy una chica in...”)
¡Sonsoleeeees, Sonsoleeeeeees!
SONSOLES:
(entrando por un lateral)
¿Me llamabas José Luis?
Estaba asando las coles
de Bruselas, para ti.
ZAPATERO:
(Sentándose en el sillón)
Eso tiene de ventaja
ser de Europa presidente,
que te traes gratis a casa
estas coles de Bruselas,
luego tú ya te las pelas
y las sirves a la gente.
SONSOLES:
Déjame pues, amorcito
que me siente aquí un ratito,
a tu vera o a tu lado.
(se sienta, zalamera, en el sillón junto a su marido)
ZAPATERO:
(con cara de pillo)
Bien te dejo que te sientes.
Se me alargan ya los dientes
de pensar en el asado
y en lo que ahora tengo al lado.
SONSOLES:
Lo que me ibas a decir,
ya lo puedes argüir.
ZAPATERO:
Sonsolitas de mi vida,
niña de mi corazón,
aunque me llamen suicida
y te llene de aflicción,
dime de una vez querida
qué hacer con la sucesión,
porque digan lo que digan
yo he abierto ya el melón.
SONSOLES:
(sorprendida)
¿Qué melón?
ZAPATERO:
El de la sucesión.
SONSOLES:
¡Ah, qué susto!
No gana una pa’disgustos
en la cocina.
ZAPATERO:
No te apures, mujercita
que he pedido ya una cita
con Sabrina.
SONSOLES.
¿Qué Sabrina?
¡Ese nombre me rechina!
ZAPATERO:
Una nueva cocinera
que te ayude en tus labores
caseras.
Más volvamos a las penas
Y dejemos ya las coles,
de Bruselas.
¿Sabrás tú entre tanta cesta
de la compra,
lo que dicen las encuestas
que me nombran?
SONSOLES:
Que un sesenta y seis por ciento
no te quiere en este puesto;
veinticinco de entre cien,
en cambio, te miran bien.
No te queda más opción,
por mucho que cambie el viento,
¡sabe Dios que bien lo siento!,
que bajarte del sillón.
ZAPATERO:
¿Y el otro nueve por ciento?
SONSOLES:
Declinó dar su opinión.
ZAPATERO:
¿Y si hacemos como Adriá,
que dice que cierra el Bulli
pero luego no se va?
SONSOLES:
Dejémonos ya de penas,
yo prefiero que te plantes
por fin de una santa vez,
y no saquen a las nenas
como ya te hicieron antes
en portada de Abecé.
ZAPATERO:
Tú dirás pues a quién nombro,
si me tocan en el hombro
todos con sus argumentos.
He pensado ya en Chacón,
pero pido su opinión
y me llama “mi sargento”.
SONSOLES:
También está Pepe Blanco...
ZAPATERO:
¡Otro que tampoco es manco!
SONSOLES:
¿Y el ministro Moratinos?
ZAPATERO:
¡Anda que ése es poco fino!
SONSOLES:
Con Montilla has de hablar.
ZAPATERO:
Ni lo pienses, que se piensa
que el fondo de la despensa
es almacén nuclear.
SONSOLES:
¿Qué me dices de Pajín?
ZAPATERO:
No me hace ni tilín.
¿No ves que luego la gente
si la nombro presidente
la va a llamar “masturbín”
SONSOLES:
Salgado está disponible....
ZAPATERO:
Pero va en caída libre...
SONSOLES:
Pues entonces De la Vega.
ZAPATERO:
Ésa sí que se la pega.
SONSOLES:
¿Has hablado con Bibiana?
ZAPATERO:
Es que no me da la gana.
SONSOLES:
Siempre queda Rubalcaba.
ZAPATERO:
¡Pero tiene mala baba!
SONSOLES:
¿Y no se te ocurre, digo,
algún nombre alternativo
a quien la envidia corroa
por vivir en La Moncloa?
ZAPATERO:
Tengo en mente un candidato.
desde hace ya un buen rato:
he hablado con Rajoy
y dice que si me voy
se hace cargo del contrato,
pues un chalet en Alcoy
no le sale más barato.
SONSOLES:
¡Qué me dices, Zetapé!,
¡Si Mariano es del Pepé!
ZAPATERO.
¿Y qué quieres qué le haga,
si es el que mejor me paga?
SONSOLES:
¡Ay, que me da mala espina,
voy corriendo a la cocina!
ZAPATERO:
No te alteres más, Sonsoles,
me retracto y no me voy.
SONSOLES:
Si no es por lo de Rajoy...
¡es que se queman las coles!
TELÓN
viernes, octubre 16, 2009
A toda Costa
Original de Estilografic Punto Blog
La acción se desarrolla, cómo no, en un barecito de Valencia. Pero no, no cualquiera cosa, no. Un barecito de nivel, con sus cañitas bien tiradas, sus tapitas bien puestas y sus tarifas bien elevadas, notejode. Ya estamos otra vez con lo de siempre: ¿que cómo narices sabe el espectador que el marco de la acción es un barecito de Valencia y no, por ejemplo, un pub irlandés de Carboneras de Guardazaón, provincia de Cuenca (si lo hubiera), o la cafetería de la Colegiata de Talavera de la Reina (si la tuviera)? Muy fácil: los clientes se estarán poniendo moraos de paella y habrá un póster en la pared de David Villa en brazos de Rita Barberá. Yo creo que con eso basta, no hace falta poner fallas ni nada. En la barra, un elegante Ricardo Costa (Ric) se toma unas cañitas con un no menos elegante Pacocamps. La tensión, como las gambitas de la paella, se masca en el ambiente.
Ric (intrigado): ¿Qué te sucede, mi querido Pacocamps, que tienes ese mal semblante a todas luces no exento de preocupaciones?
Pacocamps (en efecto, preocupado): Verás Ricardo, habrás tenido noticia por la prensa de que las cosas se están poniendo feas.
Ric: He tenido noticia, sí.
Pacocamps: Y habrás notado, mi querido amigo, que desde Madrid nos están presionando sobremanera.
Ric: Algo he notado, sí.
Pacocamps: Y ni que decir tiene que habrás observado que incluso dentro del propio partido hay quien está dispuesto a todo con tal de hacernos desaparecer.
Ric: Lo vengo observando, sí.
Pacocamps: Bien, pues entonces comprenderás que tenemos que hacer algo a toda costa.
Ric (receloso): Huy, huy, huy..., qué mal me huele esa expresión....
Pacocamps (decidido): Verás, por fin he tomado una decisión. Quiero pedirte algo.
Ric: Venga vale, otra cañita.
Pacocamps: No, no. Me refiero a una petición política. Creo que ha llegado el momento de que abandones el barco.
Ric: Ah bueno, si es por eso no te preocupes. He traído los manguitos.
Pacocamps: No, si me refiero a tus cargos, el de secretario general y el de portavoz.
Ric: ¿Cómo? Eso sería un es-can-da-lo...es-un .es-can-da-lo. ¿Y tú?
Pacocamps: ¿Yo qué?
Ric: ¿Tú no abandonas?
Pacocamps: Yo es que no tengo manguitos.
Ric: Ya, ¿Y has pensado cómo lo vamos a hacer para que luego no digan que, claro, si abandono yo también tendrías que abandonar tú, y con mas razón si cabe...
Pacocamps: Ya, ya, ya he pensado en algo para que parezca que no te echamos pero que sí, o que sí te echamos pero que no..., en definitiva, que la gente se líe y no sepa muy bien a qué atenerse.
Ric: ¿Te refieres, por ventura, a un cruce de comunicados de prensa, a cuál más críptico, enigmático y oscuro, seguido de un sinfín de declaraciones, también a cuál más críptica, enigmática y oscura, que se me ocurre que podría iniciar Fraga, a quien a su vez contestaría Rita Barberá, para que después González Pons diera un poco por culo con la intención de que, a posteriori, Fabra saliera en mi defensa, siempre pensando en que finalmente Cospedal apareciera poniendo un poco de cordura a todo el desaguisado como aperitivo a una final y contundente intervención de Mariano, en la que definitivamente éste último afirmara con rotundidad que no, que él no se ha enterado de nada?
Pacocamps: No. Me refiero a un viaje.
Ric (sorprendido): ¿A un viaje?
Pacocamps: Sí, se me ha ocurrido a mi solito. Verás, acompáñame a la calle (salen ambos al exterior). Aquí está, bien atadito a la farola (le enseña un extraño artilugio con forma de seta).
Ric (extrañado): ¿Eso qué es lo que es?
Pacocamps: Un globo. No me dirás que no es mono.
Ric: Bueno sí, pero el dibujito de la gaviota os lo podíais haber ahorrado. ¿eh? ¿Y para qué quieres un globo tan grande? Oye... ¿no estarás pensando que...?
Pacocamps (con decisión): ... te metas dentro, si. Y que el globo eche a volar recorriendo por el aire la extensa comarca de la huerta valenciana, repleta de hortalizas y cítricos, para que finalmente, y siempre siendo retransmitido todo ello en directo por las cámaras de Canal 9, el artilugio acabe posándose sobre la Albufera, rodeada toda ella de arrozales. Y que cuando los equipos de rescate consigan por fin llegar al casi inaccesible lugar en el que el globo habrá tomado tierra, o más bien agua..... ¡tatachaaaaan! dentro del globo, ¡oh sorpresa!, no haya nadie.
Ric: ¿Y yo dónde estoy?
Pacocapms: Tú en realidad no habrás subido al globo, criatura, sino que habrás permanecido todo el tiempo escondidito aquí, en la cámara frigorífica del bar, la mar de fresquito y a la espera de que se pase todo este jaleo, que la gente se olvide de lo de la Gürtel y del bigotes y que puedas recuperar tu brillante carrera política como Dios manda, amigo mío.
Ric: Ya, ¿y tú crees que la gente se olvidará pronto? ¡A ver si me voy a congelar...!
Pacocamps: Que no, hombre, que no, que con la crisis y la subida de impuestos la gente se olvida rápido de todo esto, ya lo verás. Y ahora, mi querido amigo, te invito a que subas al globo para que compruebes qué buen trabajo han hecho los de Orange Market.
Ric: Ah, ¿pero también hacen globos?
Pacocamps: Por supuesto, a ver si te crees que trabajamos con cualquiera. Sube, sube sin miedo, que está bien atado...
Ric (subiendo al globo): pues un poco pequeñito sí que es, no se si cogería... Pero... ¡qué pasa Paco!... ¡oye...! ¡que esto se elevaaaaaaa....! ¿se puede saber qué has hecho? ¡Pacooooooooooo!
Pacocamps: ¿Que qué he hecho? ¡cortar la “correa”!, en alemán, Gürtel, ya sabes ¡jajajajajaja!
martes, mayo 08, 2007
El agujero del culo
¿Que por qué lo se? Pues es que en junio va a actuar en Barcelona la Cloud Gate Dance Theatre de Taiwán, una de las compañías de danza contemporánea más importantes del mundo. Bueno, ¿y qué? Pues que en la información que hoy le dedica El País, su director, el coreógrafo Lin Hwai-min dice nada menos que – agárrate – todo el movimiento tiene su punto de origen ahí, donde a estas alturas de post todo el mundo se imagina, en el agujero del culo.
Y yo ahora lo entiendo todo. Porque es que tiene razón, el tío. Si haces la prueba lo notas. Venga, venga, no te cortes. Estás leyendo sentado frente al ordenador y ahora te levantas. ¿Con qué haces la fuerza? ¡Premio!: the hole of the ass. Siéntate otra vez y... ¿qué es lo que te impulsa? Esto es, el agujero del culo. Y ya no te digo nada si hablamos de actos más íntimos, como hacer nuestras necesidades o, incluso, lo que es más importante, el acto sexual. ¿Dónde vas, alma de Dios?, ¡eso no lo pruebes ahora y sigue leyendo, hombre!
El nombre del espectáculo de la compañía taiwanesa no suena mal en inglés, “moon water”; a mí, la verdad, me gusta más en español, “agua de luna”, pero es que en chino ya es que es la hostia: “shuiyue”, que yo no sé, pero lo dices así, casi susurrando, y de lo que menos te acuerdas es precisamente del agujero del culo, pero bueno.
lunes, abril 02, 2007
Homebody Kabul: los talibán ya están llegando a Nueva York

Repitan conmigo: Af-ga-nis-tán. ¿No es un sonido bellísimo? Al menos así se me antoja tras escucharlo de la boca de esta magnífica actriz, que consigue – no me digan cómo, que yo tampoco me lo creía -, mantener la atención del espectador durante su monólogo de una hora con el que arranca la obra mencionada. Nunca vi nada parecido sobre un escenario. Resulta, créanme, impresionante.
Londres, 1998. Es el año en el que EE UU bombardea - por vez primera y antes del 11-S - Afganistán para acabar, según unos con el régimen talibán o para distraer la atención, según otros, después de que Clinton se viera obligado a confesar su relación “física inapropiada” con la becaria más famosa del mundo. Vicky Peña, en el papel de una ama de casa (homebody) adicta a los antidepresivos, se enfrenta en solitario a un dificilísimo texto. Su personaje nos narra la historia de esa suerte de país del bello nombre alternada con locas y extravagantes reflexiones personales de una mujer incomprendida por su marido y por su hija, que gasta su vida en inventar palabras y expresiones que nadie entiende y en soñar con viajes imposibles. Su texto se va hilando y cobrando sentido apoyado en la lectura de una vieja guía de Kabul, la admirada ciudad en la que, dice la leyenda, se encuentra la tumba de Caín.
Un hotel de Kabul, poco tiempo después. El marido (Roberto Álvarez) y la hija (Elena Anaya) asisten - resignado el primero, incrédula la segunda - a la macabra y detallada narración del parte médico sobre la muerte de la mujer/madre, huída a la capital afgana en un arranque de locura. La hija no se cree la "versión oficial" e inicia la búsqueda de la madre entre las ruinas de lo que comienza a ser una ciudad destruida. Sus pasos la llevarán hasta el otro yo de su madre, la mujer afgana a la que tachan de loca y que quiere huir a Londres (otra espléndida Gloria Muñoz). Un nuevo esquizofrénico monólogo en el que se mezclan lenguas y sentimientos vuelve a elevar el espectáculo a lo sublime, y es ahí donde se lanza, ante la sorpresa del espectador, la premonición que no se olvidará en lo que resta de obra: “los talibán ya están llegando a Nueva York”.
Habrá que aclarar que la obra fue escrita poco antes del 11-S, y estrenada poco después, y que su autor, Tony Kushner, fue incluso acusado de contribuir a la defensa y propaganda del régimen talibán por su explícita crítica a la política de occidente en general y de los Estados Unidos en particular respecto a Afganistán.
