miércoles, mayo 28, 2008

Acto Tercero (Ge-no-va-ya-no-va)


Saloncito la mar de apañado y espacioso de una casita de campo sita en finca rústica de la localidad de Cañaveral. No en Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos), sino más bien en Cañaveral, provincia de Cáceres (Extremadura, España), nada más pasar el embalse de Alcántara, localidad, dicho sea de paso, con buen vino de pitarra y excelentes aceitunas. Diez meses después. Encuéntranse reunidos en el citado saloncito un grupo de dirigentes del partido, de los denominados “fieles a Don Mariano Carajoy”. Se respira - o respírase - tensión y agitación en el ambiente. Al fondo del saloncito, colgada en la pared y de frente al espectador, una pantalla gigante de televisión, una LCD LG 47" 47LY95 con TDT incorporado estaría bien, pero claro, eso ya depende del presupuesto de la compañía a la hora de representar la obra, que con esto de la Eurocopa están ahora por las nubes los precios de los televisores. Qué me vas a contar a mí...

Un Señor Gallardo (preocupado): ¿Estás seguro de que todo salió bien, ¿no?
Estebita: Segurísimo. Con la cogorza que tenía no se enteró de nada, el pobre.
Un Señor Gallardo: ¿Y estás convencido de que era la mejor solución de todas las posibles? Téngase en cuenta que nosotros conformamos la llamada “línea blandita” del partido.
Estebita: Convencidísimo. Desechado el denominado “método Obregón” (siempre presunto, ¿eh?, no nos vayamos a meter en líos), es que no quedaba otra.
Un Señor Gallardo: Pues nada, nada, ahora a esperar que todo termine mejor que empezó.
Estebita: Eso espero, sí, porque el momento decisivo aún está por llegar, cuando.... Pero mira.... mejor te lo explica Don Pedro, nuestro asesor experto en la materia, que por aquí viene ya solícito y dispuesto.

(Entra en escena Don Pedro Duque, quien, recurriendo a la misma técnica teatral de identificación de personajes utilizada con éxito en la primera aparición en escena de Estebita - personaje que, recordémoslo, venía cargado con una paella para que se reconociera que se trataba de un señor de Valencia – llega vestido de astronauta, con casco, guantes y tubos de evacuación y todo, que son, los tubos de evacuación, los conductos que permiten al astronauta orinar y defecar con toda normalidad si resultara necesario e imprescindible.)

Don Pedro Duque (acercándose lentamente y andando así como cuando uno pasea por la luna, con la falta de gravedad y eso): Buenas tardes, señores. ¿Llego a tiempo?
Un Señor Gallardo: Llega usted en el mejor momento, Don Pedro. ¿Le apetece un vino de pitarra y unas aceitunillas?
Don Pedro Duque: Bueno, si me las pincha sí, porque es que no me apaño yo a cogerlas, con estos dichosos guantes.
Estebita: Le estaba explicando al Señor Gallardo, Don Pedro, cuáles son las dificultades de la misión....
Don Pedro Duque: Pues sobre todo, sobre todo, que no cabe duda de que corremos cierto riesgo al haber introducido un elemento extraño en un complejo artilugio no diseñado para tal fin, para transportar cuerpos extraños digo.
Un Señor Gallardo (con gesto comprensivo): Claro, claro. Me hago cargo, Don Pedro, pero todo sea por el bien del partido.
Estebita: Y de España, también por el bien de España.
Don Pedro Duque (poniéndose interesante): Sí, pero imagínense por un momento que se nos va todo al garete debido al sobrepeso, o si, por algún movimiento forzado, se nos escogorcia el brazo robótico, o Robotic Arm, destinado a extraer las correspondientes muestras del subsuelo y comprobar si, en efecto, se encuentra allí el esperado permafrost.
Un Señor Gallardo y Estebita (asintiendo a la vez, y simulando dominar el tema): El permafrost.
Don Pedro Duque (cada vez más en su salsa): Eso es, el permafrost, que como ustedes bien saben es la capa de hielo permanentemente congelado que se encuentra en los niveles superficiales del suelo de las regiones muy frías o periglaciares.
Un Señor Gallardo y Estebita: Ya.
Don Pedro Duque (imparable): No quiero ni pensar la que nos montarían los americanos si, en un ataque de rebeldía o rabia del improvisado tripulante, éste nos deteriorara, Dios no lo quiera, la delicada cámara panorámica estereográfica de alta resolución SSI (Surface Stereo Imager). O el mismísimo TEGA (Termal and Evolved Gas Analyzer), un espectómetro de masas que analiza muestras del suelo calentadas hasta resultar volatilizadas.
Un Señor Gallardo (con gesto de preocupación): Claro, porque seguro que todo eso costará una pasta gansa ¿no?
Estebita: Sobre todo el espectómetro ese, imagino.
Don Pedro Duque: ¡Ya lo creo! En total la misión sale por la friolera de 420 millones de dólares. ¡Cómo para cagarla!

(En ese instante se enciende la pantalla gigante situada en el centro de la sala, en la que de momento sólo se verán rayas y más rayas, como cuando en casa al vecino le dar por tocar la antena)

Estebita (emocionado y voviéndose hacia la televisión): ¡Ya tenemos imágenes!, ¡ya tenemos imágenes!
Un Señor Gallardo (tranquilo y frío): Bien, Estebita. Sintonízalo en condiciones, haz el favor.

(Estebita procede a ajustar la recepción del televisor, y finalmente aparece una imagen clara y nítida, la de la sonda Phoenix posándose sobre el suelo de Marte)

Todos: ¡Ooooooooh!

(A continuación, el grupo estalla en aplausos y abrazos al tiempo que todos apuran lo que a cada cual le queda de vino de pitarra en sus respectivos vasos, y mientras recobran la normalidad y van regresando a sus puestos se observa en la imagen del televisor que alguien desciende de la sonda Phoenix y, tras dar unos primeros pasos desconcertado, se dirige hacia la cámara hasta que su cara, la de Don Mariano Carajoy, ocupa toda la pantalla en un inconfundible primer plano)

DMC: ¡Cabroooneeeeeees!

(De nuevo estalla la alegría en el grupo y todos rompen a reír al grito de ¡Gallardón presidente! cuando, inexorable y, ahora sí, definitivamente cae lentamente el

TELÓN

10 comentarios:

Irreverens dijo...

Menudos cabroncetes, ya te digo, ¡jajajaja!

¿Ves, ves? Lo que yo te decía, que el Gallardón, a la chita callando, se va abriendo hueco.
:)

besos

geminisdespechada dijo...

ahora sí que me has matao!! Pedro Duque está aquí, a 100 metros de mi oficina, te lo juro, trabaja en tres cantos! ya me he liado del todo...

Belén dijo...

Pedro Duque?????

Yo estoy super enganchada con esta obra, señor Estil... continuará no?

besicos

La Clandestina dijo...

Joder, y yo que iba a imprimirme el relato (despacito) para leerme los tres actos mañana en el metro y me he quedado sin tinta en la impresora (y sin un mal calamar en la nevera para solucionarlo).
A ver si mañana ponemos la internet en la librería y puedo vaguear, digo leerte, desde allí.
Besitos/azos.

Estilografic.blog dijo...

Irre: Y tanto que se ha abierto hueco el tío, como de aquí a Marte.

Géminis: oye, ¿y lleva traje de astronauta y anda así como cuando uno pasea por la luna, con la falta de gravedad y eso? Y lo que es más importante: ¿se apaña a coger las aceitunas con los dichosos guantes?

Belén: me temo que no, que “este cuento se acabooooo...”

La clandestina: vaguea, vaguea, digo perrea, perrea.

wen dijo...

Estilografic, no he leído este último cuento por fascículos, no me veía con facusltades :)
En cuento ande mejorcita me lo leo del tirón... que además me interesa tu crónica alternativa política, ya sabes :)
Perdona, un saludito

Estilografic.blog dijo...

Wen: perdonadísima estás. ¡Yo tampoco me la he leído! Además no es obligatorio, ¿eh?

geminisdespechada dijo...

qué va! ni traje de astronauta ni guantes ni casco ni nada.. un fraude..

Estilografic.blog dijo...

Géminis: o sea, que se zampa las aceitunillas como uvas en Nochevieja, el tío. ¡Qué desilusión!

JOAKO dijo...

Me suena al milagro de P. tinto "cabroooones", hay que ver con los marcianitos...
Muy bueno, ¿el tapado es Gallardón? que bien se tapa ¡no!, pero es cierto, gallardón nunca podrá hacerse con el partido sin que alguien le quite de encima a "los duros".