jueves, marzo 13, 2008

Salir de la rutina

Hay que ver lo que sufre uno cuando le sacan de la rutina habitual y la de cosas inimaginables que nos quedan por aprender. A mi al menos me ha sucedido esta mañana. Estropeóseme el metro, en plena hora punta, y ya es que se te trastocan todos los planes.

Lo cierto es que ya salía yo de casa, como viene siendo habitual, con la unidad de medida temporal o magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos estableciendo un pasado, un presente y un futuro, adherida a ambas dos porciones carnosas y redondeadas llamadas nalgas y que conjuntamente vienen a constituir la zona trasera del cuerpo serrano en la que la espalda deja de denominarse como tal. Eso tengo que confesarlo. Pero es que además, esperando estaba servidor en el andén tan solícito como presuroso a que llegara el metro cuando se oye una voz débil y temerosa por megafonía que no hay quien entienda. Yo creo que lo hacen adrede porque tienen miedo de que nos enfademos, ¡Pero si no sabemos desde dónde nos hablan!, ¿qué se creerán que les vamos a hacer?

- Disculpe, ¿ha oído usted algo de lo que han dicho por megafonía, señora pasajera?
- ¿Cómo me ha llamado, sinvergüenza?
- No, no, sinvergüenza no la he llamado. He dicho “señora pasajera”.
- No, si ya sé que no me ha llamado “sinvergüenza”. Faltaría más. Si el sinvergüenza es usted. ¡Habrase visto!, ¡llamarme a mi pasajera!
- Señora, eso no es nada malo. Yo también soy pasajero. Me refiero a que somos viajeros del metro, usted y yo, no a que estemos por la vida como de paso, no me malinterprete, mujer.
- Discúlpeme usted, caballero, Es que estas esperas en el metro me ponen de los nervios.
- ¿Lo ve? Ahora podría enfadarme yo por llamarme caballero, cuando, como es evidente, ni tengo caballo ni nada que se le parezca entre la piernas.
- Vamos a dejarlo, vamos a dejarlo, que por lo que veo hoy no es nuestro día y vamos a acabar diciendo alguna burrada.
- De acuerdo. Le decía si ha oído usted lo que han dicho por megafonía.
- Que va a tardar media hora, el metro.
- ¡No joda!
- Mire, ¿sabe lo que le digo?, que lo mejor es que se vaya usted corriendo a coger un autobús a la voz de ya, que no quisiera tener que ponerme a analizar pormenorizadamente su último comentario.

Así que después del incidente con la pasajera echo yo a correr camino de la parada de autobús más cercana que, claro, como no lo cojo nunca, no tengo ni idea de a qué incierto destino me conduce. Pero es que no me queda más remedio que improvisar sobre la marcha un nuevo camino a la oficina, sobre todo teniendo en cuenta que la “unidad de medida temporal o magnitud física” arriba aludida cada vez presiona más sobre las también susodichas nalgas de servidor, hasta el punto de amenazar con no dejarme ni tomar asiento en el deseado autobús.

- Buenos días, señor conductor del autobús.
- ¡Eh!, ¡eh!, ¿Se puede saber dónde va tan deprisa, so listillo?
- Pues al trabajo. Es que no funciona el metro, y he decidido tomar el autobús más cercano.
- Claro, y usted se cree que puede, así como así, pasar por delante de todos estos usuarios (que a mi no me gusta calificar como pasajeros) y colocarse el primerito de todos, el señor, ¿no?
- Hombre, en realidad es que yo he llegado antes.
- Sí, ya, pero resulta que usted no es usuario habitual de este autobús, que yo sepa.
- Pues mire no, en eso tiene razón, ya le he dicho que es que está estropeado el metro.
- Pues entonces se coloca usted el último y se espera. Y si al final hay sitio, pues sube; y si no, se espera a otro autobús o se coge usted un taxi. ¡Qué se habrá creído, la gente esta del metro!
- Vaya, no conocía yo normas tan estrictas para el uso y disfrute del transporte público, la verdad. Pero bueno, me pongo el último.

Lo que vengo diciendo. Que le sacan a uno de la rutina y es que no sabe desenvolverse. Parece mentira lo automatizados que estamos en todas nuestras tareas diarias. Menos mal que al final consigo subir tres autobuses después. Eso sí, el cambio de rutina me ha abierto los ojos, porque tras la fascinante aventura matutina he alcanzado a comprender, ya con la famosa “unidad de medida” bien instalada y acomodada en el nalgatorio sin posibilidad de marcha atrás, que no toda la vida de la ciudad a esas llamadas “horas punta” se desarrollo bajo tierra, sino que también hay actividad - y mucha, ya lo creo - en la superficie. Y así, contemplándolo ello y con la boca abierta debido a mi estupor, es como he llegado finalmente a la oficina, con la tan cacareada unidad de medida saliéndome ya a estas alturas por este último orificio aludido, esto es, la boca, y chorreandito de sudor hasta el punto de ocurrírseme la brillante idea de sugerir a mi jefe la posibilidad de instalar una ducha en la oficina para evitar tan desagradables como malolientes situaciones de esta naturaleza en el futuro.

- Estilografic Punto Blog, ¿Cómo es que llega usted tan tarde?
- Verá jefe, es que estaba servidor esta mañana en el andén tan solícito como presuroso esperando a que llegara...
- Ya, que se le ha estropeado el metro, ¿no?
- Efectivamente.
- ¿Y por qué no ha cogido un autobús?
- Eso he querido hacer, pero resulta que el señor conductor me ha dicho que si se podía saber dónde iba yo tan deprisa, so listillo...
- Ya, que ha tenido que dejar pasar tres autobuses por lo menos, ¿no?
- Exacto.
- ¿Y no le da a usted vergüenza, por último, llegar a la oficina así de sudoroso, que viene usted hecho un guarro?
- Precisamente eso iba a decirle yo a usted, lo del sudor.
- ¿Cómo? ¿Está usted insinuando que yo también vengo hecho un guarro a la oficina?
- No, no, me refiero a que se me ha ocurrido que para evitar circunstancias de este tipo podríamos instalar una ducha aquí, en la oficina.
- ¿Y no será más fácil, y se lo voy a decir bien clarito y sin rodeos, que deje usted de salir de su casa todas las santas mañanas con la puñetera hora pegadita a su jodido culo?

14 comentarios:

Irreverens dijo...

Uf, chaval, menuda bronca y menuda manera de empezar el día.

Yo me empollaría todas las rutas y variantes posibles para ir al trabajo. Sólo por si acaso se repite.
Y me dejaría unas toallistas húmedas en el cajón de la mesa de la oficina (que algo ayudan en caso de sudores excesivos).

De nada, hombre.
:)

wen dijo...

Joe.... A mi las veces que me ha pasado eso siempre he intentado arreglarlo cogiendo otro metro, porque en autobuses...pffff solo se el 147, el c y el 83 XDD y con eso no se puede hacer mucho...
Qué mal la bronca por cierto, eh??
Como jode tener que salir antes de casa por si acaso se jode el transporte público... yo lo hago cada día, sino llegaría tarde todos los días.
Date una ducha , haz el favor XD

Mariano Zurdo dijo...

¡Pasajero caballero, que eres un pasajero caballero!
Tu jefe un pelín borde, ¿no? Para mí que también se le había jodido el metro y había cogido un autobús antes que el tuyo...

Estilografic.blog dijo...

Irre: Gracias, mujer.

Wen:es que no hay nada peor que ir siempre con la hora pegada al culo, o con la unidad de medida temporal o magnitud física que permite tal, tal y tal, lo que viene a ser lo mismo. Duchadito estoy.

Mariano Zurdo: no lo había pensado. Seguro que él también es pasajero, entonces. En el mejor de los sentidos, entiéndase.

Wilde dijo...

Depender de un medio de transporte externo es lo que tiene, o es lo que hay. Paciencia y bueno, eso, rutina salida, je je ...

Salud Estili.

Belén dijo...

Que es lo que tienes pegado al culo? eso, como diría Wen, son parafilias jajajajjajajaja

besos caballero!

vitruvia dijo...

"Lo cierto es que ya salía yo de casa, como viene siendo habitual, con la unidad de medida temporal o magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos estableciendo un pasado, un presente y un futuro, adherida a ambas dos porciones carnosas y redondeadas llamadas nalgas y que conjuntamente vienen a constituir la zona trasera del cuerpo serrano en la que la espalda deja de denominarse como tal"
Yo es que, una vez leído esto, no puedo más que subir un poco más el altar en el que te tengo, (es que como yo no tengo tu soltura no encuentro mejor manera de describir la escenificación de una Vitruvia arrodillada y con ambos brazos extendidos en paralelo sobre la cabeza haciendo una genuflexión hasta casi besar el suelo que pisas, repitiendo dicho movimiento una y otra vez).

Y a tu jefe, ¡¡¡¡que le den por el centro mismo de ambas dos porciones carnosas y redondeadas llamadas nalgas y que conjuntamente vienen a constituir la zona trasera del cuerpo serrano en la que la espalda deja de denominarse como tal!!!!.

JOAKO dijo...

solo una palabra: TELETRABAJO.

Iván dijo...

Como dice Belén también me extraña esa hora pegada al culo. Llámame elucubrador si quieres pero para mí que busca rollo.

mgqseaml dijo...

Me da una rabia que siempre me pillen tan cansada tus post...me canso de leer a medio camino pero me enganchan tanto...se que parece contradictorio.
Un día te voy a leer recién levantada, verás tú. Besitos

Desesperada dijo...

yo vivo situaciones así demasiado a menudo, dado mi despiste, y se pasa fatal.

Deftonia dijo...

Jajaja, eso es lo que se llama tener un mal día.
Desde que cambiamos de oficinas en el trabajo ya no puedo ir en transporte público porque están muy lejos y tengo que ir todos los días en mi coche. Yo, que antes era la primera seguidora del metro, ahora ni lo veo.
Ayer tuve que ir en metro y hasta me puse nerviosa al entrar, lo echaba de menos. Miré todo como si fuera la primera vez, las escaleras mecánicas, los andenes... Hasta que llegó el metro y subí. Entonces, apretada entre varias personas, algunas de ellas poco aseadas, compartiendo oxígeno con el chico que iba tocando el jembé y con la señora que gritaba al oído de su amiga, y luchando por conseguir agarrarme para no caerme, llegué a la conclusión de que el señor Metro y yo hemos perdido nuestro feeling.
Ays!

Estilografic.blog dijo...

Wilde: paciencia y no ir siempre con al hora pegada al culo, en efecto.

Belén: la hora, hija, que no me la quito de ahí.

Vitru: pues yo me quedo con la última parte de tu comentario y procedo a enmarcarlo.

joako: gran solución esa, sí señor.

Iván: ¡elucubrador!

mgqseaml: recién levantada o a punto de irte a la cama, siempre serás bienvenida.

deses: sí que se pasa fatal, sí, ya lo creo.

def: que alegría leerte de nuevo por aquí. El metro te echará de menos, como yo.

Lapa dijo...

Coimbra, 23 de Abril de 1975.
" Há poucos dias, durante a homilia da missa dominical na igreja de uma freguesia rural das cercanias, o padre falou aos seus paroquianos sobre as próximas eleições para a Assembleia Constituinte. Lançou mão da parábola para melhor se fazer compreender e disse-lhes:

-"Meus caros irmãos em Cristo: suponhamos que um de vós é dono de uma vaca leiteira; se ganhar o socialismo, fica o irmão com a vaca, mas tem que dar o leite a esse partido; se ganhar o comunismo, fica sem a vaca e sem o leite..." "

Cristóvão de Aguiar, in Relação de Bordo (1964-1988), página 164, Grande Prémio de Literatura Biográfica APE/CMP - 2000 (ESGOTADO)