lunes, septiembre 24, 2007

Los higos

No hay nada como pasar un fin de semana en el campiri, tranquilo y relajado, huyendo de la noche en blanco, por ejemplo. Cómo vendré de renovado y campechano que hoy, mira tú por dónde, voy a hablar del higo. Al fruto me estoy refiriendo, entiéndaseme bien. Y es que pasé el domingo dedicado a la sana y gratificante tarea de la recolección de los mismísimos.

Pero no nos dejemos engañar por las apariencias y seamos rigurosos, que ya he empezando mal con lo de llamarlo “fruto”. Y es que tú agarras un higo y te la cuela, seguro. Aunque lo parece, no es exactamente un fruto, sino que se trata de una infrutescencia (¡toma ya!), que no es lo mismo.

- Por 3.000 euros, estilografic: ¿Qué es una infrutescencia?
- Pues eso, un conjunto de frutos, como la fresa, la mora, la granada o el higo.
- ¡Correcto!
- A ver qué te has pensado, que me he estado documentando, que si no luego me echas en cara que sé menos que un niño de primaria, Ramonchu.

Y si no haz tú la prueba: aprietas un higo y verás que está lleno de pepitas que, esos sí, son los frutos. ¿Que no dispones de un higo en estos momentos?, pues pongamos un ejemplo: es como si le dieras un fuerte abrazo a Rajoy – ¡qué pasa, Mariano! - y dejaras salir todos los variados acebes, zaplanas, ratos, esperanzas y gallardones que lleva dentro; o hicieras lo propio con Zapatero - ¿hacen unas canastas, presi? - y se te desmembrara en los solbes, chacones, sorias, rosasdiez, pepiños o rubalcabas que lo forman.

Pero en fin, no nos vayamos por la ramas (de la higuera, se entiende) que al final va a parecer que no vengo tan renovado como parecía, con tanto símil político. ¿Por dónde íbamos? Ah sí, que el domingo me estuve dedicando a la sana y gratificante tarea de la recolección del higo, celebrando así la llegada del otoño. Ahí los higos juegan el papel de “dúo dinámico”. No, no porque ya estén bien maduritos, no, sino porque anuncian que “el final del verano, llegó y tu partiraaaaás”. (Jopeta, entre la tómbola de Mari Sol del último post y esto de ahora, al final voy a descubrir mis verdaderas aficiones musicales; que es que estoy a la última, no me digas que no).

En una modesta finca que poseen mis padres cerca de Madrid, tenemos una higuera (ficus carica es su verdadero nombre, que lo sepas, Ramonchu) que, caprichos de la naturaleza , ha ido a crecer en mitad de la valla que separa nuestros dominios del terreno del vecino. Tras una serie de encuentros y diálogos pacíficos con aquel, que somos personas educadas y tolerantes, llegamos al acuerdo consistente en que los higos que crecieran hacia el lado oeste de la valla serían para él, mientras que los que dieran al lado este nos los zamparíamos nosotros, la familia estilografic.

Así ha sido durante muchos años, pero hete aquí que últimamente las otrora ricas y cuidadas tierras del vecino yacen abandonadas a su suerte, en perpetuo barbecho, mientras nosotros, los estilografic, contemplamos año tras año cómo las urracas y otros pájaros devorahigos que habitan aquellos parajes se meriendan los frutos – o mejor, infrutescencias – del vecino. Y así permanecemos, impasibles y con cara de tontos, por no romper el trato que un día sellamos de palabra. Y es que además, no sé si porque en el lado oeste de la higuera da más el sol, los higos que nacen hacia allá son siempre los más gorditos, carnosos y apetitosos, los jodíos, mientras que los que crecen hacia acá suelen ser más bien de “apariencia inestable”, digamos.

Pero este año no, este año hemos decidido que ya está bien, hombre, que dado que en la finca del vecino no hay más que conejos corriendo por doquier, vamos a saltar la valla y apoderarnos de los higos que tantos años hemos ido dejando abandonados a su suerte.

- ¿Estas seguro? - me dice mi mujer aún no convencida del todo cuando ya tengo un pié encima de la valla.
- Si hombre sí, si está abandonado, si ahí no hay más que conejos, que parece eso un show de dibujos animados de Bugs Bunny, ¿no has visto?

Y cuando en ello estaba, en plena degustación de los largamente admirados higos carnosos del lado oeste, de repente, como salida de la nada, escuche yo la voz del vecino que, golpeándome enérgico en el hombro, me decía aquello de “¿qué hay de nuevo, viejo?

Estilografic.art

16 comentarios:

Mariano dijo...

Por menos de eso alguno está en la trena, o en urgencias de un garrotazo en la mitad de la cocorota. ¡Robahigos!

vitruvia dijo...

Y yo que te tenía por un tío honesto y cabal.... ¡Ay, Estil!, si al menos robaras algo con más....glamour, pero higos...., jajajajaajaj.
(Me he pasado media infancia subida en la higuera de mis padres)

Malulha Guevara dijo...

¡Qué mal queda eso de la higuera de mis padres!, Quería decir en la higuera que había en una finca de mis padres, jajajajaja.

vitruvia dijo...

Jo!!!, que se me ha ido el dedo, que la de la higuera soy yo! jajajajaja. Me voy ya, que acabaré mal.
(Esto es por culpa de Jove, que para entrar tengo que hacerlo con mi cuenta de blogspot)(Reclamaciones por ocupación de más espacio a él)

Estilografic.art dijo...

Mariano Y Vitruvia (y Malulha): comprendedlo, es que están de ricos los del lado oeste....

Desesperada dijo...

ja ja ja ja ladronzuelo! aunque yo por un buen higo haría lo mismo! dios, esta frase ha quedado fatal, ja ja ja ja

La interrogación dijo...

Habéis probado a darle una vuelta de rosca a la higuera... Cosas veredes amigo Sancho.
Ay, ladronzuelo...

Mariano dijo...

Seguid hablando de higos y vamos a tener un problema serio, ya lo veréis...

Estilografic.art dijo...

De acuerdo estoy con Mariano, que os estaís poniendo muy verdes.

vitruvia dijo...

esto de que las frases nos suenen tan mal pasa porque te ha dado por robar higos. Si hubieras robado yo que sé, algo más chic........no sé....almejas, por ejemplo, jajajaja. Glupss,creo que me quedo con los higos.

Estilografic.art dijo...

¡Cochina!

Mariano dijo...

A ver si nos vamos enterando que lo que ha entrado ha sido el otoño, no la primavera, que os veo pelín verdulientos...

Estilografic.art dijo...

De acuerdo estoy con Mariano, que os estáis poniendo muy verdes (es que antes había puesto mal el acento de "estáis")

Clandestino dijo...

A mi es que los higos..., pero eso de robar siempre me ha molado.

Era muy fuerte el vecino? Yo es que siempre he sido un mierdecilla.

vitruvia dijo...

Cochina??, al vecino vas, jajajaja.
Por cierto, a Clandestino no le dices nada??, ha dicho mierdecilla.

Viguetana dijo...

Pues a mí también me encantan los higos. Y de pequeña, me subía a la higuera de mi abuelo.

Y si os suena mal, os aguantáis.
:-P

¡Guasones, que sois unos guasones!