viernes, mayo 12, 2006

¿Hacia dónde va la ONU?

El pasado día 10 de mayo aparecía en varios medios una sorprendente noticia: Cuba y China formarán parte del nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Se trataba de un titular tan “chirriante” que cabían dos posibilidades: o el titular estaba equivocado, que no era el caso, o era el calendario el que estaba equivocado y estábamos en el Día de los Inocentes, que tampoco. El País confirma en su editorial del hoy que la noticia es cierta y tan chirriante y disparatada como parecía, y dice del Consejo que “acaba de nacer cojo”. Sin piernas, habría que añadir.

Pero los disparates de la ONU no terminan ahí. La Federación Internacional de Periodistas acaba de enviar una carta a Kofi Annan protestando por la decisión de Naciones Unidas de no permitir a los periodistas taiwaneses cubrir la noticias relacionadas con la celebración de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), el máximo órgano de decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se reúne a partir del próximo 22 de mayo en su sede de Ginebra.

Taiwán, una democracia excluida de la ONU y de sus organizaciones dependientes - como la OMS - debido a la oposición de China (una dictadura), trata desde hace años de formar parte de la AMS como miembro observador, pero parece que la exclusión ya no se limita sólo a los políticos y representantes de la isla, sino que también se extiende a sus periodistas, que tratan de hacer su trabajo de manera profesional e independiente.

Estos acontecimientos poner claramente de manifiesto que la ONU está perdiendo aceite al menos por dos de sus principales pilares: la libertad de expresión y los derechos humanos.


Estilografic.art

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mas sorprendente es que en la Asamblea de la ONU se vote y la mayoría de los países que la componen no sean democracias.

Lo de Cuba y China es extraño pero te voy a hacer una pregunta ¿en el momento actual incluirías a EEUU en esa comisión?

Saludos.

estilografic.blog dijo...

Bueno, toda crítica a la ONU debería entenderse también como una crítica a EE UU, que es quien corta el bacalao.