jueves, enero 07, 2010

Relatitos: (13) Descubrimientos (Noche de Reyes)

Me sobresalté del sueño al notar en mi cuerpo una sensación extraña y húmeda, y me levanté al baño alterada y nerviosa, más que asustada. Mamá ya me había explicado algo temiéndose lo peor, porque estaba claro que durante el último año había experimentado, así lo decía papá, un "evidente desarrollo hormonal" y que más pronto que tarde tendría que suceder. Es que hoy en día, me explicaba mamá, la cosa ya no es como antes, dónde va a parar, yo no comencé a preocuparme por esos temas lo menos hasta los trece, pero ahora, ya ves tu amiga Clara, con diez añitos y ya. Y tú..., tú ya veras, tampoco vas a tardar...

Hacía frío, me asomé por la ventana pensando que ya había amanecido, pero qué va. El reloj decía que eran sólo las dos y cuarto. La tenue claridad que se deslizaba por debajo de la persiana semicerrada no era otra cosa que el reflejo de la luz de la farola sobre la nieve, que había empezado a cuajar en el alféizar de la ventana.

Mi hermano dormía como un ceporro en la habitación de al lado ajeno a todo, a él qué le iba a importar. Los chicos, decía también papá, raramente se ven "abocados hacia una pubertad precoz", como sí que sucede al parecer con nosotras. Lo que yo sí que sé es que ellos son más simples para todo, eso seguro, y que cuando a mi hermano se le despertase lo que se le tuviera que despertar, aquello le iba a pillar más de sorpresa que a mí, me juego el cuello.

Me aseé y busqué la cajita de los salvaslips que mamá ya me había enseñado en más de una ocasión "por si las moscas", de manera que una vez limpia y seca me fui a su habitación para tratar de despertarla sin demasiados sobresaltos y avisarle de lo que por fin acababa de suceder. Tranquila mami, no pasa nada, es que ya la he tenido - le iba a decir -, pero al acercarme a la cama descubrí que estaba vacía y todavía sin deshacer, y ni rastro de papá y mamá.

Entonces me acordé de la noche que era, que ya lo había olvidado con los nervios y la novedad de mi nueva experiencia, y pensé que era muy raro que no se hubieran acostado todavía, con lo que insisten en que nos vayamos todos prontito a la cama antes de que se líe la que se lía, que si no nos podemos quedar sin regalos. Así que opté por dirigirme al salón a ver si es que se habían quedado, como tantas otras noches, dormidos en el sofá, imagínate el panorama, con los otros tres a puntito de llegar.

De repente escuché ruidos extraños y me dije... ostras, ya están aquí, seguro que son ellos, van a pillar a papá y a mamá levantados y no nos van a dejar nada, me voy corriendo a la cama y me hago la dormida, más dormida que el ceporro de mi hermano, que ese sí que no se entera de nada, el tío, hay que ver cómo ronca, y que sea lo que Dios quiera, a ver qué voy a hacer.

Pero esa noche, no sé si empujada por la "pubertad precoz” o vete tú a saber por qué, la curiosidad pudo más que la prudencia y me deslice sigilosamente por el pasillo, otra vez alterada y nerviosa más que asustada, para asomarme con cuidado a la puerta del salón, sintiendo cómo se aceleraban los latidos de mi corazón de manera incontrolada.

No fue hasta que al fin sorprendí a papá cortando con esmero el papel de regalo para envolver la caja de la Wii, la que me había pedido, que fui del todo consciente de que, ahora sí, emprendía una nueva etapa en mi vida: había comenzado a hacerme mayor.

14 comentarios:

Elèna Casero dijo...

¡ay¡¡¡ qué bonito, Estili. ¡me ha encantado¡ es todo ternura y tan real, hijo, tan real.
¡cómo, de repente nos hacemos mayores!
y cómo los padres ven a sus niñas cuando traspasan esa barrera. Que se lo pregunten a uno que yo me sé que se acuesta conmigo.

¡hala, besitos, que me ha encantado este relatito.

Elèna Casero dijo...

¡ehhh!! que he sido la primera .... ¡bien!

Irreverens dijo...

Uf, pues a mí me has recordado uno de los peores momentos de mi vida...
;(

...y no fue cuando descubrí que los Reyes eran los padres.

Belén dijo...

Coño... que yo también he escrito algo sobre descubrir cosas...

MMmmmm

;)

Besicos

Jove Kovic dijo...

Momentos como éste los envidio, puedes creerme.
Saludos muy cordiales y un fuerte abrazo, papi.

Mariano Zurdo dijo...

Para rematar la faena, el hermano ceporro podría haber tenido su primera polución nocturna. Y los reyes magos descubrir la tercera república.
Yo es por dar ideas...

estilografic.blog dijo...

Dicen los expertos que cada vez hay más factores “sociales” que contribuyen al adelanto de la pubertad, sobre todo en las niñas (véase este artículo
publicado en El País
). Esto tal vez sea inevitable, pero es que además los padres parecemos empeñados en contribuir a ese adelanto: vestimos a nuestros hijos como si fueran mayores, tendemos a darles más responsabilidades de las que les corresponden, les retiramos rápido los “mimos”, besos y abrazos... Y muchas veces lo hacemos pensando más en nuestra comodidad, en quitárnoslos de encima cuanto antes.

Soy de la opinión de que no hay ninguna otra etapa en la vida más feliz y gratificante que la infancia. ¿Por qué nos empeñamos tanto en acortarla?

Irreverens dijo...

No quisiera llevar la contraria a los expertos, pero a mí me bajó la regla a los 11 años (y de eso hace ya 27 añazos). Y no fuí la única.
Además, tengo entendido que en Sudamérica, es muy normal (desde hace décadas) que las niñas tengan su primera regla a los 10.

En fin, que no sé qué condicionantes son los que influyen en esto, pero por mí que no va a ser la obesidad. Yo estaba como un palillo...
:S

Y los mimos y las caricias no deberían dejar de hacerse nunca en la vida. Mi Adri y yo los practicamos a diario.
:D

estilografic.blog dijo...

Irre: tú es que como siempre vas corriendo a todos los sitios...

Bueno, en serio, yo no lo sé, me he empezado a preocupar del asunto últimamente, y es de lo poco que he leído al respecto. Pero lo otro me da que sí, lo de retirarles los mimos y hacerlos crecer antes de tiempo para que nos dejen tranquilos y tengamos más tiempo para nuestras cosas, eso lo veo a diario.

En fin, tampoco pretendía poner este tema sobre la mesa, porque lo desconozco. Es una reflexión que me ha surgido a posteriori. Se trataba sólo de reflejar la contradicción que sí se da en esas niñas que dejan de serlo por naturaleza pero que en el fondo quisieran seguir siéndolo porque, ¡joder!, sólo tienen diez años.

Gracias por tu aportación personal..., mimosona.

Irreverens dijo...

Jejeje, si ya me lo dice siempre mi Adri: que soy una niña precoz... en todo.
:P

Pero no te creas, a mí también me llama la atención que ahora se hable de esto. Y supongo que algo habrá de cierto en esta tendencia a la baja en la mediana de edad...

En cualquier caso, sí te aseguro que es una auténtica put*** tener la regla tan jovencita. Yo me pasé mucho tiempo negándolo. Yavestúparaqué. Y me enfadé muchísimo con mi madre porque se lo contó a toda la familia y yo quería mantenerlo en secreto.
:(
Si encima te dura 8 días, con grandes pérdidas de sangre y fuertes dolores abdominales, y te baja cada 24 días, como un reloj, ya tienes todos los ingredientes para crecer odiando al sexo femenino.
:S

En fin, lo dejo aquí, que tampoco es plan... Espero que tus niñas tarden un poquito más y tengan unas menstruaciones regulares y tranquilas.
:D

Besotes, apañao.

Wen dijo...

Pues a mi me ha puesto muy triste este relato.... crecer es lo peor, lo peor.

El futuro bloguero dijo...

Un estupendo relato para inaugurar el año... (Además contiene la palabra ceporro, que en sí misma, me parece una preciosidad)

feliz año nuevo

marisa bop dijo...

Es alucinante, primero, lo rápido que pasa el tiempo cuando miras a tus hijos y, segundo, el empeño de los padres en que las fases sean cada vez más pequeñas. Para mí el summum fue el caso de unos cercanos amigos que no pusieron chupete al bebé al nacer ni apenas lo cogían en brazos "para que no se acostumbrase". ¿A qué, a los placeres?
Respecto a mi manera particular de hacerme mayor te diré que me encantó descubrir que los reyes eran los padres (me pareció una ternura que me engañasen de esa manera), que la regla me hizo sentirme mayor (lo que entonces era algo bueno) y aún a día de hoy disfruto del paso de los años. Aunque no soy ni he sido muy infantil de lo que siempre he disfrutado y disfruto es de los besuqueos y achuchones, que de eso no se libran mis hijos aunque tengan 20 años y a lo mejor ya no les guste.
Un beso y un achuchón, que cuando me pongo tierna...

JOAKO dijo...

Me parece a mi que entre el descubrimiento de la falacia real y la amenarquia hay un par de añitos, porque sino la nena en cuestión es un poquito "lenta" del control de mandos, que no del horno.