martes, julio 21, 2009

La luna en el mar riela


La canción del pirata (José de Espronceda) es uno de los típicos poemas que muchos nos sabemos, o nos hemos sabido, prácticamente de memoria. No pasa nada por saberse un poema de memoria. Hay gente que recita poemas de memoria como hay gente que se sabe de carrerilla la lista de empresas del Ibex35, o la evolución del euribor de enero a diciembre, o, yo qué sé, el porcentaje de los impuestos que determina la corresponsabilidad fiscal en el nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas, pongamos por caso.

Yo estos días, de tanto y tanto leer y ver informaciones sobre el tan cacareado 40º aniversario del primer viaje del hombre a la luna, no hago más que acordarme del verso de La canción del pirata que decía que “la luna en el mar riela”, y como lo de la luna está ya a estas alturas más que trillado (qué voy a conta yo que no haya contado ya, y mejor, el pesado de Jesús Hermida) me voy a centrar en el post de hoy en el tan maravilloso como poético significado del verbo “rielar” (brillar con luz trémula). Por tanto - relájense, amigos - no voy a hacer ni una sola referencia más ni al mercado bursátil, ni al interbancario, ni mucho menos a la ministra Salgado, quien da - todo hay que decirlo - mucho menos juego que el añorado Solbes.

Durante el breve pero fructífero periodo en que ejercí como docente... (ya estamos con la batallitas del “profe”), siempre que en clase comentábamos el poema de Espronceda, el verso “la luna en el mar riela” era como invisible, todo el mundo se lo saltaba. Normal, a ver quién era el listo que sabía qué narices significaba “riela”. Entonces era cuando el profe – o sea, servidor - ponía gesto de interesante y preguntaba aquello de “¿no me digáis que no habéis oído nunca la palabra “riela”?

- Pues no, ni tú tampoco - di la verdad, profe - hasta que no leíste La canción del pirata, tío listo.

Y tenía toda la razón, el alumno aventajado. Existe incluso la teoría, no sé si acertada o no, de que el verbo “rielar” lo inventó el propio Espronceda de manera involuntaria, pues al parecer no está documentado antes de 1835. Tengo que confesar que yo no lo he comprobado, ¿eh?, que últimamente ando un poco mal de tiempo, liadillo que estoy con otras cosillas. Quien defiende esta teoría argumenta que el poeta quiso utilizar “rehilar” (moverse como temblando), y añado yo que a lo mejor lo que pasó es que no le funcionó correctamente el corrector ortográfico del word y se lo cambió por “rielar”. Esas cosas pasan. El caso es que la imagen que utilizó Espronceda, venga de donde venga, es tan sugerente y poética, y tiene tanta fuerza, que a partir de entonces este limitado verbo se emplea, cuando se emplea, casi exclusivamente aplicado al reflejo de la luna en el agua, a esa imagen que parece temblar con el leve movimiento de las olas.

Yo era un pequeñajo cuando el hombre llegó a la luna. Qué bien suena, lo de “el hombre”, como si todos hubiéramos estado allí, y qué poca gracia debe hacerle la expresión a M. Collins, que después de ir hasta allí tuvo que quedarse en el módulo de mando, el pobre, y no llegó a pisar la luna. No obstante, a mi la impresión que me queda es que el bueno de Collins no se perdió gran cosa, que la luna vista de cerca es fea de cojones y que pierde toda su magia y magnetismo que desde aquí a lo lejos le otorgamos. Que no riela ni un poquito, vamos.

Es más, para mí que al dichoso “hombre”, llegar a la luna no le sirvió nada más que para recrearse en lo fantástica y preciosísima que es la tierra. No hay más que ver cualquiera de la fotografías que desde la superficie de la luna se hicieron de nuestro planeta para darse cuenta de que no hay color. Lo único que si acaso le faltaría a la imagen de la tierra para alcanzar la perfección sería poder reflejarse en el mar, para que el poeta pudiera decir que “la tierra en el mar de la luna riela”. Pero claro, en la luna lunera no hay ni mar ni na de na.

Quizás sea por ello que el recuerdo más nítido que yo guarde de la llegada del hombre a la luna sea precisamente - y no es por fastidiar - el del regreso, el del módulo cayendo en medio de la inmensidad del océano. Sería como si, quién sabe, la misión no hubiera regresado satisfecha de su trabajo y tratara, en un último y desesperado intento, de encontrar en el mar el anhelado y trémulo reflejo de la luna, con toda la fragilidad y poesía que allí arriba nunca encontró.

21 comentarios:

Irreverens dijo...

¡Cómo me gustan tus entradas estilo tirabuzón(*)!
:)

Yo confieso ser del grupo de los escépticos. Vamos, que no acabo de creerme que ese hombre pisara realmente la luna. Y menos desde que sé el poco dinero que se gastaron en el viaje lunático.

[(*) Entradas en las que hablas de distintos temas hasta trenzarlos y rizar el rizo (de la coleta).]

Estilografic.blog dijo...

Irre: yo es que mientras no suba y la pise hasta dudo de que no sea un globito. Pero mejor no subo y sigo dudando, no la vaya a pinchar y la cagamos.

Por cierto, me acordé de ti mientras escribía la entrada pensando en cómo narices se dirá en otros idiomas "la luna en el mar riela", si es que puede traducirse.

Estilografic.blog dijo...

Sí que se debe poder, porque en chino, lo meto en el traductor de google y me sale esto: 月亮在海上铁路

Estilografic.blog dijo...

Y en tagalo esto otro: Buwan sa dagat sa pamamagitan ng tren

Wen dijo...

Mira que hilas fino Mariano XD.

Wen dijo...

Perdona por la brevedad, pero hay un incendio aquí al lado y estoy que no vivo en mí.

Irreverens dijo...

¿Estás seguro de que no te has dejado ningún acento en alguno de esas aes del tangalo?

En cuanto a tu pregunta, mmmm... espera, que me lo pienso un rato.
:)

El futuro bloguero dijo...

Rielar es un verbo completo? Quiero decir... hay más cosas que rielen, además de la luna?

Cabe decir Yo rielo, tu rielas, él riela, nosotros rielamos, o solo la luna o una farola, o una estrella pueden rielar?

Estimado profesor, aclareme estas dudas que me ha creado su entrada, o me sentiré como el pobre Collins, en la luna, pero menos.

Abrazo

Irreverens dijo...

En catalán: "La lluna a la mar llambreja"
:)

Jovekovic dijo...

Viva Collins!!

Mariano Zurdo dijo...

Las últimas frases de tu entrada me han parecido preciosas, que lo sepas. ¡Escritor, que eres un escritor!

Belén dijo...

Estil, Mariano ha dicho escritor... joe, que acusica soy...

Yo, cuando el hombre pisó la luna no estaba ni en los planes de mis padres (qué coño, jamás estuve en los planes de mis padres jajajaj), pero recuerdo la primera vez que vi esas imágenes, y quise ser astronauta!

Pero salí a la calle a ver mi luna lunera y lo vi muy lejos, y servidora tiene un vértigo que pa que...

Besicos

Estilografic.blog dijo...

Wen: ¿cómo va el incendio? ¿Rielan las llamas en la tranquilas aguas de tu piscina?

Bueno, bromas aparte, supongo que te refieres al de Collado Mediano que sale hoy en los periódicos, y parece que la cosa ha sido seria. Espero que todo se vaya tranquilizando, que parece que sí.

Irre: te doy un rato.

Futuro bloguero: Caber cabe, pero para mi que apenas se usa. Es un verbo tan poético, que su contexto es limitadísimo. Pero muy requetebonito, eso sí.

Irre: ¿llambreja? Pues acaba de perder todo su glamour el verbo.

Jove: que viva.

Mariano Zurdo: ¡Y tú más! ¡No te digo!

Belén: yo también quise ser astronauta de pequeño alguna vez, pero me daba agobio el casco y lo cambie por querer ser portero de fútbol, que los guantes sí los aguanto bien.

Wen dijo...

Estili, sí, es el de collado, es que desde donde curro se veía perfectamente... y había mucho jaleo ayer... hidroaviones, helicópteros... una pasada. Yo , teniendo en cuenta donde trabajo... pues estaba más rato fuera que dentro, claro.
Esta mañana al venir aun he visto que hay 3 helicópteros que siguen echando agua....pero ya no se ve humo ni nada.
Menudo susto.

Irreverens dijo...

Es que "llambreja" no se debe leer a la castellana, rey.

La "ll" no suena como vuestra "y", sino mucho más suave, mientras que la "j" debería pronunciarse un poco al estilo de la "y" de los argentinos.

¿Mejor así?

Estilografic.blog dijo...

Wen: la pena es cómo quede todo después, que ya me lo estoy imaginando.

Irre: mucho mejor, dónde va a parar.

Elèna Casero dijo...

yo me pregunto cómo pusieron las cámaras de televisión para que dieran con tanta precisión la bajada del astronauta.

Besitos

Mariano Zurdo dijo...

Elena Casero, se te nota pelín descreída...
yo no entiendo quién le puso los trajes a Camp-sa en su ropero...

Unknown dijo...

Me encontré con su excelente crónica sobre " La luna en el mar riela ".
Sin mayores consideraciones, remito a usted el extracto de un romance del poeta chileno Oscar Castro.

.
i )
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
( José de Espronceda )

ii)

Sin embargo, sin embargo,
Mi mano sobresaltose.
Cuatro jinetes venían,
Pausados, bajando el monte.
Los vi recortarse negros,
Contra las constelaciones.
Mi bestia irguió las orejas
En agudos aguijones
Y la estría de un lucero
Rieló sobre mi revólver
( Oscar Castro )

Unknown dijo...

Me encontré con su excelente crónica sobre " La luna en el mar riela ".
Sin mayores consideraciones, remito a usted el extracto de un romance del poeta chileno Oscar Castro.

.
i )
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
( José de Espronceda )

ii)

Sin embargo, sin embargo,
Mi mano sobresaltose.
Cuatro jinetes venían,
Pausados, bajando el monte.
Los vi recortarse negros,
Contra las constelaciones.
Mi bestia irguió las orejas
En agudos aguijones
Y la estría de un lucero
Rieló sobre mi revólver
( Oscar Castro )

Unknown dijo...

Me encontré con su excelente crónica sobre " La luna en el mar riela ".
Sin mayores consideraciones, remito a usted el extracto de un romance del poeta chileno Oscar Castro.

.
i )
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
( José de Espronceda )

ii)

Sin embargo, sin embargo,
Mi mano sobresaltose.
Cuatro jinetes venían,
Pausados, bajando el monte.
Los vi recortarse negros,
Contra las constelaciones.
Mi bestia irguió las orejas
En agudos aguijones
Y la estría de un lucero
Rieló sobre mi revólver
( Oscar Castro )